DESTINO FINAL

"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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 SATANAS, SU PERSONALIDAD , PODER y DESTINO

 

 

EL ORIGEN DE SATANÁS

Satanás fue originalmente creado por Dios:

“Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” (Juan 1:3).

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16).

Dios no creó el mal. Satanás era perfecto cuando fue originalmente creado por Dios, pero le fue dada una voluntad libre para escoger el bien o el mal:

“Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad” (Ezequiel 28:15).

La posición anterior de Satanás

La Biblia describe la posición original de Satanás en Ezequiel 28:12-17. Lee este pasaje en tu Biblia antes de proceder con esta lección. Cuando Satanás fue originalmente creado, él era un ángel de Dios. Era un integrante de la clase de los querubines, santo, sabio, hermoso, y perfecto. Fue el líder entre los querubines y es llamado “guardián” o querubín “protector”. Su nombre era originalmente Lucifer que significa “portador de la luz” (Isaías 14:12). Él fue ataviado con piedras preciosas engarzadas en oro (Ezequiel 28:13; Éxodo 28:15-11). Le fue dada una posición en la montaña sagrada de Dios y aparentemente guiaba la adoración (Ezequiel 28:13).

Qué brillante, y hermoso cuadro de Satanás en su posición original es dado en la Palabra de Dios. Es descrito como una gema de piedras preciosas. Pero una gema no tiene luz por sí misma. No es hermosa en un cuarto oscuro. Su belleza reside en su habilidad para reflejar la luz del exterior.

Cuando Dios creó a Lucifer, lo hizo con la capacidad de reflejar la gloria de Dios a un mayor grado que cualquier otro ser creado. Dios era la luz que hacía a Lucifer radiar belleza.


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Satanás fue creado originalmente como el ser más elevado entre los criaturas morales de Dios, aunque hay un abismo de diferencia inmensurable entre este príncipe de los seres creados por el Señor y las tres Personas de la Deidad, las cuales no fueron creadas y existen en sí mismas para siempre.

A. LA PERSONALIDAD DE SATANAS

Puesto que Satanás no se manifiesta en forma corpórea, el hecho de su existencia debe aceptarse, como en el caso de la Divinidad y de todas las huestes angélicas, a base de la evidencia ofrecida en las Escrituras. Cuando se considera esta evidencia notamos lo siguiente:

1. Satanás fue creado como una persona.

En Colosenses 1: 16 se declara que la creación se llevó a cabo por Cristo y que «todas las cosas que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades», todo fue creado por El y para El. El tiempo de la creación de los ángeles no es revelado más allá del hecho de que este evento precedió probablemente a la creación de todas las cosas materiales y que a su vez fue precedido el mismo por la existencia eterna de Dios, de la cual se da testimonio en Juan 1:1-2.

Entre todas las huestes celestiales sólo hay un ser cuya creación se menciona en particular: Satanás. Esto indica la supremacía de la que él disfruta respecto a todas las criaturas invisibles de Dios.

En Ezequiel 28:11-19 leemos la lamentación que se dirige al «Rey de Tiro»; pero si bien es cierto que este pasaje podía tener una aplicación inmediata y parcial al rey de esa ciudad, es evidente también que las palabras del profeta tienen en vista al ser que es supremo entre todas las criaturas de Dios, pues del personaje aquí mencionado se dice que «está lleno de sabiduría, y acabado en hermosura»; que había estado «en Edén, en el huerto de Dios» (probablemente el primitivo Edén de la creación original de Dios, y no el Edén de Génesis 3); que fue creado según el plan divino y ungido como el querubín sobre el monte santo, el cual, de acuerdo al simbolismo bíblico, representa el trono o el centro donde Dios ejerce su poder en el gobierno de todas las cosas. Esta descripción, que no podría corresponder a la persona y experiencia de ninguno de los reyes de Tiro, es posible aplicarIa solamente a Satanás, tal como él era antes de su pecado y de su correspondiente caída del lugar que había ocupado.

