DESTINO FINAL

"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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DIFERENCIAS ENTRE ISRAEL Y LA IGLESIA
 POR: Jaxck Fleming
 

RESUMEN

CAPITULO 1
- Israel es un pueblo terrenal
- La Iglesia es un pueblo celestial


CAPITULO 2
- Israel tiene promesas terrenales con prosperidad terrenal
- La Iglesia tiene promesas espirituales con recompensas celestiales



CAPITULO 3
- A Israel se le ordenó el diezmo
- A la iglesia "lo que propuso en su corazón".


CAPITULO 4
- A Israel se le mandó separarse del resto de las naciones.
- A la iglesia ir a todas las naciones.


CAPITULO 5
- Israel tenía un sacerdocio limitado a la tribu de Leví.
- En la iglesia todos somos sacerdotes.


CAPITULO 6
- Los israelitas tenían restricciones para llegar a la presencia de Dios.
- La iglesia tiene libertad.


CAPITULO 7
- Israel tenía un sumo sacerdote que era un hombre.
- La iglesia tiene un Sumo Sacerdote Perfeto y Eterno.


CAPITULO 8
- Los israelitas del Antiguo Testamento al morir iban al Hades (o Seol).
- Los cristianos van directamente al cielo donde está el Señor.


CAPITULO 9
- Los israelitas son los amigos del Esposo.
- La iglesia es la esposa.


CAPITULO 10
- En Israel Dios habitó en el tabernáculo.
- En la iglesia en cada creyente.


CAPITULO 11
- En Israel el Espíritu Santo venía sobre algunos y se iba.
- En la iglesia viene sobre todos los creyentes y se queda a morar en ellos.


CAPITULO 12
- La ley fue dada para Israel.
- La gracia para la iglesia.


CAPITULO 13
- El judaísmo es una religión.
- El cristianismo es una regeneración.


CAPITULO 14
- La salvación para Israel era por perseverar y guardar la ley.
- En la iglesia es por medio de la fe, no por obras.


CAPITULO 15
- El Sábado es una señal entre Dios e Israel.
- En la iglesia el Domingo es el día del Señor.


CAPITULO 16
- La Pascua para Israel.
- La Cena del Señor para la iglesia.


CAPITULO 17
- Israel tenía prohibición de comer ciertos tipos de carnes.
- En la iglesia hay libertad.


CAPITULO 18
- A Israel, debido a la dureza de sus corazones, Dios les permitió el divorcio.
- A la Iglesia no.


CAPITULO 19
- A Israel les mandó hacer guerra a sus enemigos.
- En la iglesia nos manda amar a nuestros enemigos.


CAPITULO 20
- En la religión judía existen sacrificios temporales.
- En la iglesia tenemos un solo sacrificio con eficacia eterna.


CAPITULO 21
- En el judaísmo existe el incienso.
- En la iglesia las oraciones.


CAPITULO 22
- La unción con aceite para Israel.
- La unción con el Espíritu Santo para la iglesia.


CAPITULO 23
- En Israel la albanza se realizaba por medio de instrumentos musicales.
- En la iglesia la adoración debe ser en espíritu y en verdad, con el corazón.


CAPITULO 24
- Israel tendrá su encuentro con el Señor en la tierra
- La Iglesia en el aire.


CAPITULO 25
- Israel pasará por la Gran Tribulación
- La Iglesia no.

 

DETALLE POR CAPITULO

 
 
CAPITULO 1
- Israel es un pueblo terrenal
- La Iglesia es un pueblo celestial
 
 
El judaísmo y el cristianismo no se mezclan, se excluyen mutuamente. Tratar de unirlos es la pérdida completa del significado de cada uno de ellos. El Señor dijo que nadie puede echar vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo romperá los odres, se derramará y se perderá.
El padre de la nación de Israel fue Abraham, a quien Dios le dio la tierra por heredad. Gn.12:7 "y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra".
La misma promesa fue confirmada posteriormente a su descendencia. Gn.28:13-14 "Y he aquí Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac, la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia, será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur, y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente".
Dios escogió a Abraham para formar en su descendencia una nación, un pueblo terrenal. En cambio la iglesia, el conjunto de salvados y redimidos con la sangre preciosa de Cristo, fue escogida desde antes de la fundación del mundo, para colocarnos en los lugares celestiales en Cristo. Ef.1:3 "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo".
A Israel le prometió un lugar aquí en la tierra. A la iglesia una bendición en los lugares celestiales en Cristo. Por esta razón a los creyentes que forman la iglesia les dice en Jn.15:19 "no sois del mundo". Y en Jn.17:14 "Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo".
El Señor manda a la iglesia, 1Jn.2:15 "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo".
Los cristianos que formamos la iglesia, no tenemos una herencia terrenal, ni tan siquiera una ciudadanía terrenal, porque la nuestra es la celestial, como dice en Filp.3:20 "nuestra ciudadanía está en los cielos".
En Ef.2:6 afirma: "nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús". No dice que nos hará sentar, en un tiempo futuro, sino que desde el mismo día que pasamos a formar parte de la iglesia "nos hizo sentar en los lugares celestiales". La herencia de la iglesia no es terrenal, sino celestial con Cristo.
A Israel les prometió que recibirán la tierra por heredad, a la iglesia, que nos fue a preparar morada en los cielos.
 
 
 

Capítulo 2

"Israel tiene promesas terrenales, con prosperidad terrenal. La iglesia tiene promesas espirituales, con recompensas celestiales".

La mixtura falsa y engañosa que emplean los predicadores del evangelio de la prosperidad, tergiversando las escrituras, utilizando personajes y promesas hechas al pueblo terrenal, para forzar su filosofía e insertarla en la iglesia, es la que ha dado origen a ese OTRO evangelio.
Dicen que Dios no nos ha llamado a pobreza, para justificar todas las riquezas que han logrado acumular utilizando el nombre del que nació en un pesebre. Pretenden hasta mostrar como credenciales de bendiciones divinas, los imperios económicos que han logrado levantar con estos engaños fraudulentos e inmorales. Miden las bendiciones de Dios de acuerdo a la cantidad de ceros que pueden exhibir en sus cuentas bancarias, las cuales siempre están recordando en sus programas radiales, cuyo gran objetivo es pedir dinero "para el Señor", pero lo que omiten cuidadosamente decir con sinceridad, es que es para el señor González o señor Pérez, quienes son los dueños de esas cuentas.
Con esa total falta de vergüenza y escrúpulos, hasta se han tomado las calles y plazas para seguir pidiendo dinero en el nombre del Señor, compitiendo públicamente con los mendigos y comerciantes callejeros. Han transformado al Dios Todopoderoso, dueño del cielo y de la tierra, en un vulgar mendigo a quien cualquier transeúnte le puede arrojar algunas monedas para adormecer sus conciencias cargadas de pecados.
Para justificar sus bienes que han adquirido con estas practicas inmorales, citan como ejemplos las riquezas que obtuvo Abraham y toda la prosperidad de los patriarcas del Antiguo Testamento, pero hemos de recordar que todos ellos fueron del pueblo terrenal, Israel.
Siempre para mostrar a un siervo fiel y próspero deben recurrir a los personajes del Antiguo Testamento, nunca pueden citar la prosperidad como consecuencia de fidelidad en el período de la iglesia ¿por qué? Simplemente porque esa fue la promesa que Dios le hizo a su pueblo terrenal Israel, no a la iglesia.
A Israel le dijo, Dt.28:1-14 (lea en su Biblia todo el pasaje) "si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos...vendrán sobre ti todas estas bendiciones...frutos de la tierra...vacas, ovejas...te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola (de las naciones Ap.21:24)".
La promesa para Israel es muy clara, si fueran fieles, Dios les daría bendiciones terrenales, por este motivo todos los grandes patriarcas y hombres fieles del Antiguo Testamento fueron personas que tuvieron mucho ganado y grandes riquezas. Pero a la iglesia le dice algo totalmente diferente, jamás les habla de bendiciones terrenales, muy por el contrario, les dice precisamente que se alejen de las riquezas de este mundo.
Mt.6:19 "No os hagáis tesoros en la tierra".
Mt.19:23 "Difícilmente entrará un rico en el reino de los
cielos".
Stgo.4:3 "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites".
Lc.9:3 "No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero".
Lc.9:23 "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame".
Mt.6:20 "haceos tesoros en el cielo".
Mt.6:24 "Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas".

