Cómo Escuchar la Voz de Dios
por Roger Cunningham
Roger ha sido misionero, evangelista y pastor en Chile desde 1978. Junto a su esposa Gloria y sus tres hijos, Isaac, Bruce y Bárbara, han plantado la Viña de Las Condes, en Santiago de Chile.
La importancia de una vida guiada por Dios
Cuando los teólogos de España discutieron con Colón, ellos le argumentaron que la tierra era el centro del universo y el sol giraba alrededor de ella. Más Colón fue insistente en decir: "el sol es el centro del universo y la tierra es la que gira alrededor del sol." Muchos cristianos aún tienen que aprender que Dios no gira alrededor de nuestros deseos, es al revés. La pregunta correcta no es: "¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida?" Me parece que la pregunta correcta es: "¿Cuál es la voluntad de Dios?" Una vez que sé la voluntad de Dios, puedo ajustar mi vida a ella. Al saber lo que Dios está haciendo, entonces puedo saber lo que necesito hacer. El enfoque tiene que estar en Dios, ¡no en mi vida!
Hay tantos ejemplos de esto en la Biblia.
Abram oyó la voz de Dios y a pesar de su vacilación, ajustó su vida a ella, aún sin saber a dónde iba (Génesis 12.1-5), Él anduvo por fe, no por la vista. ¿Qué le dijo Dios? ¿Le indicó algún detalle? "Vete", ¿A dónde? "A la tierra que te mostraré.
A Elías no se le ocurrió reunir los 850 profetas falsos en el Monte Carmelo. El plan no fue de Elías, sino de Dios. Luego de juntarlos y preparar el altar, tanto como la ofrenda para Jehová, esta fue la oración del profeta: "Cuando llegó la hora de ofrecer el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: "Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas." (1ª Reyes 18.36) Él oyó la voz de Dios y actuó basado en ella.
Jesús en Juan 5.19,20 y 30. Jesús no sólo era Dios, sino hombre también. Él dejó su divinidad al llegar a la tierra y se hizo hombre. O sea, Él necesitaba depender de Dios tanto como tú y yo. Tuvo que aprender a escuchar la voz del Padre.
Mateo 17.5. Cuando los discípulos tuvieron la visión de la transfiguración de Jesús, la voz del Padre les dijo: "Este es mi Hijo amado, a él oíd."
Hay una buena fórmula que me enseñó Guy Chevreau, de Toronto. Dios siempre toma la iniciativa y espera nuestra respuesta. Si respondemos, Él responderá. Generalmente, somos nosotros quienes tomamos la iniciativa y esperamos que Dios responda. Cuando es así, no viene respuesta de Dios, pues no fue Él quien tomó la iniciativa. Todo lo que Dios inicia lo respalda. Por eso es tan importante oír su voz. Cantar de Cantares dice: "¡Llévame en pos de ti! … ¡Corramos!" (Cantar de Cantares 1.4)
Si es posible escuchar la voz de Dios, ¿entonces por qué algunos no la escuchan? El problema no es que Dios no hable, el problema está en escuchar. Déjame usar la siguiente ilustración. En cada instante del día hay miles de ondas radiales que son transmitidas. Esto es como la voz de Dios, Él siempre está transmitiendo. Dentro de cada hijo de Dios hay un receptor que se llama el espíritu. El problema entonces, no es si Dios habla o no, o si soy capaz de escuchar su voz. El problema consiste en estar sintonizado con Él.
¿Cómo puedo escuchar Su voz entonces?
Estar dispuestos a obedecer su voz. Una vez un joven me preguntó, "¿Por qué no escucho la voz de Dios?" Mi respuesta fue: "¿Estarías dispuesto a obedecerla?" Su respuesta fue así de honesta… "No estoy tan seguro." El Espíritu Santo es una persona y al desobedecer su voz, entristecemos el Espíritu. Y cuando le entristecemos, se detiene la revelación de Dios. Si queremos oír su voz, tenemos que estar dispuestos a obedecerle a Él.
Es la voz apacible dentro de nosotros, como en el caso de Elías. A veces lo llamamos nuestra "conciencia". Además, Dios usa muchas formas para hablarnos. Por ejemplo, su Palabra, nuestra intimidad con Él, sueños, visiones, situaciones y personas. ¡También nuestras esposas!
¿Cómo puedo aprender? ¿Cómo uno aprende a andar en bicicleta? ¡A porrazos! Es una escuela. John Wimber siempre decía que la fe se escribe "R-I-E-S-G-O". Dios no está tan interesado en mostrarte Su voluntad para tu vida, como hablarte diariamente y ver cómo ajustar tu vida a Él; o sea, obedecerle en lo sencillo de la vida.
Cuando se trate de decisiones sugiero la siguiente ilustración. Cuando un barco está por entrar en un puerto, él ubica las boyas que flotan sobre las aguas. Cuando están desalineadas, el capitán sabe que va en mala dirección y corre peligro de chocar el barco contra las rocas. Pero cuando el capitán puede alinear su barco para que las boyas hagan una línea recta, sabe que va bien. Hay unas cuatro boyas (pautas) que me han servido toda mi vida cuando tengo que tomar decisiones que necesitan una confirmación de Dios. La primera pauta es: Si lo que estoy recibiendo concuerda con Su Palabra, o no. La segunda, un testimonio en mi espíritu o paz en mi corazón. La tercera, el consejo de alguien mayor en la fe, alguien que puede darme un consejo objetivo. "En la multitud de consejeros, hay sabiduría." Y la cuarta, tiempo y circunstancias. Si estas cuatro pautas están bien alineadas, sabré que voy por buen camino.