PREGUNTA
El ciego de Betsaida, Mr. 8: 22-26 ¿Por qué el Señor lo saca fuera de la ciudad, escupió y lo sanó gradualmente?
RESPUESTA
Lo sacó fuera de la ciudad, porque no estaba dispuesto a seguir haciendo señales en esa ciudad, donde los fariseos le exigían señales (Mr. 8: 11-12) y el Señor les dijo que no se les daría otra señal. Pero Su misericordia no pudo abandonar a este ciego y atendió su necesidad fuera de la ciudad.
El Señor nunca se someterá a las demandas de ninguna de sus criaturas que le exijan una señal de sanidad o de ninguna otra naturaleza. Él es Soberano para actuar cómo y cuando él quiera. Esa es una irreverencia inadmisible que Dios no va atender.
Todos los milagros del Señor siempre fueron de resultados inmediatos, pero en este caso actuó de una forma diferente, porque quería dejar una enseñanza objetiva de Su Deidad.
Aquí realiza todo un proceso de creación, al igual que en el Jardín del Edén; con el barro que formó en sus manos, lo aplicó sobre los ojos del ciego y éste recibió la vista a través de esa creación divina que efectuó el Señor.
Es una réplica de cuando formó al hombre desde el barro y le dio vida. Por esta razón aquí, en forma excepcional, va efectuando el milagro gradualmente.
PREGUNTA
¿Es correcto celebrar la fiesta de las primicias en la iglesia?
RESPUESTA
La Biblia establece en forma muy evidente y que no admite contradicciones, que la iglesia no está bajo la ley, sino bajo la gracia. Rm.6: 14 "no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia". Y no existe ninguna duda, incluso para aquellos que han acuñado su frase favorita: "diezmos y primicias", que las primicias (y el diezmo) pertenecen a la ley.
Los comerciantes de la fe, los que están haciendo mercadería de vosotros, como dice la Palabra del Señor, 2Pd. 2: 3 "por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas". Éstos son los que manipulan la fe de aquellos que han descuidado el estudio de la Biblia, para obtener ganancias ilícitas que ofenden al Señor y desprestigian el evangelio.
Es irrebatible que las primicias corresponde a la ley. Es una de las siete fiestas solemnes que Dios ordenó al pueblo de Israel celebrar una vez al año. Esto lo encontramos en la ley de Moisés en Lv. 23: 9-14.
Dios mandó a Israel dividir su calendario anual, en siete fiestas solemnes. Y en este punto también, el creyente pensante se pregunta: ¿por qué si esa fiesta debía celebrarse una vez al año, hoy la piden todos los meses? ("diezmos y primicias").
Pero aún para el lector más superficial le resultará una incoherencia, y más aún, una irreverencia el comercio en que han transformado esa fiesta solemne en el día de hoy.
Porque si leemos, aunque sea una sola vez el capítulo 23 de Levíticos, tendremos que admitir que todo lo que se realiza en el día de hoy en muchas iglesias, no es nada más que una burda parodia, que ni tan siquiera se asemeja a la ordenanza divina que el Señor estableció para que el pueblo de Israel la realizara una vez al año. Y la han transformado además en un simple medio de ingresos.
Lv. 23: 2 "Habla a los hijos de Israel". Nosotros en la iglesia somos hijos de Dios, no de Israel, 1Jn.3: 2 "ahora somos hijos de Dios". Y como no estamos bajo la ley, tampoco nos circuncidamos ni guardamos el día Sábado, como ninguna de esas fiestas solemnes que ordena la ley.
Lo inmoral de todo esto queda de manifiesto de una forma muy evidente, al ver que omiten sin ningún prejuicio el resto de las otras siete fiestas solemnes para incluirlas en la iglesia, porque ninguna de ellas les producirían algún beneficio económico. La Pascua, Los panes sin levadura, La fiesta de Pentecostés, Las Trompetas, El día de Expiación y la fiesta de los Tabernáculos.
Esto deja claro cual es su verdadero propósito para manipular la fe de los más débiles, para hablar sin ningún temor de Dios, de los "diezmos y primicias" todos los meses del año, para la iglesia, que no está bajo la ley, sino bajo la gracia.
PREGUNTA
¿Por qué dice el Señor que no vino a traer paz, y después dice: "Mi paz os dejo"?
RESPUESTA
Las concordancias son herramientas de gran utilidad para el estudiante de la Biblia, pero hemos de tener mucho cuidado de interpretar siempre cada palabra dentro de su propio contexto. De lo contrario nos puede suceder lo que le ocurrió a aquél joven predicador que enseñaba que Abraham era la sal de la tierra, porque había leído solamente una línea del pasaje donde el Señor le ordenó salir de la tierra de Ur de los caldeos. Esa versión que él consultaba, decía: "sal de la tierra".
La paz que nos habla la Biblia, tiene tres acepciones diferentes. Una es la paz con Dios, aquella interna que alcanza el pecador que acepta al Señor Jesucristo como su Salvador personal, y ha pasado de enemigo a amigo de Dios, más aún, ahora es hijo de Dios. Desde ese instante en que arregló la deuda de sus pecados y fue justificado en la sangre preciosa de Cristo, ahora tiene paz para con Dios. Rm.5: 1 "Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo".
Otra es la paz de Dios, el estado permanente de paz que goza el creyente como fruto del Espíritu Santo que ahora mora en él (Gál.5: 22). Es la consecuencia de haber llevado todas sus inquietudes y afanes a la presencia del Señor, y dejar que el Soberano Dios conduzca nuestras vidas. Filp.4: 7 "y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús".
Y la tercera paz que nos indica la Biblia, es la paz en la tierra. Ese será el estado de perfección que se logrará únicamente durante el reinado de Cristo en la tierra. Cuando el Príncipe de Paz esté gobernando durante el milenio. Is. 9: 7 "Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite".