2. Satanás desempeña todas todas las funciones de una persona.

De las muchas porciones bíblicas que ponen de relieve la personalidad de Satanás pueden notarse las siguientes:

a) Isaías 14: 12-17. Contemplando a Satanás como si estuviera ya terminada su carrera y como si hubiera sido ya definitivamente juzgado en el fin de los tiempos, el profeta le da el título de «Lucero, hijo de la mañana», y lo trata como a un ser que ha caído de su estado original y de su primitiva gloria. El que «debilitaba a las naciones» (v. 12) es también culpable de haber opuesto su propia voluntad a la de Dios en cinco particulares aquí revelados; y tanto en este pasaje como en Ezequiel 28:15 se dice que el pecado de Satanás fue un propósito secreto que estaba escondido en lo profundo de su corazón, pero que Dios lo descubrió y lo reveló (cf. 1 Ti. 3:6).

b) Génesis 3:1-15. Es por los eventos narrados en este pasaje que Satanás recibió el título de «Serpiente», ya que fue por medio de la serpiente que él se manifestó a Adán y Eva. Cada palabra por él pronunciada y cada designio que él revela en esta historia de la caída de nuestros primeros padres es una evidencia de la personalidad de Satanás (cf. 2 Co. 11:3, 13-15; Ap. 12:9; 20:2).

c) Job 1:6-12; 2:1-13. Una revelación peculiar de estos pasajes es que Satanás tiene acceso a Dios (cf. Lc. 22:31; Ap. 12:10) tanto como a los hombres (Ef. 6:10-12; 1 P. 5:8), y que él manifiesta todas las características de una verdadera personalidad.

d) Lucas 4:1-13. La personalidad de Satanás se revela también cuando se enfrenta en el desierto con el Hijo de Dios, quien es el postrer Adán. El que había ambicionado ser «semejante al Altísimo» (Is. 14:14) y que había recomendado este mismo propósito al primer hombre (Gn. 3:5), está ahora ofreciendo todas sus posesiones terrenales a Cristo, con la condición de que El se postre a adorarlo. La autoridad y el poder que Cristo rechaza en esta ocasión serán recibidos y ejercidos en el futuro por el personaje que las Escrituras denominan el Hombre de Pecado (2 Ts. 2:8-10; 1 Jn. 4:3).

e) Efesios 6:10-12. La táctica de Satanás y su lucha contra los hijos de Dios se presentan en este pasaje como una prueba positiva de la personalidad de tan poderoso enemigo. Las Escrituras no dicen que Satanás esté guerreando contra los hombres no regenerados; ellos le pertenecen y, por lo tanto, están bajo su autoridad (Jn. 8:44; Ef. 2:2; 1 Jn. 5:19).
 

La caída de Satanás

Pero Satanás no retuvo su gloriosa posición. La Biblia describe su rebelión y caída:

“¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste a tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo. En lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono y en el monte del testimonio me sentaré, en los extremos del norte; sobre las alturas de las nubes subiré y seré semejante al Altísimo”. Mas tú derribado eres hasta el seol, a lo profundo de la fosa” (Isaías 14:12-15).

“Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, y delante de los reyes te pondré por espectáculo”(Ezequiel 28:17).

La caída de Satanás de su posición angélica ocurrió a causa del orgullo y la rebelión demostrada en cinco actitudes equivocadas.

Satanás dijo: SUBIRÉ al cielo: deseaba ocupar la morada de Dios, el cielo, esperando un reconocimiento semejante.

LEVANTARÉ mi trono sobre los ángeles (estrellas) de Dios: no sólo deseaba ocupar la morada de Dios, sino que también codició su gobierno sobre las huestes angélicas.

ME SENTARÉ también sobre el monte del testimonio: conforme a Isaías 2:2 y el Salmo 48:2, este es el centro del gobierno terrenal de Dios. Satanás deseaba gobernar a la tierra al igual que a los ángeles.

SUBIRÉ sobre las alturas de las nubes: las nubes nos hablan de la gloria de Dios. Satanás quería la gloria de Dios para sí mismo (los siguientes versos documentan a las nubes en relación con la gloria de Dios. Éxodo 13:21; 40-28-34; Job 37-15-16; Mateo 26:64; Apocalipsis 14:14-16).

SERÉ como el Altísimo: como aprendimos en el capítulo tres de este curso, Dios tiene muchos nombres por los cuales Él es llamado. ¿ Por qué Satanás escogió este nombre en particular? Seleccionó este título porque refleja a Dios como “poseedor del cielo y de la tierra”.

