DESTINO FINAL

"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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Apostasia
“El síndrome de Laodicea”
(Apocalipsis.3: 14- 22)


INTRODUCCIÒN:

A. En estos tiempos ha de darse el mensaje de Laodicea a fin de despertar a una iglesia somnolienta. Que el pensamiento de la brevedad del tiempo os estimule a un esfuerzo ferviente e incansable.

B. Apocalipsis es un libro de esperanza, proporciona claridad, nos guía y nos enriquece con su potencial de vida. Se trata de un texto lleno de resplandores y a la vez de enigmas, que nos desafían con sus insólitos significados.


I. EL SÌNDROME DE LAODICEA.

A. El apóstol Juan, autor inspirado del Apocalipsis, ubica a Laodicea al final de una secuencia de siete iglesias (Apoc.2- 3), cada una de ellas presenta problemas que la iglesia en el presente debe evitar tener autónomamente.

B. La última ciudad a cuya iglesia Juan dirige una de sus cartas apocalíptica (Apoc.3: 14- 22), se halla en el Asia menor, en el valle del río Licos. Probablemente fundad por Antìoco II (262- 246 a. C), quién dio a la ciudad el nombre de su hermana y esposa “Laodice”.

C. Laodicea fue al principio una pequeña población, pero creció en importancia rápidamente. En el siglo II a. C., durante la era romana, llego a ser una de las ciudades más ricas del cercano oriente.

D. El emperador Nerón la considero como “Una de las ilustres ciudades del Asia”. En una ocasión Roma ofreció ayuda financiera a los Laodicenses, después que un terremoto destruyera la ciudad en el año 60 d. C. sin embargo, los orgullosos y ricos ciudadanos de Laodicea rechazaron la ayuda, respondiendo al imperio romano que poseían los suficientes recursos para reedificarla por si mismos.

E. El retrato de Apocalipsis, nos describe la situación de la iglesia en esa ciudad, como un estado de enfermedad. Presenta un diagnostico y su tratamiento especifico “El síndrome de Laodicea”, se caracteriza por tres dolencias; Dos explicitas y una implícita.

F. Conocerlas es importante, ya que nos explican la realidad histórica, pero especialmente por su aplicación profética que califica (o describe), muchas veces, nuestro propio estado espiritual.

1. Como dijimos tres son los síntomas principales, ellos son:


II. EL DIAGNOSTICO Y SU TRATAMIENTO.

A. Cada uno de nosotros debe mostrarse interesado en los síntomas, así como también en su tratamiento.

1. “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente, ¡ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apoc.3: 15,16)

2. “Por que tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apoc.3: 17)

3. Carece de la presencia de Dios, Jesús está fuera, intentando entrar “Yo estoy a la puerta y llamo” (Apoc.3: 20)

B. ¿Qué significan estos síntomas? ¿Cuál es la enfermedad del Laodicenses?

1. El primer aspecto hace referencia al comportamiento emocional: “Como siente”.

2. El segundo a su actitud mental: “Como piensa”.

3. El tercero a su estado espiritual: “Como vive el Laodicense”.

C. En lo emocional:

1. El texto afirma que no es frío; es decir, no es indiferente, impasible o apático.

2. Pero tampoco es lo opuesto; fervoroso, entusiasta o de fe ardorosa.

a. No asume un comportamiento decisivo en sus creencias, ni tampoco niega todo interés espiritual.

b. El Laodicense tiene una lealtad dividida, una especie de mezcla de afecto religioso y mundano (nótese Mat.6: 24; Heb.10: 25; Efes.3: 21)

D. En lo mental:

1. El segundo aspecto es más grave. Define a una persona que se cree adinerada y poderosa, cuando en realidad no tiene absolutamente nada.