Pero en un mundo gobernado actualmente por el príncipe de la tinieblas, es imposible que exista paz. Es más, el Señor anunció que durante este tiempo, la manifestación de la luz que proyecta cada hijo suyo, traerá conflicto, inclusive para con los familiares más directos que no conocen al Señor. Mt. 10: 34-36 "No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa".
escribió la última página de la Biblia.
PREGUNTA
¿Por qué en 1Cor. 10: 8 dice que los que murieron en el juicio que Dios mandó a Israel fueron 23 mil, y en Nm.25: 9 que fueron 24 mil ?
RESPUESTA
Siempre recomiendo ser muy cuidadoso para leer la Biblia. El Señor nos ordena "escudriñar" las Escrituras.
En 1Cor. 10: 8 dice textualmente: "y cayeron en un día veintitrés mil". En cambio en Nm. 25: 9 dice: "Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil".
La diferencia es clara. 1Cor. 10: 8 está relatando los que murieron en un solo día, los cuales fueron 23 mil. En cambio en Nm.25: 9 está contando a todos los que murieron con ese juicio, los cuales fueron 24 mil. Lo que deja de manifiesto que el primer día del juicio (en un solo día) murieron 23 mil, pero en el día siguiente, o los días que precedieron, murieron otros mil.
PREGUNTA
El bautismo, ¿nos une en un compromiso indisoluble con la iglesia local donde nos bautizamos? Porque me han dicho que ellos fueron los que ataron para siempre ese compromiso en el cielo, debido a que el Señor les otorgó esa autoridad para atar y desatar todo en el cielo.
RESPUESTA
En primer lugar debemos aclarar que el bautismo no es un compromiso con la iglesia, sino un mandamiento que Dios le entregó a todos los creyentes que habiendo nacido de nuevo, son salvos en los méritos de la obra redentora de Cristo. Es un testimonio público de esa fe que nos llevó a un encuentro personal con el Señor; es el primer paso de obediencia que el nuevo cristiano realiza, para expresar de una forma simbólica a través de esa obra del bautismo, lo que Dios hizo en su corazón.
Al sumergirse en las aguas está testificando que ha muerto con el Señor, y al emerger declara su identificación con la resurrección de Cristo para una nueva vida. Rm.6: 3-6 "¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo...así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él..."
El bautismo debe realizarse solamente con aquellos que han nacido de nuevo y tienen plena seguridad de su salvación. Por lo tanto, no es un medio para ganarse la salvación ni asegurarla, porque la obra de la salvación no lleva ningún ingrediente humano. Si así fuera, dejaría de ser perfecta y eterna a consecuencia del pecado que mora en cada uno de nosotros.
Lamentablemente, como el Señor nos advirtió en Su Palabra, muchos líderes inescrupulosos y sin temor de Dios, para proteger sus feudos que han levantado y seguir manipulando y controlando a su gente, han inventado muchas estrategias y artimañas mentirosas.
El bautismo jamás nos ha unido en un compromiso indisoluble con la iglesia donde lo realizamos. En primer lugar, por lo que acabo de exponer, que no es un compromiso con la iglesia, sino un testimonio público de nuestra fe. Y en segundo lugar, porque el testimonio que nos entrega la Biblia se contradice con esa afirmación perversa.
En Hch.2 nos relata la experiencia de a lo menos 3 mil personas que creyeron, se salvaron y luego se bautizaron. La inmensa mayoría venía de las más diversas regiones del planeta (Hch.2:8-11), pero después de recibir el regalo de la salvación y haberse bautizado, regresaron a los lugares desde donde salieron.
Lo mismo vemos en el caso del etíope que bautizó Felipe. Hch.8: 39 "Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino".
Cuando en Mt.18:18 el Señor le dice a la iglesia: "todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será atado en el cielo", se lo está diciendo en relación con la disciplina que la iglesia debe aplicar en cuanto al pecado que se pueda presentar en medio de ella, e indudablemente no se refiere al caso del bautismo, porque el bautismo no es un pecado, sino un mandamiento del Señor.
Además, el Señor es muy enfático para mandar a los suyos salir de en medio de ellos cuando el pecado se hace intolerable para el verdadero cristiano. 2Tm.3:5 "que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Ap.18:4 "Salid de ella, pueblo mío".Porque incluso el apóstol Pablo había advertido a la iglesia de su tiempo que: Hch.20:29 "Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño".
PREGUNTA
¿Por qué dice en Eclesiastés 9:5 que los que mueren nada saben y que su memoria es puesta en olvido?
RESPUESTA
El libro de Eclesiastés es un libro que contiene una frase que se repite unas treinta veces, y que es la clave para una correcta interpretación de este hermoso libro sagrado: "Debajo del sol".
Es la apreciación desde la perspectiva del hombre quien está "debajo del sol", es decir, aquí en la tierra. El hombre sin la revelación de Dios, no podría saber que sucede más allá de la muerte, él solamente ve que todos mueren y luego la sociedad continúa su vida y pronto el difunto pasa al olvido y de él no hay más memoria.
Dios nunca ha permitido que un muerto se comunique con los que viven en la tierra, esto hecha por tierra todas las supuestas apariciones de santos y vírgenes de la antigüedad, o de supuestos familiares que dejaron este mundo y "vuelven" con algún mensaje. El animismo, que es la creencia de la posible comunicación con los muertos, es una ideología oriental y que el catolicismo ha incorporado en occidente, pero es absolutamente condenada por la Palabra de Dios (Dt.18:11, Lv.20:27). La Biblia es categórica para afirmar que entre Dios y los hombres existe únicamente UN SOLO MEDIADOR, Cristo Jesús (1Tm.2:5).
De los que murieron nunca más se supo aquí en la tierra. Por esta razón el común de la gente, de los que viven "debajo del sol", es decir, en este mundo, nada más vuelven a saber de ellos.