 

Resultados del pecado de Satanás

Aquí están los terribles resultados del pecado de Satanás:

1. Expulsión del cielo:

A causa de su rebelión Satanás fue arrojado del cielo por Dios:

“... yo te eché del monte de Dios... yo te arrojaré por tierra” (Ezequiel 28:16-17).

2. Corrupción de carácter:

Lucifer, una vez creado para la gloria de Dios, se convirtió en Satanás con un carácter que se oponía a todo lo que Dios es y hace.

3. Perversión de poder:

El poder de Satanás fue una vez usado para la gloria de Dios. Ahora se ha volcado a propósitos desorganizadores y destructivos. De acuerdo con Isaías 14 él debilita a las naciones (Versículo 12), provoca que la tierra y los gobiernos tiemblen (Versículo 16), y aquellos tomados como prisioneros no tienen alivio (Versículo 17).

4. Destinado al lago de fuego:

Satanás fue destinado al lago de fuego (Isaías 14:15).

5. Afectó a otros ángeles de Dios:

Cuando Satanás cayó del cielo no cayó solo. Llevó consigo una porción de los ángeles del cielo que participaron en su rebelión contra Dios. Este grupo de ángeles es parte ahora de una fuerza del mal, los demonios, sobre los cuales estudiarás en el capítulo siguiente.

6. Entrada del pecado en el universo:

Cuando Satanás se rebeló el pecado entró en el universo. Como resultado, había dos acciones que Dios podía haber tomado:

1. Podría haber vencido y eliminado a Satanás. Pero si Dios hubiera eliminado el primer enemigo de esta manera, podría haber habido siempre la posibilidad de otra rebelión. La historia del cielo podría haber sido enturbiada siempre con estos desastres.

2. La otra acción abierta para Dios era la que la Biblia indica que siguió. Las aspiraciones de Satanás al poder supremo tendrían su juicio completo sobre la tierra en el período de la eternidad que llamamos tiempo.

Cuando Dios creó al primer hombre y a la primera mujer, el juicio sobre la tierra comenzó. Puedes leer la historia de la tentación de Adán y Eva por Satanás y su caída en pecado en Génesis capítulo 3. Estudiarás más al respecto cuando analices las estrategias de Satanás después en este curso.

La batalla aún está en progreso sobre la tierra. Esto es sobre lo que se trata la Guerra Espiritual. Satanás está todavía buscando el poder, posición, adoración. Pero como aprenderás después en este curso, él es ya un enemigo derrotado. Jesús venció el poder de Satanás mediante Su muerte y resurrección. El destino final de Satanás ya está revelado en la Biblia.




B. EL PODER DE SATANAS

Aunque Satanás se encuentra moralmente caído y ya fue juzgado en la cruz (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:15), él mantiene todavía su elevada posición y no ha perdido sino un poco de su poder, el cual, tanto en relación con su persona como con la autoridad que él ejerce, es revelado por las Escrituras de la manera que señalamos a continuación:

1. Su poder personal no puede ser del todo estimado.

De acuerdo a su propia declaración, que por cierto Cristo no negó, él tiene poder sobre los reinos de este mundo, los cuales, habiendo sido entregados a él, puede darlos según los dictados de su propia voluntad (Lc. 4:6). Se dice que Satanás tenía el poder de la muerte (He. 2:14), pero que este poder ha sido ya entregado a Cristo (Ap. 1:18). Satanás tenía el poder sobre la enfermedad, como en el caso de Job (Job 2:7), y pudo zarandear a Pedro como a trigo (Lc. 22:31; 1 Co. 5:5). La Biblia también revela que Satanás debilitaba a las gentes, hacía temblar la tierra, trastornaba los reinos, puso el mundo como un desierto, asoló las ciudades y a sus presas nunca abrió la cárcel (Is. 14:12-17). Contra el poder de Satanás ni aun el arcángel Miguel se atrevió a usar juicio de maldición (Jud. 9); pero hay victoria para el Hijo de Dios por medio del poder del Espíritu y de la sangre de Cristo Jesús (Ef. 6: 10-12; 1 Jn. 4:4; Ap. 12:11). Satanás ejerce su autoridad y poder solamente dentro de la voluntad permisiva de Dios.