¿Cómo entonces algunos pretenden servir a Dios y a las riquezas? El ejemplo bíblico y toda la historia de la iglesia nos demuestra que mientras más fiel es un cristiano, con mayor austeridad ha vivido.
El mismo Rey de Reyes nos dejó un vivo ejemplo de austeridad, nació en un pesebre, vivió en la casa de un carpintero, y durante su ministerio terrenal no tuvo donde recostar su cabeza. Mt.10:24 "El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su Señor. Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su Señor".
El apóstol Pablo es también un precioso ejemplo de fidelidad y consagración. Dejó todo lo que el mundo le ofreció, un trabajo estable, una posición social (era fariseo de fariseos), pero en él no se cumplió lo que hoy ofrecen los comerciantes del evangelio. Vivió pobremente, enfermo y abandonado en una cárcel. De acuerdo a la enseñanza de los predicadores de ese OTRO evangelio, tendríamos que llegar a la conclusión que el apóstol vivió una vida de pecado, porque eso es lo que afirman; que si usted esta mal económicamente o enfermo, es porque tiene pecado o falta de fe.
El propio testimonio de la vida del apóstol dice, 2Cor.11:23-27 "en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez". Hoy si alguien diera ese testimonio, le dirían que tiene pecado en su vida y que le falta fe, porque Dios nos ha mandado a ser cabeza y no cola, Dios no le ha mandado a pobreza. Tiene que vivir como un hijo de un rey (en el barrio alto).
Pero a lo largo de la historia de la iglesia, podemos constatar que los verdaderos siervos del Señor, los más consagrados, siempre vivieron vidas como la del Señor y del apóstol Pablo: Jerónimo Savonarola, Juan Bunyan, Jonatan Edwards, David Brainerd, Adoniram Judson, David Livingstone, Juan Paton, Hudson Taylor, etc. Esos eran los grandes héroes de la iglesia verdadera. Hoy sus héroes son los que han logrado acumular grandes riquezas, los que han hecho alianzas con la apostasía y el mundo habla bien de ellos, de tal modo que el mundo esta dispuesto hasta llevarlos como representantes suyos a los cargos políticos. En cambio el Señor dijo en Mt. 6:26 "¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres CON LOS FALSOS PROFETAS".
A lo largo de la historia de la iglesia, la mejor ha sido la del siglo I. Fue rica espiritualmente, pero tan pobre económicamente que tuvieron que mantener comedores diarios para suplir las enormes necesidades de los primeros cristianos, como lo relata el libro de los Hechos. En el capítulo 2 verso 45 dice: "vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno".
Si el evangelio de la prosperidad que se predica hoy en día fuera verdad, estos primeros cristianos deberían haber sido muy ricos, porque al regalar sus casas, Dios tendría que haberles duplicado, o mejor aún, como dicen, recibir a ciento por uno. Es decir, haber recibido cien casas cada uno. Pero el relato de las epístolas y la historia lo confirma, la iglesia siguió durante tres siglos más en la pobreza, y que estaba constituida mayoritariamente por los más desposeídos, los pobres de este mundo. Se enriqueció únicamente cuando entró la apostasía con el catolicismo romano por medio del emperador Constantino en el siglo IV.
Hoy también tenemos una iglesia corrupta, llena de riquezas y prosperidad, con enormes templos y grandes imperios económicos que han levantado los líderes que han hecho del dinero su dios. Pero el Señor la define como una iglesia que le produce náuseas, Ap.3:15 "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Ojalá fueses frío o caliente. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tu dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad, y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo".
La llamada cristiandad de nuestros días, saturada de comerciantes y traficantes de almas, se definen como una iglesia rica, poderosa, respetada por el mundo; pero ni tan siquiera saben que son unos desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos.
Estos empresarios de la fe han arrastrado a otros ciegos a labores tan poco éticas para juntar dinero, como organizar rifas, hacer y vender comida, "café-concert", festivales de la canción, seminarios donde venden las entradas y demás consumos, "vigilias" o "carrete" (party)cristiano como abiertamente le llaman los jóvenes a esos shows, etc. Todo lo cual demuestra que no tienen ningún temor de Dios, porque voluntariamente pretenden olvidar que el Señor expulsó del templo, con un látigo a todos esos comerciantes que habían transformado la casa de Dios en cueva de ladrones. El amor por el dinero les ha llevado a desafiar y desobedecer al mismo Dios que dicen servir.
Dios es infinitamente rico y poderoso, la obra es de él, si quiere que le sirvamos en algo, no solamente nos va a capacitar, sino que también nos proveerá los medios, sin tener nosotros que recurrir a esas técnicas y estrategias del mundo mercantil que él repudió abiertamente durante su ministerio terrenal.
Ese mensaje engañoso que enarbolan los falsos ministros de Dios, no lo creen ni ellos mismos, porque de lo contrario venderían para regalar sus propiedades: radios, supermercados, colegios, agencias de viajes, constructoras, inmobiliarias, cementerios, aserraderos, líneas de buses, campos deportivos y de veraneos, centros de eventos, etc. Y se harían más inmensamente ricos al recibir un ciento por uno. Pero ¿por qué no lo hacen? Ciertamente porque saben muy bien que esa formula solo sirve para que los líderes se hagan ricos, a costa de la pobreza de los ingenuos que han descuidado el estudio de la Palabra de Dios y se encuentran siguiendo ciegamente a un hombre.
A Israel, su pueblo terrenal, Dios le prometió riquezas terrenales, y éstas estaban condicionadas a la fidelidad de ellos, por esta razón todas las promesas para Israel comienzan con un "si" condicional, y todos los hombres fieles de Israel fueron muy ricos. A diferencia de esto, a los cristianos les dijo que "no tomaran dinero ni para el camino" (Lc.9:3), que "no hicieran tesoros aquí en la tierra" (Mt.6:19), porque "no podéis servir a Dios y a las riquezas" (Mt.6:24). Este es el motivo que siempre sus ejemplos de hombres fieles y ricos tienen que sacarlos del Antiguo Testamento, que es donde se encuentra el pacto que Dios hizo con Israel, su pueblo terrenal. Pero jamás pueden citar esa característica de fidelidad y prosperidad terrenal en el período de la iglesia del Nuevo Testamento.
¿Por qué Dios actuó de forma diferente con Israel que la iglesia? Porque Israel estuvo bajo la ley, la cual fue dada para llevarnos a Cristo (Gál. 3:24) La ley fue otorgada entre otras cosas, también para probar al hombre que su corazón se aleja de Dios cuando el Señor lo colma de bendiciones materiales. Allí tenemos el fracaso de Israel como nación y que inclusive llegaron hasta rechazar al Señor Jesucristo. Cuando tenemos necesidades nos acercamos a él, pero cuando nos bendice nos alejamos. Un ejemplo gráfico es el caso de los diez leprosos que clamaban al Señor cuando sufrían esa terrible enfermedad, pero cuando el Señor los sanó, no volvieron ni para darle las gracias.