Pero hoy, a la luz de la revelación del Nuevo Testamento y por lo que sabemos de los mismos labios del Señor Jesucristo, los creyentes e hijos de Dios tenemos un conocimiento mucho más amplio de lo que hay más allá de la muerte.
En Lc. 16 el Señor descorre por un momento el velo de la eternidad y nos muestra lo que hay más allá de la muerte. No voy a entrar en detalles sobre discusiones estériles si ese relato corresponde a una parábola o es una historia real, porque me alejaría del tema central de la pregunta, pero creo firmemente que es un relato que el Señor Jesucristo, cual Dios eterno contempló; aunque si alguien quiere considerarlo una parábola, en nada pierde su enseñanza que Jesús quiere entregarnos.
Allí deja en claro que después de la muerte física, continuamos plenamente concientes en nuestro "yo" que no se aloja en el cerebro ni en ningún órgano corporal, sino en nuestra alma. Nuestra alma es el "yo" que sigue viviendo separado de nuestro cuerpo hasta el día que Dios llame a la resurrección, unos para vida eterna con cuerpos de gloria, y a los otros para condenación eterna después de mostrarles en un juicio público (en el gran trono blanco) todas sus obras por las cuales fueron condenados.
En el relato que nos hace el Señor Jesucristo de aquellos que partieron de este mundo y pasaron por la muerte a la condenación eterna, no es que están en un estado de inconciencia, muy por el contrario, se encuentran absolutamente concientes de su condición e incluso de lo que les espera a sus propios familiares (que también recuerdan), y que están sin la salvación que Dios ha ofrecido.
También en Apocalipsis 6:9 encontramos una referencia a la plena conciencia de los que murieron con la salvación que Dios les regaló. El alma corresponde a nuestra persona separada del cuerpo terrenal, y como tal, con absoluta conciencia de quienes somos y donde estamos. El creyente parte para estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor, como lo asegura el apóstol Pablo:
Gál.1:21 y 23 "Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia...teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor".
PREGUNTA
¿Condena la Biblia la homosexualidad?
RESPUESTA
Si Dios no repudiara y condenara la homosexualidad, no habría mandado un juicio tan severo contra Sodoma. No olvidemos que desde allí proviene la palabra "sodomita".
La Biblia no condena solamente la homosexualidad, sino que inclusive a los afeminados. En 1Cor.6: 9 entrega una lista de aquellos que no entrarán en el reino de los cielos e incluye a estos individuos: "ni los afeminados, ni los que se echan con varones".
El pasaje de Rm.1: 22-28 la relaciona con la idolatría. En otros la vincula con el consumo de drogas y las prácticas ocultistas y esotéricas. Pareciera que todos esos pecados horrendos que Dios condena, son además una puerta que conduce por las cloacas inmundas que derivan en la homosexualidad.
Dice Dios en Rm. 1: 22-27 "Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible (Is.44:13 "lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa"), de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (especies muy veneradas por los brujos). Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío".
A todos aquellos que no aprobaron tener en cuenta a Dios, los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen. Aquí se cumple los frutos que puede producir la idolatría y el rechazar la Palabra de Dios, por lo tanto resulta muy evidente los desvaríos contra naturaleza que han sufrido aquellos que quemaron la Biblia durante siglos, han cultivado y fomentado la idolatría y han prohibido casarse al clero, aun considerando que Dios ordena que los obispos sean casados, tengan hijos y que gobiernen bien su casa.
Entre los requisitos que Dios establece para los obispos y pastores dice: Tito 1:6 "marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes". 1Tm.3: 4-5 "que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar bien su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?".
Y en el capítulo siguiente, es decir, dentro de este mismo contexto advierte: 1Tm.4: 1-3 "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participaran de ellos los creyentes".
Para entender bien esta prohibición de casarse que le imponen al clero, y las características de escuchar espíritus y doctrinas de demonios, debemos recordar que el apóstol Pedro era casado y también el resto de los apóstoles.
Mt. 8: 14 "Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama". Si tenía suegra, era obviamente porque tenía esposa.
1Cor.9: 5 "¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Pedro?". Todos los apóstoles se acompañaban de sus propias esposas en sus viajes.
Incluso el apóstol Pablo era casado, porque de lo contrario no podría haber sido miembro del sanedrín, donde él perteneció y dio su voto (Hch.26:10). Allí era requisito indispensable que todos sus miembros fueran casados.
Pero sin embargo, para que se cumpliera lo que Dios había profetizado en 1Tm.4: 1-3, hay quienes han prohibido al clero casarse y han provisto sus monasterios durante siglos, como amparo de inmoralidades repugnantes y refugio para aquellos que practican esas depravaciones. Como leímos en Rm.1:27 "dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en sí mismos en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres".
Hoy que tenemos una sociedad tan "liberal" y permisiva, ya no necesitan esconderse en esos lugares, así que los encontramos con mucho descaro por las calles y lugares públicos. Pero también esto mismo ha provocado una falta de postulantes que ha provocado una seria crisis en ese clero; sin contar con las innumerables demandas judiciales que en varios países le han impuesto por los casos de pedofilia que han llegado hasta los tribunales, que obligaron al estado más rico del mundo, declararse "en quiebra" para eludir el pago de las compensaciones que le han establecido.
Si Dios no perdonó a Sodoma y Gomorra por este pecado, su Santidad y Justicia que son inmutables, tampoco van a tolerar indefinidamente a nuestra sociedad. Toda la inmundicia que hoy somos testigos, es una prueba contundente que la venida del Señor está muy cerca.
En Su Palabra nos advirtió, 2Tm.3: 13 "mas los malos hombres, y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados". La oscuridad de este mundo irá en aumento, y solamente cuando alumbre el Sol de Justicia, volverá a brillar la luz en este mundo.
PREGUNTA
¿Dónde van los creyentes cuando mueren en el día de hoy?
RESPUESTA
Siempre es muy importante hacer diferencia entre el tiempo ANTES de la cruz de Cristo y DESPUÉS. Porque la muerte y resurrección del Señor, marca una división que separa dos épocas con características tremendamente diferentes.
Era imposible que antes que se consumara el sacrificio expiatorio del verdadero Cordero de Dios, alguien pudiera tener acceso al cielo, porque si así hubiera sido, no tuviese razón que Cristo ofreciera Su vida en la Cruz. Los sacrificios de animales que se hicieron en la antigüedad, debían repetirse una y otra vez porque ellos jamás pudieron abrir la puerta del cielo al pecador.
Heb.10:11-12 "Ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios".
La Biblia enseña que los creyentes del Antiguo Testamento al morir, partían al Hades (en griego y Seol en hebreo), que como lo explicó magistralmente el Señor en Lucas 16, era un sitio donde llegaban las almas de todos los seres humanos, creyentes e incrédulos, pero que tenía dos compartimentos bien definidos, separados por una gran sima que hacía imposible que alguien pudiera pasar de un lado al otro una vez que llegaran allí (lea en el "Manual bíblico" que publicamos íntegramente y en forma absolutamente gratuita en este sitio web, en el capítulo 37 "Seol o Hades").
Todo lo cual viene a desmentir las fábulas del credo católico y sus falsas enseñanzas, por los mismos labios del Señor Jesucristo. No existe un Purgatorio ni posibilidad de que con el pago de misas que se realicen por los difuntos, pudiera tener algún efecto en lo que Dios ha determinado, que de acuerdo a su fe aquí en la tierra, al morir parten definitivamente a un lugar u otro, porque "no se puede pasar de un lado al otro una vez que llegan allí" (Lc.16: 26).
El Hades ANTES de la cruz de Cristo, era un lugar con dos compartimentos muy opuestos. Uno era el lugar de consolación o seno de Abraham, que también era conocido como Paraíso por los antiguos, donde llegaban todos los creyentes del Antiguo Testamento, y el otro correspondía al lugar de tormento donde eran enviados todos los incrédulos e impíos.
Pero una vez que el Señor Jesucristo consumó su obra expiatoria en la cruz del Calvario y canceló el precio por todos nuestros pecados, el cual fue acepto por la justicia de Dios, se abrió definitivamente la puerta al cielo para el pecador perdonado, el creyente que por medio de la fe acepta el sacrifico del verdadero Cordero de Dios.
La enseñanza de la Palabra de Dios es que cuando el Señor Jesucristo murió, descendió al Hades (no al infierno como tergiversa el credo católico), al lugar de consolación o seno de Abraham, que fue lo que le dijo al ladrón que se arrepintió en la cruz: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lc.23: 43). Eso fue lo que enseñó Pedro en su predicación de Hch.2: 31.
Allí fue que "llevó cautiva la cautividad" (Ef.4:8) y dio testimonio personalmente que él había cancelado el precio por los pecados de todos aquellos que solamente habían tenido acceso hasta ese lugar, que era una antesala del cielo, debido a que la sangre de los machos cabríos no podían llevarlos al cielo mismo. Pero una vez que el verdadero Cordero de Dios pagó el precio que satisfizo la justicia divina, los llevó a la presencia misma de Dios, al cielo.
A partir de ese momento, cuando el Señor Jesucristo murió y resucitó, todos los creyentes van directamente al cielo. Eso es lo que enseña la Biblia en forma categórica e inconfundible. Pablo lo dice en su epístola a los Filipenses 1: 23 "Deseo partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor".
Pablo enseña que al partir de este mundo, era para estar con Cristo, lo cual obviamente le resultaba muchísimo mejor. Eso es lo que asegura la Biblia, que el creyente parte de este mundo, para estar con Cristo. ¿Y dónde está Cristo?
Ni aún al más lego en la Biblia le cabe la menor duda que Cristo está en el cielo, en la misma presencia de Dios. Heb.1: 3 "efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas".
El Señor Jesucristo enseñó que subía al Padre, para preparar un lugar para nosotros, (Jn.14:2) "En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros". ¿Dónde fue el Señor? A la casa del Padre, y allí se encuentra él. Y esa es la enseñanza Paulina, que hoy partimos para estar con Cristo lo cual es muchísimo mejor.
Si alguien cree que hoy el creyente al morir no va al cielo, estaría diciendo que el Padre no está en el cielo, ni el Señor Jesucristo sentado a Su diestra, lo cual es una aberración de proporciones. La enseñanza de la Biblia es que hoy, el creyente salvado y redimido con la sangre preciosa de Cristo, parte para estar con él, lo cual es muchísimo mejor que ningún otro lugar. Nada se puede comparar al cielo, que es el lugar donde parte el creyente salvado.
PREGUNTA
¿Por qué existe el sufrimiento en la vida del cristiano? Si nuestro Padre celestial es Todopoderoso y conoce anticipadamente el futuro ¿por qué no nos libra de las experiencias dolorosas?
RESPUESTA
Dios es el Gran Alfarero, que del barro caído, lo ha recogido para moldearlo en sus manos conforme a sus designios Soberanos; todos ellos llenos de Amor y Misericordia infinita.
La naturaleza humana se resiste a ser comprimida y moldeada en las manos del Todopoderoso, porque en su ego natural se considera capacitado, y no solamente apto, sino que una obra terminada a la cual nada le falta; muy hermosa según su propio juicio limitado.
Pero el Dios Eterno sabe que estamos muy lejos de llegar a ese modelo perfecto que fue Su Hijo durante su vida terrenal, al cual todos los creyentes vamos en alguna medida siendo hechos semejantes. Obra que solamente llegará a su culminación, cuando Cristo venga por su iglesia y nos lleve con cuerpos de gloria semejantes al Suyo.
