La Mujer Cristiana y La Modestia
Por Mack Kercheville
Entre miembros de la Iglesia de Cristo hay diferencia de entendimiento acerca de lo que constituye la modestia referente al vestido de la mujer. A veces la diferencia de convicción sobre este asunto es tan fuerte que resulta en la descomunión. El propósito de este estudio es para llegar a un acuerdo mejor sobre la modestia desde el punto de vista de lo que dice la Biblia.
DOS TEXTOS
La Biblia manda que la mujer se vista con modestia y pudor. “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia...“ (1 Timoteo 2:9) Cuando analizamos el texto, vemos que Dios no especifica, ni aquí ni en otra parte, lo que constituye “ropa decorosa”. La única cosa especificada es que no se vistan con demasiado lujo y ostentación. “No con peinado ostentoso, ni oro ni perlas, ni vestidos costosos, sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad”. (1 Pedro 3:3) Todos entendemos que las palabras “pudor” y “ropa decorosa” y “modestia” significan mucho más que la ausencia de ostentación. Pero ya que Dios no especifica en detalle lo que constituye violación de esta enseñanza, los seres humanos llegan a diferentes conclusiones. Es evidente que Dios dejó a nuestro juicio la aplicación de este principio.
HABLAMOS DONDE LA BIBLIA HABLA Y CALLAMOS DONDE LA BIBLIA CALLA
Este lema, basado en 1 Pedro 4:11, ha sido nuestro mensaje y práctica desde el principio de la restauración de la Iglesia verdadera. Pero, a veces nos olvidamos de lo que significan estas palabras. En cuanto a la modestia de la mujer, Dios no especificó qué clase de ropa fuera decorosa, sea vestido o pantalón. No especificó ( qué sorpresa!) cuáles partes del cuerpo tenían que ser cubiertas y cuáles no. Ya que la Inspiración no especificó, ningún ser humano tiene autoridad de hablar oficialmente sobre este asunto. Los seres humanos pueden expresar su juicio particular, nada más.
EL INSTINTO NATURAL
¿Entonces, qué diremos? ¿No hay ninguna línea de defensa contra la inmodestia más fuerte que la pura opinión? ¿No tenemos protección contra la completa desnudez? Si hermanos, Dios nos ha dado protección. Primeramente, cuando Adán y Eva pecaron, Dios puso en ellos un instinto natural de vestirse. Dios no tuvo que darles mandamiento. Ellos mismos tenían el deseo de vestirse. Se vistieron con delantales hechos de hojas de higuera. (Génesis 3:7) Dios después les hizo túnicas de pieles. (Génesis 3:21) Este instinto natural que pareció en Adán y Eva todavía existe en todos los seres humanos. Ha servido muy bien en todo el mundo, con muy pocas excepciones, aún entre la gente que no conoce al Dios Verdadero, para obligarles vestirse bien.
OTROS TEXTOS QUE LAS MUJERES CRISTIANAS PUEDEN USAR
Mateo 5:28: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciar/a, ya adulteró con ella en su corazón “.
Romanos 14:15: “Pero sí por Causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió”
1 Corintios 8:9,13: “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles “. “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano “.
Según estos versículos, no debemos hacer nada, aunque sea cosa aceptable, si la influencia de nuestra acción, causa tentación o caída para otra persona. Este principio se aplica a muchas cosas, pero se aplica también al vestido. La mujer debe pensar, no solamente en lo que sea la moda y cuál vestido sea muy bonito para ella, sino también si su manera de vestirse pudiera causar tentación para otra persona. Notemos otra vez que tenemos que usar el juicio humano para poner en práctica este principio. Cuando tenemos que confiar en el juicio humano, siempre hay diferentes puntos de vista.