2. Satanás es ayudado por demonios.

El poder de Satanás aumenta por la innumerable hueste de demonios, quienes hacen su voluntad y le sirven. Aunque él no es omnipresente, omnipotente u omnisciente, él tiene contacto por todo el mundo a través de los espíritus malignos.

Los demonios juegan un papel muy importante en el control de Satanás sobre la tierra y hacen que su poder esté presente por todas partes (Mr. 5:9). Son capaces de morar y controlar tanto animales como hombres (Mr. 5:2-5, 11-13) y aparentemente desean estar en cuerpos físicos (Mt. 12:43-44; Mr.5:10-12).

A veces los demonios solamente tienen influencia sobre los hombres, y en otros casos los poseen de manera que sus cuerpos físicos y también su lenguaje está controlado por demonios (Mt. 4:24; 8:16,28,33; 9:32; 12:22; Mr. 1:32; 5:15-16, 18; Lc. 8:36; Hch. 8:7; 16:16).

Al igual que Satanás, son totalmente malvados y maliciosos y afectan de esa manera a aquellos a quienes ellos controlan (Mt. 8:28; 10:1; Mr. 1:23; 5:3-5; 9:17-26; Lc. 6:18; 9:39-42). En numerosos casos muestran que saben que Jesucristo es Dios (Mt. 8:28-32; Mr. 1:23-24; Hch. 19:15; Stg. 2:19).

De la misma manera que Satanás, los demonios están completamente enterados de que están destinados al castigo eterno (Mt. 8:29; Lc. 8:31). Son capaces de traer desórdenes físicos (Mt. 12:22; 17:15-18; Lc. 13:16), así como enfermedad mental (Mr. 5:2-13). Si bien algunos desórdenes mentales pueden deberse a causas físicas, no hay duda de que algunas formas de enfermedad mental son debidas a un control demoníaco. La influencia demoníaca puede guiar a una falsa religión, al asceticismo y a la incredulidad (1 Ti. 4:1-3).

El hecho de la influencia de demonios en los cristianos es evidente (Ef. 6:12; 1 Ti. 4:1-3). Parece haber una diferencia entre el poder y la influencia de demonios sobre la gente no salva y aquellos que son nacidos de nuevo, debido al hecho de que el Espíritu Santo mora en el cristiano. Mientras que los demonios pueden tomar posesión de una persona no salva y pueden oprimir a una persona salva, hay una diferencia en la duración y en el poder de la influencia demoníaca sobre aquellos que han nacido de nuevo. La obra de Satanás como un todo sería imposible si no fuera por los innumerables demonios que llevan a cabo sus deseos, y continuamente se entabla una lucha de tremendas proporciones entre los santos ángeles y los demonios.

A. CONCEPTOS FALSOS SOBRE SATANAS

Hay dos errores muy corrientes en cuanto a la persona de Satanás; y puesto que solamente él los está aprovechando para la realización de su propósito, es razonable llegar a la conclusión de que ellos son de origen satánico.

1. Muchos creen que Satanás no existe en realidad y que su supuesta persona no pasa de ser un principio de mal, o influencia, que se manifiesta en el hombre y en el mundo en general. Lo erróneo de este concepto se demuestra al tomar en cuenta que hay la misma evidencia abundante respecto a la personalidad de Jesucristo como en cuanto a que Satanás es una persona real. Las Escrituras, que son la única palabra de autoridad en esta materia, consideran que tanto Jesucristo como Satanás son seres personales; y si la personalidad de Jesucristo es aceptada en base a lo que la Biblia enseña, la personalidad de Satanás debe aceptarse también sobre el mismo testimonio.

2. Otros creen que Satanás es la causa directa de los pecados de cada persona. Pero esta idea no está en armonía con la verdad: a) porque, en primer lugar, el propósito principal de Satanás no es promover el pecado en el mundo. El no tenía en un principio el intento de convertirse en un demonio, sino el de ser «semejante al Altísimo» (Is. 14:14); él no tiene tanto el ánimo de destruir como el de construir y realizar su gran ambición de autoridad sobre este sistema mundial, en cuyo programa se incluye cultura, moralidad y religión (2 Co. 11: 13-15). La idea de que Satanás es actualmente la causa directa del pecado es falsa: b) porque la Biblia dice que los pecados vienen directamente del corazón depravado del hombre (Gn. 6:5; Mr. 7:18-23; Stg. 1:13-16).