Fil.3: 21 “El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”.
Este cuerpo de humillación, a consecuencia del pecado que aún mora en nosotros, es como una piedra en bruto, al que Dios, cual el Artista Soberano va dando forma con cada golpe de su martillo y cincel, hasta transformarlo en una obra de arte de gran precio (Mt.13: 45-46).
Los hombres que no conocen a Dios y rechazan lo que Él ha revelado en Su Palabra, ofrecen un evangelio de prosperidad, donde no existe sufrimiento, enfermedad ni pobreza, pero esa es una falacia que no corresponde a la enseñanza de la Biblia.
El sufrimiento fue parte incluso en la vida del Señor Jesucristo, y Él nos advirtió que si alguno quiere seguirle (Lc.9: 23) “tome su cruz cada día, y sígame”. (Jn.15: 20) “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán”.
El testimonio del Señor Jesús durante su ministerio terrenal, fue de privaciones, sufrimientos, persecuciones y calumnias. (Is.53: 3) “Varón de dolores, experimentado en quebranto”. (Is.50: 6) “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos”.
Los insolentes que no conocen al Dios de la Biblia, enseñan que cuando alguien se encuentra en algún sufrimiento (pobreza, enfermedad o cualquier sufrimiento), hay que exigirle, reclamarle a Dios y él le concederá inmediatamente su petición. No están dispuestos a tomar la cruz cada día como dijo el Señor. Jesús no es el genio de la lámpara de Aladino que los comerciantes de la fe predican.
El Señor Jesucristo, quien es nuestro modelo perfecto a seguir, cuando estuvo en medio de los sufrimientos, no le reclamó ni exigió al Padre, sino que reverentemente y con mucha humildad dijo: (Lc.22:42-44) “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.
Dios va moldeando nuestro carácter a través de las pruebas y aflicciones, como el metal que es introducido dentro del horno para separar en él la escoria del metal precioso.
1Pd.1: 6 “aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba nuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”.
Rm.5: 3-4 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba, y la prueba, esperanza”. Rm.12: 12 “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”.
1Pd.4: 12 “Amados, no os sorprendáis del fuego de la prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo”. 5: 9 “sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo”.
Muchas veces tenemos la tendencia a creer que nuestros sufrimientos son los peores y que nadie sufre más que nosotros, pero el Señor nos dice que “los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos (los que verdaderamente son hijos del mismo Padre celestial) en todo el mundo”.
Ese fue el legado que nos han dejado todos los fieles cristianos a través de los siglos. Entraron cantando himnos a la arena del circo romano. Luego, cuando la iglesia católica tuvo el poder absoluto durante varios siglos, fueron muchos los que ardieron literalmente como antorchas en las hogueras públicas de la “Santa Inquisición” para iluminarnos el camino de la fe.
El mar de la vida muchas veces se vuelve tormentoso, mas el corazón del creyente descansa en paz, porque sabe que Dios le ha puesto arena por límite el cual no pasará. Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus olas, mas no traspasaran el término que Dios les ha marcado.
Si en medio de la tormenta te encuentras, mira el ejemplo de Pedro. Cuando la violencia del viento y de las olas se hacía más feroz y se encontraba temeroso junto a los otros discípulos en la barcaza, hasta allí llegó el Señor caminando sobre las olas del mar. Pedro lleno de gozo quiso aferrarse a la Roca firme y pidió al Señor que lo dejara a él también caminar sobre el mar.
Bastó una sola palabra: Ven, para que el corazón angustiado y amante de Pedro le hiciera descender y caminar sobre las aguas. Pero este milagro tuvo su efecto solamente cuando sus ojos descansaban sobre el Señor, porque inmediatamente que quitó sus ojos de la fuente de todo poder, para mirar la fiereza del mar y del viento, comenzó a hundirse.
Así también nosotros, cuando estamos en medio de una tormenta en esta vida terrenal, si nuestros ojos se fijan solamente en los problemas, también nos hundiremos. Pero si nuestra vista descansa en nuestro Amado y Sus promesas, entonces también podremos caminar sobre el mar, porque nuestro Salvador nunca nos dejará.
Del mismo modo que llegó caminando sobre el mar para estar junto a los suyos en los momentos de mayor aflicción, también lo hace en nuestras vidas. Su promesa es que nunca nos abandonará. Los cielos podrán pasar, pero sus promesas jamás dejarán de ser, ninguna de ellas será quebrantada: “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.
PREGUNTA
¿Cual tendría que ser la forma de comunión que debiera existir entre las iglesias, para cumplir con el modelo bíblico?
RESPUESTA
Esta es una pregunta muy interesante, especialmente para estos tiempos de tanta confusión y sectarismo, donde cada iglesia se ha preocupado solamente de extender los dominios de sus propios “feudos”.
El Señor nos advirtió que estos últimos tiempos serían tiempos peligrosos (2Tm.3: 1-5), porque se levantarían en el liderazgo de las iglesias hombres impíos, avaros, vanagloriosos y amadores de sí mismos.
Para contestar a su pregunta sobre cual es el modelo bíblico para mantener una comunión real con otras iglesias locales, debemos aclarar en primera instancia qué define la Biblia por iglesia local.
Dios establece en Su Palabra que una iglesia local puede estar constituida por dos o tres hermanos, pero con el Señor en medio de ellos (Mt.18: 20), esto es reconocido por todos.
El Señor ha declarado en su infalible Palabra que el número mínimo para constituir una iglesia local, debe ser de dos o tres hermanos, pero con su Santa Persona en medio de ellos. Esto implica un sometimiento y reconocimiento a Su Señorío para ordenar en Su casa. Solamente Él debe mandar en ese lugar entre los hermanos que se congregan en Su Nombre.