El pasaje favorito con que los comerciantes de la fe distorsionan la verdad, desconectándolo de su contexto, es Mr.10:30 Porque comienza el Señor prometiéndole al rico, que regale sus bienes y (vr.21) que "tendrá tesoros en el cielo". Y en el Vr.23 "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!". Dios no quiere ponernos trabas para hacernos más difícil el camino al cielo. Si está diciendo que las riquezas son una dificultad, él no podría estarnos prometiendo riquezas aquí en la tierra como bendición a nuestra fidelidad; sería un contrasentido absurdo, y eso es precisamente lo que le dijo al rico, que si da todo a los pobres, recibirá tesoros en el cielo.
Lo que está prometiendo en el vr.30 es para "los que a causa de Su nombre y del evangelio" (v.29) reciban en este tiempo "con persecuciones" (v.30) en la familia de Dios cien veces más de lo que perdieron teniendo que abandonar sus casas y sus propias familias.
Debido a "las persecuciones" tenían que huir a otras tierras. Allá en el extranjero, muchas casas de hermanos se les abrirían para recibirlos, pero en ninguna manera les está prometiendo que les darían cien casas con escrituras públicas; porque si lo interpretáramos de esa forma simplista, llegaríamos al absurdo de creer que en el exilio, también Dios les estaba prometiendo en este tiempo, cien esposas más. Porque está hablando no solamente de las casas, sino que también de los padres, la esposa y los hijos, todo eso era lo que encontrarían en la iglesia, en el amor del Señor cien veces más. Pero obviamente que el carnal tendrá la misma dificultad que tuvo Nicodemo para entender cuando Jesús le dijo que era necesario nacer de nuevo; no podía comprender el concepto espiritual que el Señor le estaba hablando.
1Cor.2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".
También hemos de recordar que el Señor nos dejó cuatro evangelios. Ninguno de ellos se repite, solamente nos dan una visión desde un ángulo distinto para que podamos llegar a una comprensión plena. Es como si cada uno de ellos nos narrara su visión desde los diferentes puntos cardinales. Leyéndolos todos, logramos un relato completo. Por tanto, siempre es muy saludable leer los pasajes paralelos que se relatan en los otros evangelios. Y en el evangelio de Mateo el Señor aclara en el capítulo 19 verso 28 que está hablando para el tiempo de su retorno en gloria, "cuando los doce apóstoles se sienten sobre doce tronos" (v.28). Y en ese tiempo, dice en el v.29 "Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna". Sabemos que en el cielo no se casarán ni se darán en casamiento, por lo tanto tampoco se refiere que allá habremos de tener cien esposas literalmente.
La Biblia ha de entenderse con el espíritu, y el espiritual comprende que se está refiriendo a esa gran familia de Dios que habremos de reunirnos en las moradas celestiales que el Señor fue a prepararnos.
Los exponentes del evangelio de la prosperidad, o evangelio de la codicia, que resulta tan atrayente en una sociedad materialista, utilizando las mismas técnicas de los brujos, mentalistas y espiritistas, dicen: "Si Ud. desea obtener algo, piense positivamente, visualícelo en su mente y convénzase que ya lo tiene y eso será una realidad en su vida". Estas técnicas de la Nueva Era no son nuevas, corresponden a la misma vieja hechicería bajo nuevos envoltorios. Es el poder de la mente o fe en la fe, pero no es la fe en el Señor que tiene el verdadero hijo de Dios.
En su cinismo se atreven a decir: "Exíjaselo a Dios, reclámeselo al Señor, porque él ha prometido que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá" ¡Qué insolencia! Sus criaturas mandando, exigiendo, reclamando a su Creador. ¿Se imagina alguien que en el cielo existe una sección reclamos?
Tuercen Mr.11:24, como siempre, desconectándolo de su contexto. No se trata de tener fe en la fe, porque el mismo pasaje comienza diciendo en el versículo 22 "Tened fe en Dios". El poder proviene del Dios Soberano que hace Su voluntad sobre cielos y tierra.
La promesa de Dios es como dice en 1Jn.5:14 "ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa CONFORME A SU VOLUNTAD, él nos oye".
El Señor nunca ha prometido prosperidad terrenal a su iglesia, por el contrario, nos anticipó que su iglesia sería perseguida y menospreciada, por este motivo nos dice que los cristianos debemos tomar su cruz cada día y seguirle. Pero los falsos líderes religiosos nos dicen que su iglesia debe ser reconocida, respetada y admirada por el mundo. Incluso invitan a sus iglesias a los gobernantes de este mundo, y ellos mismos no ocultan sus ambiciones políticas o de popularidad junto a los grandes de este mundo. Ciegos guiando a otros ciegos, ambos caerán al hoyo.
Con justa razón dijo el Señor: "MUCHOS me dirán en aquel día, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: NUNCA os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad".
El Señor no les niega que hayan predicado usando Su Nombre bendito, que realizaran liberaciones y muchos milagros, pero la sentencia será una sola: "Nunca os conocí, apartaos de mí, hacedores de maldad".
La gran mayoría queda atónita e incrédula cuando les citamos estos pasajes de la Biblia, y se preguntan por las grandes iglesias y enormes ministerios que tienen tanta gente practicando y creyendo estas cosas condenadas por la Palabra de Dios ¿todos ellos están equivocados? En este mismo pasaje nos dice el Señor que son MUCHOS. Con justa razón nos habla de una puerta ancha, por donde transitan las mayorías, y una angosta por donde caminan los verdaderos hijos de Dios, porque pocos son los que se salvan.
La iglesia, el pueblo espiritual de Dios, no está en la tierra para gozar de las riquezas de este mundo, ni para ser admirada, respetada o reconocida por los que son enemigos de Dios. Stgo.4:4 "cualquiera que quiera ser amigo del mundo (ecumenismo), se constituye enemigo de Dios".
Si al Señor persiguieron, escarnecieron y aún crucificaron, sus verdaderos discípulos no pueden esperar otra cosa, porque el siervo no es más que su Señor.
La iglesia es un pueblo espiritual con recompensas celestiales, esa es su promesa Mt.16:27 "el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y ENTONCES pagará a cada uno conforme a sus obras". Léalo Ud. en su propia Biblia, esa es la verdadera promesa del Señor.
Los seudoevangélicos miden las bendiciones de Dios de acuerdo a los bienes materiales que poseen, muchos de ellos obtenidos por medios contrarios a la voluntad del Señor; los líderes manipulando el Nombre bendito del Señor, y los miembros de esas congregaciones en negocios de obscura procedencia, o trabajando horas extraordinarias sacrificando las cosas del Señor y descuidando sus propias familias. Y aún se atreven a decir: "Dios me ha bendecido mucho, tengo una buena casa, un automóvil, un buen trabajo, etc." Algunos hasta omiten voluntariamente que están separados de sus propias esposas, y que asisten ocasionalmente a la iglesia para adormecer sus conciencias, pero aún así, se consideran muy bendecidos porque poseen bienes materiales.
"Pobre" del gran apóstol Pablo, que dejándolo todo para seguir al Señor, no recibió ninguna recompensa material, ni tan siquiera buena salud. Y esto no se debió a que viviera en pecado o por falta de fe, como acusan los exponentes del evangelio de la prosperidad.
A la iglesia, el pueblo espiritual, Dios le ha prometido recompensas celestiales. No podemos mezclar las promesas de prosperidad terrenal que el Señor ofreció a su pueblo terrenal Israel, con las que le ha ofrecido a la iglesia. Israel y la iglesia son dos pueblos separados, con pactos y promesas diferentes, unas son terrenales y las otras celestiales.

