ONU: impacto de crisis mundial se prolongará
En la Asamblea, Ban Ki -moon propuso reformar los organismos, como el FMI y el BM.
EFE/AFP
NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS
El secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, alertó ayer de que el “impacto real” de la crisis económica puede prolongarse por años y subrayó que los indicios de estabilidad económica que se perfilan en algunos países son “solo señales”.
Así lo indicó ayer en la apertura de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York (EE.UU.), donde informó que solo durante 2009 podrían perderse 50 millones de puestos de trabajo en el mundo.
Por ello, el alto funcionario instó a reformar las instituciones internacionales financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), y a que los países ricos aseguren la ayuda financiera a los más pobres para afrontar la crisis.
“Sí, se ve estabilización financiera y crecimiento en algunos países. Pero déjenme decirlo alto y claro: Son solo señales”, afirmó Ki-moon en la cumbre que desde ayer y hasta mañana buscarán soluciones a la crisis económica global y a mitigar su impacto entre los más pobres.
Ki-moon subrayó que “para la mayoría de países, no hay brotes verdes de recuperación. Solo hay campos en barbecho. El impacto real de la crisis puede prolongarse durante años”.
Asimismo, indicó que como resultado de la crisis económica global millones de familias han caído en la pobreza. “Casi 1.000 millones de personas se van a dormir cada día con hambre y muchos niños mueren por enfermedades que se pueden prevenir”, enfatizó Ki-moon, quien agregó que para afrontar ese aspecto de la crisis “se necesita solidaridad internacional”.
La cita tiene también como objetivo estudiar posibles reformas de las instituciones financieras multilaterales, lo que se ha constituido en el principal punto de divergencia entre los países asistentes a esta reunión.
“Las instituciones mundiales creadas hace varias generaciones deben tornarse más responsables, más representativas y más eficientes”, declaró Ki-moon.
Pero mientras una parte de los países en desarrollo quieren que los tres días de debates de esta cumbre sirvan para dar paso a cambios profundos en el sistema financiero internacional, los países más industrializados se oponen a otorgar un mayor peso a la ONU en la gestión de las instituciones financieras multilaterales o en la creación de un marco regulador financiero global.
Estas desavenencias se han reflejado en la participación de 142 países de los 192 que componen la Asamblea, en el bajo nivel de las delegaciones que los países más ricos han enviado a la cumbre, así como en la falta de consenso sobre el contenido del acta del encuentro.
Los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Bolivia, Evo Morales, son los únicos de la región latinoamericana que han confirmado su asistencia, mientras que los demás estarán representados por ministros, secretarios de Estado o embajadores ante las Naciones Unidas.
El presidente de la Asamblea, el nicaragüense Miguel D’Escoto, abrió los debates de la cumbre con un crítico llamado a los 192 países miembros de la ONU para propiciar un cambio en la estructura financiera internacional.
“No es humano y no es responsable construir un Arca de Noé que solamente salve al sistema económico imperante y dejé al resto a su suerte”, expresó el funcionario de las Naciones Unidas, quien animó a las delegaciones a “tomar decisiones que atiendan la necesidad de todos”, en lugar de las orientadas solo a la salud del sistema financiero.
D’Escoto y los representantes de buena parte de las economías emergentes están a favor de seguir las recomendaciones propuestas por un grupo de economistas, que encabeza el Premio Nobel de Economía 2001, el estadounidense Joseph Stiglitz.
Entre las medidas sugieren sustituir al dólar como la moneda de comercio internacional y el reemplazo del G-20 por un nuevo Consejo Económico Global en el que se incluyan los intereses de todas las economías del planeta.
En particular, se recomienda “reforzar la vigilancia del FMI sobre los grandes centros financieros, los flujos de capital y los mercados financieros, y mejorar el sistema de alerta de crisis”.