|
|
Líder evangélico habla sobre extrañas corrientesIGLESIAS O EMPRESAS En una época en que todo se mueve por el marketing, algunas iglesias evangélicas no se han quedado atrás, y anuncian seminarios y encuentros en exclusivos hoteles para predicar dicen que a Dios, y aumentar la población creyente. ¿Es válido esto? ¿No será que se promueve el crecimiento en sacrificio de la calidad?
El pastor Guillermo Ayala piensa que todo crecimiento, “siempre que sea sano y de calidad, es válido, pero también estamos frente a un fenómeno de iglesias con un crecimiento deforme”.
“Podemos caer en el error de comprar milagros, y de comprar sanidades. Hay gente que está vendiendo sanaciones y promoviendo el milagro, cuando es un don gratuito que viene de Dios”, advirtió el reverendo Ayala.
¿Qué ha pasado que ahora se cobra hasta para escuchar un mensaje cristiano? ¿Por qué hay iglesias donde los pastores se comportan como gerentes y aparecen “apóstoles y profetas? Es una pregunta que el reverendo Ayala la contesta.
”Estamos en un tremendo avivamiento, y cuando se da esto, como sucede en Nicaragua y en el mundo, debemos tener cuidado y tomar el modelo de Jesús. Nuestro Señor nunca puso precio a su prédica ni a su enseñanza. Le predicaba y enseñaba a todo tipo de estrato social, y debemos recordar la situación económica en nuestro país, aunque algunos estarán en contra de lo que digo. Se habla de sembrar, pero debemos enseñar a sembrar, tengo que darle la semilla a la persona para sembrar.
“Estamos viviendo un tiempo difícil, donde la Iglesia debe ser servidora y sembradora para poder lograr el fruto que se quiere. Hay algunas anomalías que se deben ver con mucho cuidado”.
Ayala dijo que el pastor debe ver la necesidad y la condición de cada oveja, según el libro de Proverbios: “Ten cuidado de ver diligentemente la condición de tu oveja”. Hay que velar por el buen crecimiento y no por uno deforme.
En cuanto al surgimiento de “profetas y apóstoles”, como se autonombran algunos, expresó que “es un mover que se da en Latinoamérica: el movimiento profético y apostólico; no es malo que haya esa manifestación, sin embargo, ¿Quién es ese profeta? ¿Quién es ese apóstol? ¿Tiene el aval de la palabra de Dios? ¿Tiene las credenciales que lo sustentan o simplemente es para alcanzar una posición y desplazar al hombre de Dios, al pastor? La verdad es que debemos entender qué es el pastorado y qué es el apostolado y el ministerio profético en sí.
Se percibe una frontera difusa entre lo que es una iglesia y lo que es una empresa. ¿Cómo resolver esto? Lo lamentable del caso aquí es que cuando hacemos esta evaluación ministerial podemos ser discriminados por decir la verdad, pero no importa. Creo que Dios llamó a pastores, a ministros y no a empresarios. Creo que si una Iglesia tiene empresarios es otra cosa, si hay miembros políticos, es otra cosa. Pero Dios no mandó a un pastor a ser un político o empresario.
El oficio sacerdotal pastoral es más importante que ser un empresario o un candidato a la política. Eso debe ser definitivo, pero hay mucha ansiedad y ambición de escalar los primeros lugares y de estar en la palestra, sin darnos cuenta de que debemos depender de Dios y no de la estrategia ni de la estructura.
El pastor Ayala dijo también que hay megaiglesias que tienen base fundamental bíblica y liderazgo fuerte, como también hay iglesias que están creciendo, pero sin una base fundamental, presentan debilidades, y ahí el pastor y su liderazgo deben preocuparse. Hoy más que nunca la Iglesia tiene que ser enseñada y formada. El ministerio de Jesús no fue sólo de predicación. Me atrevo a decir que el ministerio de Jesús lo dedicó más a la enseñanza, a la formación y no al espectáculo.
Asimismo, expresó que “tenemos que diferenciar qué es el espectáculo y qué es la unción de Dios. Ésta no tiene precio, no se puede comercializar, es gratuita. Se puede argumentar que hay gastos que se van a hacer en los hoteles, pero ni el ministerio ni el llamado ni los milagros tienen precio”.
Fuente: www.elnuevodiario.com.ni
|
|