 
CAPITULO 3


 

A Israel se le ordenó el diezmo. A la iglesia "lo que propuso en su corazón".

Este tema siempre ha resultado ser tan sensible dentro de las iglesias evangélicas, como lo es María para la iglesia católica. Y esto se debe a que todas ellas han caído en este mismo mal al imponer y cobrar en forma indebida el diezmo.
Para muchos, principalmente para aquellos que acostumbran seguir a las mayorías, sin preguntarse el origen ni la autoridad con que las cosas se hacen, les resulta hasta lógico que sea así, simplemente porque todos lo hacen. Con ese argumento, el pobre Lot, en vez de angustiarse y afligir su alma por la nefanda conducta generalizada de los moradores de Sodoma, tendría que haber aceptado la sodomía.
El creyente verdadero jamás debe aceptar algo solamente porque la mayoría lo hace, sino que únicamente porque Dios lo ha mandado. Entonces aquí vienen las preguntas lógicas ¿En qué parte de la Biblia Dios manda a la iglesia cobrar el diezmo? ¿En qué ejemplo bíblico nos podemos apoyar? ¿Se menciona en la Biblia una iglesia que cobrara el diezmo? ¿Existe el ejemplo de un cristiano que hubiera pagado el diezmo? ¿Los primeros cristianos cobraban el diezmo? ¿Dónde dice eso? Si Dios no lo manda para la iglesia, entonces ¿por qué lo cobran?


 

La iglesia debe imponer lo que Dios manda, no lo que el Señor no manda. En otras palabras, no se puede hacer algo simplemente porque a Dios se le "olvidó" mencionarlo, como pretenden algunos y argumentan: "Muéstreme un pasaje donde Dios prohibe cobrarlo". Con ese argumento simplista e irreverente, están demostrando no solamente su pobre nivel cultural, sino además, que no están haciendo las cosas porque la Biblia dice, sino que únicamente porque la Biblia NO lo dice, y eso es ponerse fuera de lo que Dios ha mandado. Porque con ese mismo planteamiento el drogadicto podría decir: "Muéstreme un versículo donde Dios prohíba fumar marihuana".


Pero estos contumaces ignoran voluntariamente que Dios dice claramente que el diezmo y todo lo concerniente a la ley (El día Sábado, la circuncisión, celebración de las 7 fiestas solemnes, entre ellas "las primicias", y todo lo demás que ordenó para su pueblo terrenal que formó de los lomos de Abraham), QUEDÓ ABOLIDO para la iglesia, porque nosotros ahora estamos bajo la gracia y no bajo la ley. Hubo un cambio de pacto, fue ABROGADO el mandamiento anterior (Heb.7:18).


Además la iglesia que verdaderamente se somete a la Palabra de Dios, hace las cosas porque el Señor lo manda, y no porque la Biblia NO lo prohíba directamente. Las cosas que se imponen en una iglesia, deben ser porque el Señor lo ha mandado; por este motivo se llaman "ordenanzas del Señor". Si él no lo ha mandado, no puede ser considerada una ordenanza Suya, sino de hombres.
Predicamos el evangelio, porque Dios lo manda a la iglesia. Bautizamos, porque así lo mandó el Señor. Hacemos la Cena del Señor, porque él lo mandó, etc. No podemos hacer las cosas porque la Biblia NO lo dice. Con ese argumento humano se han introducido muchas cosas, que Dios NUNCA lo ha ordenado para la iglesia, porque no son ordenanzas del Señor. Los que insistan en afirmar que el diezmo ES para la iglesia, deben necesariamente mostrar dónde el Señor lo mandó para el cristianismo.


Muchas ordenanzas que Dios entregó para Israel, el Señor las confirmó y aún elevó sus exigencias. Por ejemplo en Mt.5 "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás...pero yo os digo...". "Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio" "No perjurarás", etc. Pero jamás dijo: Oísteis que fue dicho a los antiguos que debían pagar el diezmo; pero ahora yo os digo que debéis pagar el diezmo, las ofrendas en todas vuestras reuniones y en las calles, traer las primicias, comprar los números de las rifas, las entradas para los "seminarios" y eventos especiales, conciertos musicales, café concert, contribuir con productos que cocinan, venden y se los tienen que comprar ellos mismos, etc.

 

Lo que resulta curioso es que los inconversos ven claramente este abuso que están cometiendo los comerciantes de la fe, pero los que pertenecen a esas "iglesias" no lo perciben. Esto se da muy a menudo cuando la señora es miembro de un lugar así y el marido no. Él comprende claramente que están abusando de la ignorancia y fanatismo de su esposa. Seguramente que aquí se cumple lo que dijo el Señor respecto a los ciegos que siguen a otros ciegos. O cuando dijo que debido a que amaron más la mentira que la verdad (2Ts.2:11) "Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira".

 

El verdadero cristianismo se basa en lo que la Biblia dice; el falso, en lo que la Biblia NO dice, porque utilizando ese argumento antibíblico, de que no existe un versículo específico que lo prohíba, se ha introducido toda la corrupción que hoy vemos en las iglesias. Además dejan de manifiesto en forma inequívoca que no están haciendo lo que el Señor ha mandado, y que el diezmo NO es una ordenanza del Señor para la iglesia.
También existen los que pretenden fundar esa ordenanza humana para la iglesia, diciendo con la mayor cara de sorpresa posible para confundir a los incautos: "¡Pero si el diezmo se menciona en la Biblia!". A los cuales tendríamos que recordarles que ese argumento malicioso, se desmorona fácilmente al recordarles que en la Biblia aparecen muchas ordenanzas de Dios, que todos los cristianos sabemos muy bien no son para la iglesia; por ejemplo, también aparece en la Biblia: la circuncisión, la observancia del día Sábado, las siete fiestas solemnes (Lv.23), el uso del incensario, las vestimentas especiales para los sacerdotes, etc. Pero sin embargo todos concuerdan que aunque aparecen en la Biblia, no son para la iglesia.


Otros pretenden justificar esta práctica antibíblica, afirmando que el Señor pagó el diezmo cuando mandó a Pedro sacar de la boca de un pez una moneda, un estatero, que equivalía a cuatro dracmas. Los que afirman tal cosa, solo demuestran su tremenda falta de conocimiento bíblico. El pasaje en referencia está en Mt.17; en primer lugar no se trata del diezmo, sino de las dos dracmas que pedían a los judíos como contribución para el templo. Esto tuvo su principio en la ley de Moisés en Ex. 30:11-16, allí Dios ordenó a los israelitas pagar medio siclo para el servicio del tabernáculo. Todo mayor de 20 años debía ofrendarlo, dice textualmente: "ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo". Claramente establece que no era el diezmo, y como en todos los mandamientos de la ley, especifica que debía ser tomado "de los hijos de Israel".
Jesús vino según la carne como israelita, nació de la tribu de Judá y se sometió a todas las ordenanzas de la ley. Él dijo que no había venido a abrogar la ley sino a cumplirla, y por cierto ha sido el único que la ha cumplido. Aunque bien sabemos que después de someterse voluntariamente y cumplir su obra expiatoria de la muerte y resurrección; todo lo que la ley enseñaba que habría de hacer: la ley fue clavada en la cruz (Col.2:14), anulada, abolida (Ef.2:15), abrogada (Heb.7:18), las sombras y figuras fueron puestas de lado para dar paso a la realidad misma; porque venido Cristo, la luz verdadera, todo eso fue reemplazado por su Persona Gloriosa (Heb.8:5-6, 13, 7:12, 9:23, 10:1).


Por tanto, ni aún es válido el pobre argumento que: debemos hacerlo porque Cristo lo hizo. El Señor también se circuncidó, pero eso no significa que nosotros también hemos de hacerlo. Él vino y vivió bajo la ley, pero dejó muy claro que reemplazó el antiguo pacto por uno nuevo, el de la gracia para la iglesia.
Los que defienden el diezmo para la iglesia, solamente demuestran una profunda ignorancia bíblica, o un sofismo malévolo que los incluye en la advertencia que hace Dios en Su Palabra en 2Pd.2:3 "por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas".
Dios ha dejado una amplia información en Su Palabra sobre el sustento de Su obra, para que sepamos como debemos actuar conforme a Su voluntad. Son sus negocios, así que él es el único autorizado para determinar cómo han de manejarse las finanzas en la iglesia que es la casa de Dios (1Tm.3:15).

 

Muchos pastores intentan justificar sus discrepancias con lo que Dios ha mandado en la Biblia, diciendo simplemente: "Es que nosotros lo hacemos de otra manera". Y ¿quién les autorizó a ellos a cambiar lo que Dios ha ordenando? ¿No es la iglesia la casa de Dios? A continuación veremos lo que el Señor dice sobre este tema.
El diezmo no es una ordenanza para la iglesia, sino para la nación de Israel, porque pertenece a la ley, y la iglesia pertenece a la gracia no a la ley.


Dios dispuso en su pueblo terrenal, Israel, que la tribu de Leví no podía tener propiedades, por esta razón ordenó al resto de la nación sustentarlos con el 10% de sus ingresos, para que los sacerdotes levitas pudieran dedicarse al servicio del tabernáculo. Labor que debían efectuar desde los 25 años, y al cumplir los 50 años tenían que retirarse (Nm.8:24-25).
Esto es muy diferente de lo que vemos hoy en día entre los que gustan llamarse "levitas espirituales", que de espirituales nada tienen. Ellos se han transformado en grandes empresarios con esta práctica inmoral de introducir el diezmo en la iglesia.
El Señor para evitar esta corrupción dentro de su pueblo Israel, ordenó que SIEMPRE el diezmo fuera entregado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc. Todo lo cual era guardado en el "alfolí", que por cierto no podía ser una "alcancía" como falsamente pretenden también hacer creer a la iglesia. Una vez más mienten, porque el alfolí era una gran pieza que estaba en el templo y servía de bodega para almacenar los diezmos que recibían para su sustento. Esto no se hacía, como pretenden los engañadores de hoy: debido a que en aquel tiempo no existía el dinero.
La Biblia dice que en los días de Abraham ya existía el dinero, él compró con dinero el terreno para la tumba de su esposa. Además, son múltiples los pasajes que señalan que los trabajadores desde ese tiempo hasta los del ministerio terrenal del Señor, recibían "un denario" como salario por cada día laborado. Incluso en la ley, en los días de Moisés, Dios ordenó que no se retuviera el salario del jornalero hasta el día siguiente; tenía que ser cancelado cada día (Lv.19:13).
La inmensa mayoría eran jornaleros que trabajaban para la minoría que era dueña de las tierras. Entonces ¿por qué no se menciona en la Biblia que ese 90 o 95% de israelitas que eran asalariados y recibían un denario al día, no entregaban tres denarios al mes por sus diezmos? En cambio, hasta los días del Señor señala que no traían dinero para cancelar sus diezmos, sino que lo hacían en especies. Lc.11:42 "diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza".

 

¿Por qué los judaizantes de hoy insisten en incluir algunos mandamientos, que claramente son para Israel y no para la iglesia?
No hay que ser muy observador para darse cuenta que justamente los que incluyen, son aquellos que les pueden reportar algún beneficio material, como el diezmo y "la fiesta de las primicias".
Ni los Pentecostales han mostrado interés por añadir a sus iglesias la fiesta de Pentecostés; porque esa, ni ninguna de las seis restantes que se menciona en Lv.23, les aportaría beneficio económico alguno.

Si les preguntáramos ¿por qué no guardan la fiesta de los Tabernáculos, o la fiesta de las Trompetas? Ninguno titubearía en respondernos: "Porque esas fueron ordenanzas para Israel". Y entonces, si tuvieran un mínimo de inteligencia y honestidad ¿qué podrían decirnos del diezmo y de las "primicias" que son ordenanzas generalizadas en sus iglesias? Todo lector imparcial de la Biblia tendrá que admitir que esas dos ordenanzas también fueron entregadas exclusivamente para Israel? ¿O alguien se atrevería a decir que la fiesta de las primicias no corresponde a la ley? La fiesta de las primicias, como las otras seis fiestas solemnes que se mencionan en Lv.23, correspondían al calendario judío para celebrarlas UNA vez al año. ¿Por qué los comerciantes de la fe acuñaron la frase: "Diezmos y primicias" y demandan su pago mensualmente a la iglesia?


Estos engañadores que han traído tanto desprestigio al evangelio, nos tienen acostumbrados con pasajes sacados de contexto para atemorizar al pueblo evangélico, sus favoritos son Malq.3:8 "Vosotros me habéis robado vuestros diezmos" Y 2Cor.9:7 "Dios ama al dador alegre". Pero cortan y omiten mañosamente el resto del pasaje. Veamos lo que realmente dice Dios, y Ud. podrá comprobar que lo que asegura esta clase de líderes, no corresponde a la enseñanza de la Biblia.
Recomiendo leer todo el capítulo 3 de Malaquías para su correcta interpretación.
Malq.3:3 "...a los hijos de Leví"
4 "Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén".
6 "...por esto, hijos de Jacob" (los cristianos somos hijos
de Dios).
7 "...os habéis apartado de mis leyes" (las que dio a Moisés).
8 "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros (los hijos de Leví, Judá y Jerusalén, los hijos de Jacob, los israelitas, los que estaban bajo la ley) vosotros me habéis robado.
Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas".
9 "Malditos sois con maldición (Dios nunca llama malditos a su iglesia). Porque vosotros, la nación toda" (a la iglesia nunca se la define como una nación).
12 "Todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis TIERRA DESEABLE". La iglesia será perseguida y aborrecida en el mundo, nunca será TIERRA DESEABLE, porque nuestra ciudadanía es la celestial, Filp.3:20 "nuestra ciudadanía está en los cielos".
13 "Habéis dicho...¿qué aprovecha QUE GUARDEMOS SU LEY" (la iglesia nunca ha estado bajo la ley).

La conclusión de la simple lectura del pasaje con su contexto es obvia, esto se lo está diciendo a Israel, ellos estaban bajo la ley y son los hijos de Jacob, la tierra prometida que Dios entregó a esa nación.


Si Ud. consulta con una concordancia, comprobará fácilmente que todas las veces que se menciona el diezmo, SIEMPRE es para la nación de Israel, nunca para la iglesia.
En todo el Nuevo Testamento, donde se encuentran las instrucciones para la iglesia, aparece solo en tres ocasiones y nunca en conexión con la iglesia ni los cristianos.

 

En Lc.11:42 Jesús reprende a los fariseos hipócritas y les dice: "¡Ay de vosotros fariseos! Que diezmáis la menta, y la ruda, toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. El Señor está reprendiendo a los fariseos (que son israelitas y no cristianos), para reprocharles su hipocresía de preocuparse del diezmo, y no de la justicia y del amor de Dios. Esto nos suena muy familiar ¿verdad? En el pasaje paralelo del evangelio de Mateo, dice a los fariseos hipócritas representantes de la ley. Y resulta curioso ver a muchos líderes religiosos de nuestros días, cómo se esfuerzan por identificarse con esos hipócritas para poder cobrar el diezmo.
Dice en Mt.23:23 "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque diezmáis la menta, y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante DE LA LEY: la justicia, la misericordia y la fe. Esto ERA necesario hacer, sin dejar de hacer aquello". Es decir, sin dejar de hacer la justicia, la misericordia y la fe, porque ellos se estaban preocupando únicamente de lo material, del diezmo. También señala textualmente que el diezmo ERA DE LA LEY. Y en la última parte del versículo destaca que "esto ERA necesario hacer". No dice que ES necesario hacer ¿Por qué? Resulta evidente, porque era de la ley, y la ley corresponde al pasado, la gracia al presente.


Ya no es necesario para la iglesia, porque Dios abolió la ley. Lo que les recomienda "no dejar de hacer" obviamente era lo más importante que había señalado: la justicia, la misericordia y la fe. ¿O Ud. creyó la mentira que le dijeron esos líderes inescrupulosos, que lo más importante para Dios era el diezmo? ¿La menta, el eneldo y el comino?
También en este pasaje destaca que aún en los días del Señor el diezmo se entregaba en especies, jamás en dinero, porque así lo mandó Dios en la ley.
El otro pasaje del Nuevo Testamento donde se menciona el diezmo, es en Heb.7:5 "Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo LOS DIEZMOS SEGÚN LA LEY". Claramente indica que los diezmos son: "según la ley". Era un mandamiento establecido en la ley.


La obligación de pagar los diezmos siempre fue para los judíos, los hijos de Leví, los que estaban bajo la ley, para la nación de Israel.
Los comerciantes de la fe, para defender este sistema antibíblico que han impuesto para la iglesia sostienen: "¡Pero el diezmo existe antes que la ley, Abraham pagó el diezmo!". Nuevamente podemos presentar el mismo argumento que expuse anteriormente: Si debemos pagar el diezmo, porque Abraham lo hizo en una ocasión, mayormente estaríamos obligados a circuncidarnos, porque ESE fue el pacto y mandamiento que Dios entregó directamente a Abraham, no el diezmo (Gn.17).
La única ocasión que se menciona el diezmo fuera de la ley, corresponde a ésta, cuando el padre de la nación de Israel, Abraham "dio" el diezmo una vez, después de la victoria sobre los reyes que habían llevado prisionero a su sobrino Lot. Pero jamás dice que "pagó" el diezmo, como tuercen los líderes religiosos de nuestros días. Y todos sabemos muy bien la enorme diferencia que existe entre "dar" y "pagar". Dar es entregar algo voluntariamente. Pagar es una obligación.
No existe ninguna duda para cualquier lector honesto de la Biblia, que la ordenanza de "pagar" el diezmo comenzó con Moisés, porque este mandamiento, como dijo el Señor: "ERA de la ley", y en Heb.7:5 "los diezmos SEGÚN LA LEY". Inclusive en el Nuevo Testamento, en Heb.7:2 y 5 el Espíritu Santo tiene especial cuidado para establecer esta verdad; en ambos versículos dice que Abraham "dio" el diezmo, y esto ocurrió en una sola ocasión, nunca fue un pago mensual. Además, en Heb.7 también indica con mucha precisión que ahora en la gracia, no existen los sacerdotes levitas, porque hubo un cambio de sacerdocio y de ley. Heb.7:12 "Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley".
El Señor establece en el Nuevo Testamento, que ahora en la iglesia, TODOS somos sacerdotes (Ap.1:6), no solamente los que somos pastores. Así que si Ud. escucha a un pastor decir que "ellos" son los "levitas espirituales", sepa ciertísimamente que se encuentra ante un estafador, que con engaño esta haciendo ganancias deshonestas.
Tito 1:11 "a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene".
2Pd.2:3 "por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas".
Hch.20:29 "entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño".
Venido Cristo, hubo cambio de sacerdocio, aún el mismo Señor Jesucristo no fue un sacerdote levita. Heb.7: 14 "Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio". Pero curiosamente estos comerciantes de la fe, insisten que ellos son sacerdotes levitas.
Estos son los dos únicos pasajes en todo el Nuevo Testamento donde se habla del diezmo, pero nunca para la iglesia. Uno se lo dice a los fariseos hipócritas (Mt.23:23) y el otro en Heb.7 donde recuerda la experiencia del padre de la nación de Israel, Abraham, cuando en una ocasión "dio" el diezmo.
Jamás Dios ordenó a ninguna iglesia cobrar el diezmo, ni a ningún cristiano pagarlo. Tampoco existe un ejemplo de ello para que nos autorice hacerlo.
Si el diezmo fuera una ordenanza para el cristiano ¿no le parece extraño que no se mencione ni una sola vez para la iglesia? Si el Señor no lo ha mandado para el cristiano, entonces no es una ordenanza Suya, sino de hombres.


Si el diezmo no es para la iglesia ¿por qué no se levantan voces denunciando este abuso? Son varias los motivos por los que este sistema antibíblico ha permanecido y se ha propagado a todas las iglesias. Primero, porque sus líderes se han rodeado de una aureola de autoridad y superioridad casi divina; nadie puede cuestionar lo que estos nuevos "faraones" dicen, sin caer en la desgracia del poder omnipotente que ellos ejercen en las iglesias. La deificación que han levantado en torno a sus personas, solo puede ser comparada con la de los "santos" católicos, que también son casi divinos. No en vano esos personajes reemplazaron a las divinidades paganas de la Roma imperial.