Cuando un número mínimo de hermanos han encontrado que la voluntad del Señor es colocar Su Nombre en ese lugar, y en obediencia a esa voluntad reconocida después de mucha oración han decidido cumplir con ese mandato divino, siendo ellos bautizados como el Señor lo ordenó: Mt.28:19 “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, habiendo establecido las cuatro actividades de una iglesia conforme al diseño bíblico (Hch.2: 42 perseverar en la doctrina, la comunión los unos con los otros, la Cena del Señor y las oraciones), entonces pasan a constituirse en iglesia local de acuerdo al modelo establecido por el Señor en Su Palabra. La iglesia la forman los hermanos, no el local.
La historia de la iglesia apostólica registrada en la Biblia para nuestra enseñanza establece que cuando se convertían, se reunían en las casas.
Rm.16: 5 “Saludad también a la iglesia de su casa”.
Col.4: 15 “Saludad a Ninfas y a la iglesia que está en su casa”.
Flm.2 “Arquito y a la iglesia que está en su casa”.
Cuando nace la iglesia con el descenso del Espíritu Santo, luego de la predicación de los apóstoles en el día de Pentecostés, dice la Palabra que se convirtieron como tres mil personas. ¿Dónde se reunían todos esos hermanos? Dice en el mismo pasaje que lo hacían en las casas. Naturalmente que no podía reunirse toda esa enorme cantidad de creyentes en una sola casa, para lo cual debieron de congregarse en diferentes hogares, pero continuaba siendo una sola iglesia de Jerusalén.
Aún después de varios años, cuando el apóstol Pablo se reunió con los otros apóstoles en Jerusalén para aclarar algunos puntos del cristianismo, dice en Hch.15: 4 “Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por LA iglesia”. Aunque existían quizás cientos de iglesias locales en esa ciudad, continuaba siendo una sola, “la iglesia de Jerusalén”.
A la luz de la Palabra de Dios, podemos ver que el Señor siempre tuvo en mente una iglesia local pequeña. Su tamaño quedó determinado por la obediencia a Su mandato de participar a Su Cena con UNA sola copa, y UN solo pan (1Cor.10: 16-17). Cuando una congregación no puede celebrar la Cena del Señor como Él ha dispuesto, con una sola copa, es porque ha sobrepasado el número establecido por Dios.
El ejemplo bíblico determina que a pesar de ser una gran cantidad de pequeñas iglesias locales que se reunían en una misma ciudad, todas ellas tenían una comunión tan estrecha, que se consideraban una sola. ¿Cómo fue posible esta maravilla que en el día de hoy nos parece imposible?
Simplemente porque el Señor estaba en medio de cada una de ellas, y en todas era el Señor quien mandaba por medio de Su Palabra y la dirección del Espíritu Santo. No existían organizaciones humanas que las cohesionaran, ni sede central que fuera su cabeza terrenal, se congregaban solamente alrededor de Su Palabra y solamente a ella decían Amén.
La comunión que existía entre las iglesias locales era posible únicamente a través de la obediencia, sumisión, fidelidad y compromiso que cada una de ellas tenía, no con denominación alguna, sino que en forma exclusiva y directamente con Su Señor. Eso es lo que falta en el día de hoy, obedecer primeramente al Señor antes que a los hombres.
Pero como se maneja poder y dinero, cada uno hoy está velando por aumentar las fronteras de sus “feudos” sin interesarse en mantener la cohesión del cuerpo de Cristo, que es Su iglesia.
El Señor se refiere en la Biblia a SU iglesia, porque Él fue quien la compró al precio de Su propia sangre. Sin embargo los hombres hablan livianamente en nuestros días de “mí” iglesia, y los líderes también la definen como “su” iglesia. Se han apropiado indebidamente de lo que no les corresponde. El único dueño es el Señor, todos los demás son usurpadores.
Pero gracias sean dadas a Dios que el Señor siempre, en todas las edades y en todos los tiempos se ha guardado un remanente fiel que no ha doblado sus rodillas delante de Baal. Siempre han existido hermanos fieles que se han congregado en las casas como los primeros cristianos, y se han sometido únicamente a las ordenanzas de Su Señor.
He visitado varios países y en todos ellos he podido conocer a hermanos que se congregan, En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. No tienen otros estatutos aparte de la Biblia ni sede central aquí en la tierra, porque su única Cabeza es el Señor (Ef.5: 23), quien los gobierna a través de Su Palabra y la dirección del Espíritu Santo.
La única comunión real y verdadera que nos enseña la Biblia, es a través de la obediencia completa y exclusiva a Su Palabra. Los pactos y alianzas ecuménicas son uniones tan frágiles, como lo es el hierro con el barro, porque éstos siempre se establecen bajo compromisos, aunque sea en forma tácita, de no hablar sobre temas que puedan “ofender” a los otros, sacrificando la verdad de Dios.
PREGUNTA
¿Cómo se puede reconocer a un verdadero siervo de Dios, entre tantos impostores que existen hoy?
RESPUESTA
El apóstol Pablo nos advirtió sobre este mal en Hch.20: 29-30 “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
El Espíritu Santo reveló al apóstol de esta terrible condición que afectaría a la iglesia. Y que estos malos hombres se levantarían de entre la cristiandad, falsos hermanos que se introducirían disfrazados de ovejas (en este caso de pastores) y no son más que lobos rapaces.
Dios nos instruye en reiteradas ocasiones sobre este mal que afectaría a la iglesia, especialmente en los últimos tiempos. 1Tm.6: 5 “hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales”.
En 2Tm. 3: 1-5 también nos exhorta a estar alertas sobre estos lobos rapaces que se han levantado como líderes de iglesias: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita”.
Cuando menciona que “tendrán apariencia de piedad”, está indicando que estarán dentro de las iglesias, principalmente en el liderazgo de ellas. Que hablarán grandes cosas para captar seguidores. Todos se caracterizan por decir que Dios les ha hablado directamente a ellos, privadamente, a nadie más en la iglesia, de esta manera ninguno puede comprobar la veracidad de tal “mensaje”.
La Biblia nos dice que esta condición iría de mal en peor, 2Tm.3: 13 “mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”. 4: 13 “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a la fábulas”.
Todos estos engañadores se caracterizan por tres cosas fundamentales:
1.- Que se apartaron de la verdad. Jesús dijo: “Mi palabra es verdad”, pero ellos han dejado la Palabra segura y confiable que es la Biblia, para volverse a las fábulas, “nuevas revelaciones” y supuestas “visiones y mensajes” que Dios les estaría entregando solamente a ellos, porque son como dice la Biblia: vanagloriosos, fatuos, presumidos y gustan hacer alarde de grandes cosas. Si esas “nuevas revelaciones” fueran efectivamente una Palabra que Dios les entregó directamente a ellos, como fue en el caso de los apóstoles (Pablo, Juan), entonces deberíamos escribirlas y añadirle nuevas páginas a la Biblia.
Todos estos personajes se presentan como un “mensajero” muy especial de Dios y que traen un mensaje directo del Señor, quien les ha hablado directamente a ellos. Sin embargo el cristiano sabio y prudente conoce que Dios ha dicho que cuando se terminara de escribir la última página de la Biblia, se acabarían las revelaciones (1Cor.13: 8), y es más, que el Señor condena y deja bajo maldición a todo aquel que se presente con una nueva revelación, posterior a la Biblia (Ap.22: 18).
2.- Son amantes de las riquezas y del lujo. Hemos leído en los pasajes que citaba directamente de la Biblia, que ellos son avaros, traidores, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, pero aún así, se cuidan de mantener una apariencia de piedad.
Lo más triste de todo esto, es que sus riquezas han sido acumuladas engañando, pidiendo dinero “para el Señor”, cuando en la realidad es para el señor que está liderando el ministerio.
Que un rico gaste su dinero como le dé la gana, eso a nadie debería importarle mayormente, aunque no deja de hacer notar su falta de sensibilidad por los más desposeídos. Pero cuando uno de estos “mensajeros de Dios” que han acumulado sus riquezas utilizando el nombre Santo del Señor Jesucristo, hacen ostentación pública de su opulencia, de la abundancia de su dinero mal adquirido, eso, comprendo que provoca santa indignación. Tito 1: 10-11 “hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, a los cuales es preciso tapar la boca”.
Leímos que Dios dice en Su Palabra que estos personajes engañan, y ellos mismos llegan a engañarse. Es decir, tanto es lo que miente, que finalmente se creen sus propias mentiras. Y es así como han elaborado ese “otro evangelio” que ellos predican, el de la prosperidad y de la codicia. Por tanto, no tienen ningún escrúpulo en hacer ostentación de sus riquezas que han acumulado de esa forma tan denigrante, y los vemos utilizar ese dinero que pidieron “para el Señor”, en comprarse lujosas propiedades, varios automóviles, incluso los más exitosos de estos exponentes del evangelio de la prosperidad, tienen sus propios aviones privados con los cuales se movilizan lujosamente por todo el mundo para incrementar los ingresos de sus alcancías.
No se necesita ser un conocedor profundo de la Biblia para determinar la diferencia que existe entre estos inescrupulosos y engañadores (lobos rapaces), con el ejemplo de austeridad que nos dejó el Señor Jesucristo y todos los fieles cristianos que desde los días apostólicos y a través de los siglos, han cargado su cruz y han seguido al Señor lleno de privaciones y sinsabores.
Estos embusteros hasta se atreven a proclamar en su osadía, que si alguien está en pobreza o enfermo, es consecuencia de algún pecado y falta de fe. Sin embargo, cuando leemos el testimonio de uno de los hombres más fieles y consagrados, cuya fe y honestidad no se puede poner en duda, leemos del apóstol Pablo:
2Cor.11: 23-29 “en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez. ¿Quién enferma, y yo no enfermo?
Si en el día de hoy se presentara alguien a una iglesia de estos comerciantes de la fe con un testimonio como éste, seguramente que lo expulsarían rociándole con “agua bendita” (o con “aceite bendito”) e intentaría hacerle un “exorcismo”. Con justa razón dijo el Señor: (Mr. 10: 24) “¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!”.
Además el Señor ha indicado como característica de los falsos profetas: (Lc 6:26) “¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas”.
3.- Tienen muchos seguidores. Porque el hombre siempre ha amado más la mentira que la verdad, incluso el Señor nos dice que a éstos, que persisten en la mentira, (2Ts.2: 11) “Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira”.
Hch.20: 30 “de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”.
Mt. 24: 12 “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
2Jn.1:7 “muchos engañadores han salido por el mundo”.
Mt.24: 5 “vendrán muchos en mi nombre” (diciendo que Yo les he hablado). Mt. 24: 11 “muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a MUCHOS”
Dios siempre en Su Palabra estableció que su iglesia sería una “manada pequeña”. Que pocos serían los que se salvan. Nos habla de un camino angosto que lleva a la ciudad celestial, de una puerta angosta. Todo eso indica que su número sería pequeño. Y precisamente lo que caracteriza a estos falsos ministerios, es la enorme cantidad de adeptos que poseen.
Y porque el hombre cree más la mentira que la verdad, es fácil establecer que en esas enormes multitudes, donde abunda la música estridente, el jolgorio, los aplausos y la euforia emocional, y por supuesto las repetidas ofrendas “voluntarias” más la recolección del diezmo, la venta y el comercio; donde hasta el edificio es fastuoso (muy diferente al hogar del Señor). Donde se aprecia a simple vista que es una iglesia rica y poderosa, no le quepa la menor duda que el Señor no está en medio de ellos, sino que llamando a la puerta por ese hermano que está en el lugar equivocado.