2. Es un pordiosero en harapos. En otros términos, es alguien que padece de un trastorno importante en la percepción de sí mismo, en el sentido de la realidad.

a. Las alteraciones de la percepción son la ilusión y la alucinación.

i. La ilusión: Es cuando la realidad es deformada por los deseos; como el caso del sediento que cree ver un oasis, cuando en realidad se trata de vapores convertidos en esa visión refrigerante, por la necesidad (nótese Luc.12: 16- 21, 25; Gàl.6: 3)

ii. En la alucinación: Por el contrario, se ven cosas que no existen; como sucede con los drogadictos, a quienes les parece viajar entre las estrellas, o como el loco que dice ser Napoleón o Alejandro Magno.

E. Ahora bien, ¿Qué tipo de problema tiene el Laodicense? ¿Padece de una ilusión o de una alucinación? ¿Es solo una modificación de la realidad o está delirando?

F. El Laodicense no es un loco, ya que en tal caso no tendría sentido la propuesta al cambio. Tampoco es una persona normal, consciente de su estado, se halla en un estado intermedio, entre la normalidad y la locura.

1. Le ocurre lo mismo que al alcohólico que no tiene conciencia de su enfermedad y niega su estado, asegurando que “todo marcha bien”, cuando en los hechos está por ser despedido de su trabajo, la familia no le tolera más y tiene el hígado al borde de una cirrosis. Es un caso de pura confusión.

G. La ausencia de Cristo en el Laodicense (Apoc.3: 20)

1. El tercer síntoma está implícito en la invitación que el Señor de habitar con el Laodicense: “He aquí yo estoy a la puerta y llamo; Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo”.

H. El Laodicense es un creyente que carece de la presencia de Dios. La divinidad está fuera de su vida con una oferta cariñosa de compañía.

1. ¿Qué clase de religión es está? Es la religión de alguien que se dice ser cristiano, pero que en los hechos no vive con Dios, sino que lo deja a la puerta de su corazón, suplicando entrar.

2. Esta situación corresponde con otra declaración profética anunciada por el apóstol Pablo, quién vaticinaba que para los postreros días habrían personas “…Que tendrán apariencia de piedad…” (2Tim.3: 1- 5)

I. Hasta aquí tenemos el diagnostico del Laodicense ¿Cuál es su remedio?

1. La misma es la siguiente: “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas ricos, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas…” (Apoc.3: 18- 21)

J. ¿Cuál es el significado del remedio? “Oro”, “Vestiduras” y “Colirio”

1. Este “Oro” simbólico representa la fe, que obra por amor (Gàl.5: 6; Sant.2: 5) Una fe viva que viene como resultado de una relación intima con Cristo, en el cumplimiento de su voluntad. Esta viene a ser refinada por las aflicciones (1Ped.1: 6,7; Sant.1: 12)

2. Las “Vestiduras blancas”, son, la justicia de Cristo y las obras del fiel cristiano (Gàl.3: 27; Apoc.16: 15; 19: 8) Este es un símbolo de pureza espiritual que se contrasta con la desnudez del Laodicense.

3. El “Colirio”, es el antídoto para la ceguera espiritual en la que se encuentra el Laodicense. Es la acción del Espíritu Santo que nos convierte y nos indica cuál es nuestra verdadera situación delante de Dios.

a. La ciudad de Laodicea era famosa en sus remedios para los ojos, es decir, allí se producía el colirio refrescante que curaba los males producidos por la arena del desierto. Dios aplica este remedio a la ceguera espiritual en la que había caído el Laodicense.



CONCLUSIÒN:

A. Estas son, sin duda, palabras conmovedoras que interpelan a cada uno en la intimidad de su consciencia, invitándonos a dar una respuesta de entrega total.

B. Nadie puede permanecer indiferente a este mensaje, ya que a todos nos concierne y compromete nuestro futuro eterno.

C. No olvidemos, pues, los síntomas del Laodicense y su remedio. Apliquemos el remedio si estamos con la misma enfermedad.










A sermones de Barney Mejia: