Cómo vencer los impulsos violentos
Quizás sufres porque no quisieras ser una persona violenta. Sientes que tus emociones te arrastran y no sabes qué hacer. Estos consejos te darán esperanzas y una guía para que puedas ayudarte a ti mismo(a).
Primeramente, es importante señalar que hay muchas personas que provocan a los demás a la violencia. Sin embargo, aún en el caso de que alguien te provoque, no hay ninguna excusa para apelar a la agresión física o emocional. Entre seres racionales hay formas más civilizadas de resolver los problemas.
Identifica la causa de tu ira
Examina y trata de comprender tus propios sentimientos. ¿Qué es verdaderamente lo que te causa ira y te lleva a perder el control?
Reflexiona para descubrir por qué reaccionas violentamente. Quizás algo de tu pasado te molesta y ahora tu reacción se debe a ello, más que a lo que la otra persona hizo o dijo. Recuerda que ella no tiene la culpa de lo que te sucedió. ¿Se lo estás cobrando? Si te has casado y tienes hijos, ellos también sufren debido a tu violencia. Piensa en los efectos que tendrán tus acciones en tus propios hijos al presenciarlas o sufrirlas.
La violencia es contagiosa
Según los psiquiatras y psicólogos, durante los primeros años de vida es cuando los seres humanos desarrollan la capacidad de sentir compasión, valorar la vida o sentir dolor por el sufrimiento de otras personas. Por tanto, si son sometidas a actos de violencia no asimilarán tales capacidades. Al llegar a ser adultos serán los más dispuestos a usar la fuerza bruta para resolver los conflictos. El niño que ha sido maltratado cuando crece se vuelve verdugo. La niña generalmente se convierte en víctima. De este modo se mantiene el círculo vicioso de la violencia a través de las generaciones. ¡Alguien tiene que romperlo!
Los maltratos a los niños y en concreto el abuso sexual, dan lugar a una serie de dolencias psicológicas importantes al llegar a la edad adulta, tales como la depresión crónica, las personalidades múltiples o fuertes tendencias al alcoholismo o la drogadicción. La mayoría de los delincuentes adultos fueron abusados durante su infancia.
Si fuiste víctima de abusos durante tu infancia o adolescencia y esa es la causa de tu ira, puedes sanarte. Admite que necesitas esa sanación y decídete a buscar la ayuda de Dios y de otras personas.
Ten el valor de analizar honestamente tu comportamiento en el hogar y especialmente hacia tus seres queridos. Piensa en las consecuencias de tus acciones para ti y para ellos, si pierdes la cabeza.
Si sientes que estás perdiendo la paciencia, retírate hasta que te calmes. ¿Merece acaso la pena ir a la cárcel por no haberte podido controlar? ¡Pon distancia de por medio! Más tarde trata de comunicarte con la persona con quien te has enfadado sin gritar y utilizando la lógica y la razón. Si todavía no puedes, habla con una tercera persona para que sea tu intermediaria.
¡Busca ayuda! " Que mejor ayuda que el consejo divino.." Venid a
mi todos los que esteis trabajados y cargados que yo os hare descansar "..Dios esta siempre presto para ayudar al que necesita
no dudes en venir a El....