LAS MODAS Y LAS COSTUMBRES DE LA SOCIEDAD
Hasta cierto punto las costumbres de la sociedad indican lo que es modesto y lo que no es delante de los seres humanos. Por ejemplo, en ciertos países la mujer modesta tiene que mantener su cara cubierta completamente cuando aparezca en público. No es Ley de Dios. Es la costumbre de los seres humanos. También nos dicen que en el tiempo de nuestros bisabuelos, el vestido de la mujer tenía que llegar al suelo. Si un hombre veía aún una pequeña parte del tobillo de la mujer, era falta de modestia de parte de ella, no por mandamiento de Dios, sino por la costumbre de la sociedad. Estoy seguro que los predicadores de aquel tiempo usaban 1 Timoteo 2:9 y 1 Pedro 3:3 para reprender a las mujeres que violaban esta costumbre. Hoy, los bisnietos de estos mismos hombres, aunque sean muy estrictos, no requieren esto.
Los Menonitas han exaltado una cierta moda de vestido para hombres y mujeres del siglo pasado, y ahora obligan a sus seguidores que se vistan así, como si fuera ley de Dios. Tengamos cuidado, hermanos, que no seamos imitadores de ellos en cuanto al vestido.
Supongamos que en un país donde las mujeres tienen que cubrir sus caras completamente para ser modestas, hubiera unas iglesias de Cristo. Tendrán razón los hermanos en esas iglesias en “descomulgar” a las iglesias en México y Los Estados Unidos porque las mujeres en estas congregaciones no cubren sus caras? No cabe duda que tendrían la tendencia de hacerlo, pero si lo hicieran, sería descomunión no por la palabra de Dios, sino porque no seguimos las costumbres de ellos. No sería bíblica tal descomunión. Cuidado que no hagamos de nuestras costumbres y modas una Ley de Dios.
Pero, ya que la mujer cristiana debe considerar el efecto de su influencia sobre otros en su manera de vestir (Romanos 14:13-21: l Corintios 8:9-13), ella debe vestir de acuerdo con lo que constituye la modestia en el ambiente donde está. Si ella acompaña a su esposo a un país de los árabes, donde las mujeres tienen que cubrirse la cara, debe seguir la costumbre, no porque es ley de Dios, porque no es, sino para tener más éxito en convertir almas. (1 Corintios 9:12-22) se establece una moda nueva, sin ser violación de la Ley de Dios, y si la gente decente en general la juzga inmodesta, la mujer cristiana se abstendrá de seguir la nueva moda, para no poner en peligro las almas de otros.
VARIOS PUNTOS DE VISTA ¿QUE HAREMOS?
La mujer cristiana tiene todavía otra ayuda. Las muchachas tienen el beneficio de los consejos de sus padres. Las jovencitas tienen la ayuda de las hermanas ancianitas. Las mujeres casadas tienen el consejo de sus maridos. Los ancianos (pastores) y los predicadores pueden y deben enseñar lo que la Biblia dice, y aún pueden añadir por su espiritualidad y experiencia consejos prácticos para el beneficio de las hermanas. Pero siempre, al dar consejos sobre cosas que Dios no ha especificado, consejos basados en nuestro juicio particular, debemos hablar con humildad, respetando y considerando el consejo de otros. Ningún hermano, predicador, anciano, o editor de revista tiene el derecho de hablar “ex cátedra” (oficialmente) para imponer requisitos NO especificados en la Biblia. Nadie tiene el derecho de descomulgar a otros porque no siguen a la letra el juicio particular de él. Las diferentes conclusiones en cuanto a la modestia vienen de (1) Los diferentes ambientes en los cuales fuimos criados, (2) Diferentes experiencias en la vida particular de uno, (3) Diferentes maneras de pensar, etc. Conviene la humildad en este caso.
TEXTOS MAL USADOS EN DISCUSIONES SOBRE LA MODESTIA
Mateo 5:28: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciar/a, ya adulteró con ella en su corazón”, Cristo dirigió estas palabras a los hombres, no a las mujeres. Es cierto que hay aplicación indirecta también a las mujeres. Pero cuántas veces hemos oído citar desde el púlpito este texto, cuando el predicador comenzó a predicar inmediatamente a las mujeres acerca de su manera de vestirse? Desde Adán los hombres siempre han querido echar la culpa a las mujeres por sus propios pecados. Los hombres deben portarse bien y mantener limpios sus corazones, no importa lo que hagan las mujeres. Al menos una vez quisiéramos oír citado y aplicado este texto a los hombres en lugar de aplicarlo solamente a las mujeres.