B. LA OBRA DE SATANAS

Isaías 14:12-17 es uno de los muchos pasajes que dan testimonio acerca de la obra de Satanás. Este pasaje revela el original y supremo propósito de Satanás. El deseaba ascender al cielo, exaltar su trono sobre las estrellas de Dios y ser semejante al Altísimo. En la consecución de este fin él echaría mano de sabiduría y poder inmensurables; debilitaría las gentes; haría temblar la tierra; trastornaría los reinos; convertiría el mundo como un desierto; asolaría las ciudades y rehusaría poner en libertad a sus presos. Aunque cada una de estas declaraciones es en sí aterradora, hay entre ellas dos que merecen especial atención:

1. «Seré semejante al Altísimo» (v. 14). Esta expresión indica el principal motivo que le guía en todas sus actividades después de su caída. Según lo que tenemos revelado en las Escrituras, el curso de las actividades de Satanás después de su caída moral puede trazarse solamente siguiendo la línea de lo que ha sido su motivo supremo: «ser semejante al Altísimo». Este fue el propósito que con toda seriedad él recomendó a Adán y Eva (Gn. 3:5), y al aceptar el ideal satánico, ellos se independizaron de Dios, quedaron dependiendo de sus propios recursos y el centro de su vida llegó a ser su propio yo. Además, esta actitud de Adán y Eva llegó a ser su misma naturaleza, la cual han transmitido a su posteridad, al grado de que todos sus descendientes son llamados «hijos de ira» (Ef. 2:3; 5:6; Ro. 1:18), y ellos deben nacer otra vez (Jn. 3:3), y cuando ya son salvos, tienen que pasar por grandes conflictos si desean rendir su vida completamente a la voluntad de Dios. También el deseo de Satanás de ser «semejante al Altísimo» se ve en su pasión de ser adorado por Cristo (Lc. 4:5-7). Cuando por un breve momento el Hombre de Pecado «se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios» (2 Ts. 2:3-4; Dn. 9:27; Mt. 24:15; Ap. 13:4-8), el propósito supremo de Satanás se habrá realizado bajo la voluntad permisiva del Señor.

2. «A sus presos nunca abrió la cárcel» (v. 17). Esta expresión se refiere al poder presente de Satanás tanto sobre los inconversos como a su incapacidad para ayudarles en su eterno juicio. Toda la profecía de donde se extrae esta declaración trata de lo que será la obra de Satanás ya consumada, en los días de su juicio final. No puede dudarse .de que en esta profecía hay mucho que tendrá su cumplimiento en el futuro; sin embargo, sabemos que actualmente el diablo está haciendo todo lo que puede para impedir que los no salvos sean libertados del poder de las tinieblas y trasladados al reino del amado Hijo de Dios (Col. 1: 13). Satanás anima a «los hijos de desobediencia» (Ef. 2:2), ciega la mente de los hombres para que no les resplandezca la luz gloriosa del Evangelio (2 Co. 4: 3-4) y mantiene al mundo inconsciente en sus brazos (1 Jn. 5:19, V.M.).

Se revela asimismo que, como parte de su estrategia, Satanás procurará imitar las cosas de Dios, lo cual va muy de acuerdo con su propósito de ser «semejante al Altísimo». Por lo tanto, él promoverá la creación y difusión de muchos sistemas religiosos (1 Ti. 4:1-3; 2 Co. 11:13-15). Y en relación con esto es necesario recordar que Satanás puede promover ciertas formas de religión que estén basadas en ciertos textos extraídos de la Biblia, que exalten a Cristo como un caudillo e incorporen todos los aspectos de la fe cristiana, con la excepción de uno solo: la doctrina de la salvación por la sola gracia de Dios, a base de la sangre derramada por Cristo en la cruz. Tales errores satánicos están presentes en el mundo el día de hoy y multitudes son engañadas por ellos. Debemos poner a prueba esos sistemas religiosos por la ac- titud que ellos adoptan hacia la gracia divina que salva a través de la sangre eficaz del Cordero de Dios (Ap. 12:11).

Evidentemente la enemistad de Satanás es contra Dios. El no es, de ningún modo, enemigo de los no redimidos; y si dirige sus «dardos de fuego» contra los hijos de Dios, esto se debe solamente a que ellos participan de la naturaleza divina y, de consiguiente, él puede a través de ellos atacar a Dios.

Asimismo debe recordarse que los hijos de Dios no son atacados por «carne» o «sangre», sino que su conflicto se desarrolla en la esfera de su relación celestial con Cristo. Esto significa que posiblemente el creyente no sea conducido a practicar lo que es inmoral, pero él puede fallar completamente en lo que toca a la oración, al testimonio cristiano y la victoria espiritual. Debiéramos tener siempre presente que tal estado de fracaso espiritual es tan deshonroso a la vista de Dios como lo son aquellos pecados espontáneamente condenados por el mundo.
 

Los atributos de Satanás

Como ya has aprendido, Satanás es un espíritu, pero también tiene atributos de una personalidad real. La Biblia enseña que él es:

Inteligente y penetrante:

“Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean también de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” (2 Corintios 11:3).

Emocional:

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer...” (Apocalipsis 12:17).

Con voluntad propia:

“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

Poderoso:

“... príncipe de la potestad del aire...”(Efesios 2:2).

Engañoso:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”(Efesios 6:11).

Rudo y cruel:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

Mentiroso:

“Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz” (2 Corintios 11:14).

Los nombres de Satanás

La Biblia da muchos nombres para Satanás que revelan más sobre su naturaleza y actividades. Como aprendiste previamente, Satanás fue originalmente llamado “querubín ungido” y “Lucifer” antes de su rebelión. Otros nombres de Satanás son:

Abadón: (palabra hebrea para ángel de la destrucción) – Apocalipsis 9:11

Acusador de los hermanos: Apocalipsis 12:10

Adversario: 1 Pedro 5:8

Ángel del Abismo: Apocalipsis 9:11

Ángel de luz: 2 Corintios 11:4

Apolión: (palabra griega para destructor) – Apocalipsis 9; 11

Belcebú: Mateo 12:24; Lucas 11:15; Marcos 3:22

Belial: 2 Corintios 6:15

Engañador: Apocalipsis 12:9; 20:3

Destructor: Apocalipsis 9:11; 1 Corintios 10:10

Diablo: (significa calumniador) – 1 Pedro 5:8; Mateo 4:1

Dragón: Apocalipsis 12:3

Enemigo: Mateo 13:39

Maligno: 1 Juan 5:19

dios de este mundo: 2 Corintios 4:4

Rey de Tiro: Ezequiel 28:12-15

Mentiroso, padre de mentiras: Juan 8:44

Asesino: Juan 8:44

Príncipe de los demonios: Mateo 12:24

Príncipe de este mundo: Juan 12:31; 14:30; 16:11

Príncipe de la potestad del aire: Efesios 2:2

Satán: (significa adversario, opositor) – Juan 13:27

Serpiente: Apocalipsis 12:9; 2 Corintios 1:3

Tentador: Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5

León rugiente: 1 Pedro 5:8

Gobernante de las tinieblas: Efesios 6:12

Espíritu que obra en los hijos de la desobediencia: Efesios 2:2

Puedes reconocer el poder de Satanás a partir de sus atributos y nombres.


Satanás no es...

A diferencia de Dios, Satanás no es omnisciente (conocedor de todas las cosas). Si Satanás pudiera ver el futuro nunca le habría permitido a Jesús morir en la cruz. Habría sabido que la muerte de Jesús derrotaría su poder y proveería una vía de escape del yugo del pecado para el género humano.

Satanás no es omnipotente (todo poderoso). Jesús dijo que el poder de Dios dentro de ti es mayor que el poder de Satanás. Para aquellos que creen en Jesús, Satanás ya es un enemigo derrotado (Juan 12:31). Él es fuerte solamente con aquellos que se rinden a él. Su poder está limitado por el poder de Dios (Job 1:10-12) y es sólo capaz de vencer a un creyente en la medida que se le cede control.

Puesto que Satanás no es omnipresente (presente en todas partes) despacha una hueste de demonios por toda la tierra para hacer su voluntad y cumplir sus propósitos. Aprenderás más sobre ellos en el siguiente capítulo.

Satanás

Contrario a la opinión popular, Satanás no anda por el mundo con un traje rojo y un tridente en su mano. Es una persona real y activa y al cual le gusta tomar la forma de un joven extremadamente atractivo, rubio y todo vestido de blanco. Belzebú, Belial, el adversario, el dragón, la serpiente, el príncipe de este mundo, el príncipe del poder del aire, el acusador de los hermanos, el tentador, el acechador, el destructor, el lobo, el ladrón, el padre de la mentira, el asesino, sembrador de la discordia, Satanás y diablo todos estos son algunos de los nombres que identifican a Lucifer, el ángel caído. Estas palabras describe su carácter. No nos debemos burlar de Satanás pero tampoco debemos adorarle. Él tiene todo el poder de un ángel pero sin el amor y la bondad.

Satanás es el engañador maestro. Se le llama el padre de la mentira y el dragón. Él ha existido desde antes de la fundación de la tierra. A diferencia de Dios, él no puede ver todas las cosas a la misma vez, ni puede estar en todo lugar a la misma vez. Aunque es poderoso, Dios es mucho más poderoso. Satanás tiene miles de siervos que hacen el trabajo por él. Él merodea alrededor de la tierra buscando a quién destruir.

El Apóstol Pedro nos advirtió: "Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1 Pedro 5:8).

Juan 10:10 dice que: "El ladrón viene sino para hurtar y matar y destruir..." Satanás odia a todos y mayormente a los cristianos. El odiar es parte de su naturaleza.

Al morir en la cruz Jesucristo venció el infierno y la muerte; Él venció a Satanás de una vez y por todas. Esto significa que cuando morimos, podemos tener la esperanza de una vida eterna en el Cielo. Debido a la consecuencia del pecado, todos éramos destinados al infierno. La muerte de Jesús habilita a todos los que creen en Él ha tener un vida eterna. Su sangre nos redime de todo pecado. Satanás pensó que había ganado cuando Jesús fue crucificado, pero Jesús salió victorioso de la muerte. Jesús debía morir como el perfecto sacrificio por nuestros pecados (Juan 3:16). Es solamente asunto de tiempo hasta que Satanás sea echado al lago de fuego eterno. Algún día Satanás y todos los no creyentes tendrán que inclinarse ante Dios y adorarle.


C. EL DESTINO DE SATANAS

La Palabra de Dios es tan explícita al referirse a la carrera y destino de Satanás como lo es cuando nos habla del origen de este ser extraordinario. Hay contra Satanás cinco juicios progresivos que podemos distinguir en las Escrituras:

1. La caída moral de Satanás. Aunque el tiempo de este evento, que aconteció en el remoto pasado, no se nos ha revelado, la caída moral de Satanás y su consecuente separación de Dios se indican claramente en las páginas de la Biblia (Ez. 28:15; 1 Ti. 3:6). Es evidente, no obstante, que él no perdió su posición celestial, ni la mayor parte de su poder, ni su acceso a Dios.

2. El juicio de Satanás en la cruz. Por medio de la cruz Satanás fue juzgado de una manera completa (Jn. 12:31; 16:11; Col. 2:14-15); pero la ejecución de la sentencia queda pendiente todavía para el futuro. En el jardín del Edén Dios predijo esta sentencia y su respectiva ejecución (Gn. 3:15).

3. Satanás será arrojado del cielo. A mediados de la Gran Tribulación y como resultado de una guerra en el cielo, Sa- tanás será arrojado de las alturas y limitado en sus activi- dades tan sólo a la tierra. Entonces él actuará con grande ira, sabiendo que no tendrá sino un poco de tiempo para continuar su obra (Ap. 12:7-12; cf. también Is. 14:12; Lc. 10:18).

4. Satanás será confinado al abismo. Durante los mil años del reino de Cristo sobre la tierra Satanás estará atado en el abismo; pero después será suelto por «un poco de tiempo» (Ap. 20:1-3, 7). El propósito para confinarle al abismo es para hacer imposible que actúe y continúe engañando a las naciones.

5. La condenación final de Satanás al final del milenio. Después de haber promovido una rebelión en contra de Dios, durante el «poco de tiempo» que estará en libertad, Satanás será lanzado en el lago de fuego para ser atormentado día y noche para siempre jamás (Ap. 20:10).