Ap.3: 17-20 “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. He aquí, yo estoy a la puerta (no en medio de ellos) y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él (no dice con ellos), y él conmigo”.
Teniendo presente estas tres características que le he señalado, no podrá equivocarse; le será muy fácil distinguir a estos impostores que Dios califica de lobos rapaces disfrazados con piel de cordero, no son otra cosa que comerciantes de la fe.
PREGUNTA
¿Nunca puso Moisés sus pies sobre la tierra prometida? ¿Moisés murió o se lo llevó el Señor como a Elías?
RESPUESTA
Respecto a la primera pregunta: Sí, Moisés efectivamente tuvo la oportunidad de pisar la tierra prometida. Pero para eso tuvo que esperar mucho tiempo, porque sucedió únicamente cuando en el monte de la transfiguración estuvo junto al Señor, Elías y a Pedro, Jacobo y Juan.
Mat 17:1-3 “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él”.
Durante su vida terrenal, Dios permitió a Moisés únicamente poder contemplar esa tierra. (Dt. 34:1-4) “Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá”.
En cuanto a la muerte de este gran siervo del Señor, mucho se ha escrito y especulado, pero la verdad es que la Biblia dice solamente, después que Dios le mostró la tierra que habrían de ocupar los hijos de Israel: Deu 34:5-6 “Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy”.
En la frase que describe su entierro dice: “Y lo enterró”, el sujeto de este verbo es Jehová. Esto es lo único que sabemos en forma categórica, que el Señor le ordenó subir al monte Nebo y luego de mostrarle esa tierra, murió y Dios mismo lo enterró, no se llevó su cuerpo al cielo. Pero cuidó que ninguno conociera el lugar de su sepultura, probablemente para que no fuera objeto de idolatría.
Seguramente que esta fue también la razón que tuvo Satanás para intentar apoderarse de su cuerpo sin vida, para corromper al pueblo que era muy proclive a la idolatría, pero Dios se lo impidió por medio de un arcángel.
Jud 1: 9 “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda”.
PREGUNTA
¿Nos reconoceremos en el cielo?
RESPUESTA
La enseñanza de la Biblia es que cuando venga el Señor a buscar Su iglesia, los que estemos vivos durante ese magno evento habremos de recibir un cuerpo de gloria, lo mismo que aquellos hijos de Dios que ya partieron a Su presencia pero lo hicieron sin sus cuerpos mortales.
En esa resurrección de los creyentes y arrebatamiento al cielo de Su iglesia con cuerpos de gloria, seremos trasladados por el Señor a esas moradas celestiales que fue a prepararnos.
1Tes. 4:15-17 “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
1Cor. 15:51-53 “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”.
La promesa de Dios para todos los que hemos recibido la salvación que el Señor Jesucristo nos entregó a través de Su sacrificio en la cruz del Calvario, es que habremos de recibir un cuerpo de gloria, con el cual subiremos a las moradas celestiales cuando Él vuelva por los suyos.
Filp. 3:20-21 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”.
Cuando habla de un cuerpo de gloria, semejante al cuerpo de la gloria suya, se está refiriendo a un cuerpo infinitamente superior al actual cuerpo de humillación que tenemos, sujeto al pecado y las limitaciones terrenales.
Si en el día de hoy con los simples cinco sentidos que poseemos somos capaces de reconocernos, ¿por qué no habríamos de poder hacerlo cuando recibamos un cuerpo de gloria superior al actual? Es evidente que ese cuerpo será también más inteligente, no más escaso de entendimiento. No concibo comprender por qué algunos piensan que en ese cuerpo celestial habremos de ser más limitados.
Cuando el Señor mostró Su gloria a sus discípulos en el monte de la transfiguración, ellos pudieron reconocer a Elías y a Moisés aún sin haberlos conocido anteriormente, eso fue parte de la revelación divina que nosotros también habremos de poseer en el cielo.
Mat 17:3-4 “Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías”.
En el relato que hace el Señor sobre el rico y Lázaro, el cual no puede ser considerado una parábola, porque una parábola es una historia de sucesos terrenales que se añaden al relato para explicar cosas espirituales, nunca incluye nombres de personas, porque solo presenta situaciones de carácter general. Allí en Lc. 16 se menciona que Abraham reconoce a Lázaro.
En la gloria no existirá el “amor” terrenal, el cual es egoísta y parcelado, porque hoy poseemos diferentes sentimientos que identificamos como “amor”. Uno es el amor que tenemos para nuestra esposa, otro para nuestros padres, otro para nuestros hijos y otro distinto y menor para los más lejanos, pero en la gloria amaremos a todos por igual; allí no existirá el concepto de “núcleo familiar” que hoy poseemos en nuestros corazones mezquinos.
En el cielo nos podremos reconocer y amar, pero no en el concepto de familia que tenemos acá en la tierra, allá amaremos como Dios ama. El Señor Jesucristo fue muy explícito sobre esta materia durante su ministerio terrenal:
Mat 12:47 -50 “Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”. Así amaremos en el cielo, a todos por igual.
Cuando los saduceos, quienes no creían en la resurrección de los muertos, preguntaron al Señor para tentarle, si una mujer que había enviudado y tenido siete maridos, en la resurrección ¿de cuál de ellos sería su mujer?
Mar 12:24-25 “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios? Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles que están en los cielos”.
Cuando entremos al cielo nos reconoceremos, pero entraremos en una dimensión superior, donde el concepto de amor será como el de Dios, por lo tanto tampoco hemos de preocuparnos de pasar toda una eternidad junto a esos hermanos difíciles. Además, todos habremos de ser elevados a un grado de perfección superior, allá no existirá la envidia, la competencia, la deslealtad ni ninguno de los defectos carnales que hoy poseemos.