Romanos 14:13-21; 1 Corintios 9:13 - Estos versículos NO dicen que los cristianos tienen que abstenerse de cualquiera práctica solamente porque otro hermano se opone. Los versículos NO autorizan al hermano más extremista para que sea el dictador de la iglesia, y que otros tienen que obedecer para no ofenderle. En lugar de esto, los textos dicen que los más espirituales deben considerar el efecto de sus acciones sobre los más débiles. Es absurdo que algunos hermanos, por su manera de portarse, dejan la impresión de que son los más espirituales. Quieren imponer sobre las hermanas sus opiniones particulares acerca del vestido de la mujer. Según ellos las hermanas son más débiles y menos preparadas espiritualmente. Por su aplicación de los pasajes, las personas más débiles tienen que limitarse en sus acciones por causa de los caprichos de los más fuertes. En verdad, aplican AL REVÉS la enseñanza de estos capítulos. ¿Tendrá Dios gusto con este uso de Su Palabra?, Deuteronomio 22:5, Muchos citan este texto para probar que las mujeres no deben vestirse de pantalones. El versículo dice, “No vestirá la mujer de traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace “. Primeramente, este texto es parte de la ley antigua, que se terminó cuando Cristo murió en la cruz. (Efesios 2:15; Hebreos 1:1-2) Hay otras enseñanzas en este capítulo que nadie quiere en vigor ahora. Por ejemplo, el y. 9 “No sembrarás tu viña con semillas diversas” El y. 11: “No vestirás ropa de lana y lino juntamente”. El y. 12: “No harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras ‘etcétera. Si no vamos a poner en vigor todo el capítulo y todo el libro de Deuteronomio, ¿por qué procuramos imponer el versículo 5 sobre los cristianos? Además notamos que en el tiempo de Moisés, hombres y mujeres, los dos sexos, se vestían de túnicas, y así se vestían por toda la Biblia. Después que Moisés pronunció estas palabras en Deuteronomio 22:5, ni hombres ni mujeres decidieron que tendrían que dejar de vestirse de túnicas. Quizás si algunos de nuestros hermanos modernos hubieran estado presentes cuando Moisés dijo esto, habrían dicho a sus hijas y sus esposas que era pecado si ellas se vestían de túnicas porque las túnicas eran ropa de hombre. Quizás hubieran inventado pantalones para las mujeres de aquel tiempo! Pero ni Moisés ni otro profeta de Dios reprendieron a la gente porque los dos sexos se vestían de túnicas.
Los dos testamentos condenan a los afeminados (los hombres que quieren vestirse como mujeres, y también a las mujeres que quieren vestirse como hombres).
La homosexualidad y las tendencias a ella están condenadas en la Biblia en los dos testamentos. (Véase 1 Corintios 6:9; Romanos 1:26,27) Pero, si en el tiempo de Moisés hombres y mujeres podían vestirse al mismo tiempo de túnicas y mantener la distinción de los sexos, actualmente pueden vestirse de pantalones y mantener la distinción. La verdad es que ninguna parte de la Biblia prohíbe que las mujeres se vistan de pantalones. Hay lugares donde las mujeres más modestas se visten de pantalones. Este asunto depende de las costumbres de la sociedad, no de la Ley de Dios.
EN RESUMEN Hay cuatro elementos que determinan el vestido modesto:
(1) El instinto natural que todo ser humano tiene.
(2) Las costumbres del ambiente donde la persona vive.
(3) El principio bíblico que prohíbe toda acción que haga caer a otra persona.
(4) El juicio humano en aplicar los otros tres elementos.
Ya que el juicio humano entra en el asunto, hay por necesidad diferencia de opinión. Diferencias de opinión NO son causas justas para la descomunión. Seamos humildes, sinceros y prudentes. No hagamos leyes donde Dios no hizo ley. Tengamos amor fraternal.
Que las hermanas se vistan sinceramente, con modestia y pudor. Que los hombres mantengan su corazón limpio, no importa cómo se vistan las mujeres. Que prediquemos el Evangelio puro a todos. El alma convertida a Cristo se portará bien en su manera de pensar, en su manera de vestir y en todo. El predicador no tendrá que perder tiempo especificando detalles que Dios no especificó, si dedica su tiempo a predicar el Evangelio.