 

Otra causal que sustenta este sistema inmoral del cobro del diezmo en la iglesia, es la irresponsabilidad de las congregaciones, que aceptan incondicionalmente todo lo que les imponen sin buscar ni comprobar con su Biblia, para saber si esas cosas son así, como sus líderes les ordenan. Pero la verdad es que se ha producido una simbiosis muy conveniente para ambos, para los líderes y para la congregación; unos se quedan con el dinero, y los otros compran el favor de Dios, como en las "mandas" de los católicos. Porque estos líderes inescrupulosos amarraron este mandamiento que ellos impusieron, con las fuertes ataduras de la superstición.
Enseñaron a sus iglesias que todo lo bueno que les acontezca se debe a su acción de estar al día con el pago del diezmo, y por el contrario, si están atrasados, les vendrá toda clase de males (enfermedades, perdida de trabajo, problemas familiares, accidentes, etc.). Es decir, si pagan el diezmo, las ventanas del cielo se abrirán en bendiciones , y si no lo hacen, todas las fuerzas del infierno caerán sobre ellos.
Los atemorizan con historias que inventan sobre tragedias que supuestamente les han acontecido a aquellos que no pagaron el diezmo, o simplemente hacen coincidir cada suceso de sus vidas con este hecho. Hacen girar en torno a sus vidas supersticiosas, todos los acontecimientos de la vida cotidiana, transformándolo en el centro de sus vidas.
Toda persona debe necesariamente enfrentar enfermedades, dificultades y complicaciones que son inherentes a la vida normal, pero ellos los convencen que ocurren como consecuencia de no haber pagado el diezmo.
Cualquier persona que no se haya dejado atemorizar con estas artimañas, aún los inconversos con un criterio formado, tendrán que admitir que el dios que estos líderes religiosos presentan, es un dios que está muy interesado en el dinero, lo cual es absolutamente contrario al Dios de la Biblia.
Los apóstoles condenaron duramente a los que pensaron que podían manipular o influenciar a Dios por medio del dinero, Hch.8:20 "Entonces Pedro le dijo (a Simón): Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero". Por este motivo a este acto inmoral se le llamó "Simonía", que fue lo que condenó duramente Lutero a la iglesia Católica en sus 95 tesis.
Son muchos los que hoy están pagando el diezmo para que les vaya bien: sanar de enfermedades, conseguir trabajo, solucionar diversos problemas. Eso en el catolicismo se llama "manda".
La presión que ejercen en las iglesias es tan fuerte, que hasta publican listas con los morosos para humillarlos públicamente; aquellos que se atrasan en sus pagos, son castigados separándolos de las actividades que desarrollan en la iglesia (coro, maestro de escuela dominical, etc.). También estimulan el ego de los que están al día, haciéndolos pasar adelante para recibir una bendición especial del pastor, y de paso dejan en las bancas a los que están atrasados para humillarlos y hacerles sentir el peso de su pecado.
Enseñan en sus iglesias que si alguien no paga el diezmo le está robando a Dios, y les recuerdan que los ladrones no entrarán en el reino de los cielos, por lo tanto, claramente les están diciendo que pierden su salvación.
El diezmo fue una disposición divina para sostener a los sacerdotes levitas, que por ordenanza de Dios no podían poseer bienes materiales, ninguna propiedad, casa, terreno, etc. Esta era la razón y el propósito por el cual el pueblo debía darles el diezmo, y NUNCA podía ser en dinero sino en especies.
El pago del diezmo corresponde plenamente al carácter de la ley, para un pueblo terrenal, Israel. Los judíos debían primeramente cumplir para luego recibir las bendiciones, las cuales siempre fueron ofrecidas a ellos en cosas terrenales, Dt.28:2 "y vendrán sobre ti estas bendiciones...más tierras, más animales, más frutos, más hijos, más siervos". Este es el motivo por el cual todos los hombres fieles del Antiguo Testamento fueron personas muy ricas.

 

A diferencia de esto, en la gracia para la iglesia, no existe el pago del diezmo ni las promesas de riquezas terrenales, por el contrario, ahora nos manda a NO hacernos tesoros aquí en la tierra, y la promesa es: Mr.10:21 "Tendrás tesoro en el cielo".
Ninguno de los hombres fieles de la iglesia ha llegado a ser rico como consecuencia de su fidelidad, ni por pagar el diezmo. Los únicos que se han hecho ricos con el diezmo, son los que lo reciben.
El mismo Señor Jesucristo nos dejó un vivo ejemplo de austeridad, ejemplo que siguieron fielmente los apóstoles y demás cristianos consagrados. Los primeros cristianos donaron todo a la iglesia, incluyendo sus casas, pero ninguno llegó a ser rico, como falsamente les prometen hoy los exponentes del evangelio de la prosperidad.
En el cristianismo no "pagamos" sino que "damos" libremente por amor, como propongamos en nuestros corazones. Si alguien le dice que tiene que pagar el diezmo, entonces ya no sería libremente como propuso en su corazón, sino que sería una imposición; una ordenanza de hombres.


Si el diezmo no es para la iglesia ¿cómo se financia? Dios ha dejado instrucciones claras y precisas en Su Palabra, nada ha quedado a nuestro criterio ni ha nombrado hombre alguno para que invente sus propias ordenanzas.
La gran mayoría puede citar solamente una frase de 2Cor.9:7 "Dios ama al dador alegre" porque eso es lo único que le han enseñado, y la gran mayoría en forma irresponsable no escudriña las Escrituras como lo mandó el Señor. El versículo completo dice: "Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre". Obviamente no está hablando del diezmo, porque dice: "Cada uno dé como propuso en su corazón".
También ha dejado instrucciones para el mantenimiento de los siervos que se dedican a tiempo completo a Su obra, 1Tm.5:17-18 "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y : Digno es el obrero de su salario".


Todos los gastos de la iglesia deben salir de las ofrendas de los creyentes, incluyendo la mantención de los que sirven en la obra. También es indudable que si el Señor le encomienda una obra especial a una iglesia local, ésta debe tener la capacidad para mantenerla con las ofrendas de sus miembros, de lo contrario sería una evidencia clara que esa NO es una obra que le ha encomendado a ellos. Dios no es limosnero para enviar a sus hijos a pedir dinero a la calle, por la radio o por televisión. Él es el dueño de todo el universo, si va a mandar a una iglesia local a desarrollar una actividad especial, el Señor le proveerá los medios económicos a esa iglesia local, sin necesidad que sus hijos se transformen en limosneros.
En Su Palabra ha dejado instrucciones claras como debe recogerse la ofrenda, 1Cor.16:2 "cada primer día de la semana (el Domingo) cada uno de vosotros (los creyentes) ponga aparte algo, según haya prosperado". Si alguno tiene duda ¿cuál es el primer día de la semana? Solamente debe consultar con un diccionario y buscar la palabra: Domingo. Por lo tanto, también es antibíblico recoger la ofrenda el Lunes o cualquier otro día de la semana, o en todas las reuniones.
Estoy seguro que si no se recogieran ofrendas en todas las reuniones y se hiciera como el Señor ha mandado, los comerciantes de la fe no estarían tan interesados en realizar reuniones casi todos los días de la semana. Tampoco extenderían sus reuniones a dos o tres horas, porque no podrían pedir las ofrendas dos, tres o cuatro veces por reunión; ni tendrían tiempo suficiente para vender sus números de las rifas y demás negocios que se hacen en lo que debería ser la casa de Dios.
El creyente debe dar, no por obligación o esperando recibir algo a cambio, sino libremente, por amor, según haya prosperado. Si ama mucho, dará mucho, si ama poco, dará poco; lógicamente que será "según haya prosperado".
El Señor también nos manda que cuando demos dinero, no seamos como los hipócritas, que dan para ser vistos. Les gusta pasar adelante con el billete en la mano para que todos lo vean. A diferencia de esto, el verdadero cristiano no hace tocar trompetas, sino que dará como el Señor ha mandado, en forma secreta: "que ni tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha".

 

CONCLUSIÓN:
-El diezmo fue ordenado por Dios para los sacerdotes levitas, el cual debía ser entregado en productos que se almacenaban en el alfolí. Nunca en dinero, porque los levitas no debían poseer propiedades.
-El diezmo "era" de la ley (Mt.23:23) "según la ley" (Heb.7:5)
-Abraham no pagó el diezmo, él lo "dio" en una ocasión. El mandamiento de "pagar" el diezmo, llegó con la ley de Moisés.
-En la gracia debemos ofrendar todos los días Domingo, y esto debemos hacerlo libremente, como cada uno propuso en su corazón; sin que tu izquierda sepa lo que ha dado tu derecha. Y lo haremos por amor al Señor, sin pedir ni esperar nada a cambio.
¿No desea liberarse de las ataduras de la superstición con que los comerciantes de la fe han amarrado esa obligación impuesta por ellos? Quizás llegue a dar lo mismo que el diezmo, o más, pero la gran diferencia estará en que no será una carga impuesta por hombres, y la recompensa vendrá del Señor. Tampoco es suficiente que usted se engañe diciendo que: " el diezmo que doy, es mi ofrenda para el Señor"; eso es adormecer su conciencia para eludir su responsabilidad de enfrentarse a la práctica impuesta por los hombres. El diezmo no es lo mismo que la ofrenda. Uno pertenece a la ley, la ofrenda a la gracia.
No se haga cómplice sustentando un sistema corrupto, porque Ud. deberá dar cuenta un día de cómo ha gastado lo que el Señor le ha confiado. Que su ofrenda sea limpia, sin contaminaciones. No la presente con "fuego extraño que Dios no ha mandado".
Aún la ley de los hombres condena a los cómplices y también a los encubridores. ¿Por qué piensa Ud. que Dios le va ha exigir menos?
Libérese de la esclavitud de la superstición con que los hombres han atado el diezmo, y aprenda a dar libremente por amor. Si ama poco dará poco, si ama más dará más; pero que siempre su ofrenda sea solamente entre Ud. y Dios, como propuso en su corazón.

 


 


Capítulo 4

"A Israel le mandó separarse del resto de las naciones. A la iglesia, ir a todas las naciones".

El mandamiento divino para Israel de apartarse del resto de las naciones, fue claramente establecido en las ordenanzas que Dios les entregó por medio de Moisés. Tenía el propósito de que su pueblo no se contaminara con las prácticas paganas que se habían generalizado por todo el mundo.
Lv. 20:24 "Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos".
Dt. 7:6 "Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios, Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra".
Dt. 14:2 "Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra".
Hch.10:28 (Pedro en casa de Cornelio) "vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero".
Cuando la humanidad se sumergía en las tinieblas del pecado, Dios escogió a Israel para que fuera luz, y de esta forma pudiera llevar bendiciones al resto de las naciones. No los escogió por ser el pueblo más santo o importante, muy por el contrario, Dt.7:7 "No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová; y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos".
La Palabra de Dios también dice de la iglesia (1Cor.1:27) "lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte, y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia".
Israel y la iglesia han sido elegidos por principios divinos que coartan toda jactancia, a fin de que toda la gloria sea exclusivamente del Señor. Él ha establecido: "Mi poder se perfecciona en la debilidad".
Israel fue separado para guardarlo en pureza y santidad, debido a que las naciones se habían corrompido a límites que la Santidad de Dios no podía seguir tolerando. Fue así como Dios trajo juicios sobre ellos, y utilizó a Su pueblo escogido para cumplir sus propósitos. Por este motivo el Señor prohibió a Israel hacer alianzas con ellos.
En Nm.3:38 menciona claramente sobre esta separación que Dios ordenó a Israel: "El extraño que se acercare (al tabernáculo), morirá".
Con la venida del Señor a la tierra y el rechazo de Su persona que hizo Israel, Dios escoge a un nuevo pueblo y da comienzo a otra dispensación con ordenanzas diferentes. Pero obviamente nada de esto "sorprendió" a Dios, porque no solamente en Rm. 9:25 lo manifiesta, sino que fue algo revelado aún en el Antiguo Testamento, Oseas 1:10 y 2:23 "llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo". Pero inmediatamente en R.11:25 dice: "Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos, que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles, y luego todo Israel será salvo".
Dice que ha acontecido a Israel endurecimiento "en parte", porque nada impide que un judío se salve por medio de la sangre preciosa de Cristo Jesús. Tampoco podemos olvidar que en un principio la iglesia estaba constituida exclusivamente por judíos. Pero Israel como nación, estará en endurecimiento hasta que todos los gentiles que constituyen la iglesia universal de Cristo se salven. Cuando ese número esté completo, entonces vendrá el Señor por Su iglesia y comenzará la Gran Tribulación en la tierra, período en el cual Dios reanudará su pacto con Israel y ellos serán salvos, aunque así como por fuego.
Como vemos, Israel y la iglesia son dos pueblos diferentes que no se mezclan; ambos tienen misiones diferentes de acuerdo al plan divino. Definir a la iglesia como "la Israel espiritual" es una aberración bíblica.
A Israel se le ordenó separarse del resto de las naciones, en cambio a la iglesia el Señor le dijo: (Mt.28:19) "id y haced discípulos a todas las naciones".
La iglesia no está circunscrita a una nacionalidad terrenal, porque nuestra ciudadanía es la celestial (Filp.3:20). La iglesia no es una nación, porque no tiene fronteras terrenales. Tampoco su responsabilidad se limita a un país o lugar geográfico del mundo. Jesús antes de subir al cielo le dijo: (Hch.1:8) "me seréis testigos en Jerusalén, en todo Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".
Dios nos enseña que la iglesia debe ir a predicarle a las naciones, pero también que debemos separarnos del mundo. La responsabilidad que le entregó a la iglesia es diferente; debemos ser luz en el mundo, brillar en el sitio que el Señor nos ponga, pero sin participar de sus costumbres, actividades y modas que son propias de ellos.
Stgo.4:4 "¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios".
Jn.17:16 Estamos en el mundo, pero no somos del mundo.
1Jn.3:1 "Por esto el mundo no nos conoce".
1Jn.4:5 (los falsos profetas) "Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye".
Gál.6:14 "el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo".


 

 


 


Capítulo 5

"Israel tenía un sacerdocio limitado a la tribu de Leví. En la iglesia todos somos sacerdotes".

Cuando Dios sacó a Israel de Egipto, su propósito original fue que todos los israelitas fueran sacerdotes para él. Esto lo leemos en Ex.19:3 "Y Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó desde el monte diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciará a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa".
En primera instancia destaca el hecho que la ley la entregaba exclusivamente a la nación de Israel, a la casa de Jacob, quienes serían el pueblo especial de Dios, o como literalmente les dice: "vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos". Les entrega la ley y les revela el propósito divino que todos ellos sean gente santa y un reino de sacerdotes.
Conocemos el desenlace de este pueblo que muy pronto cayó en rebeldía, y como se construyeron un becerro de oro para adorarlo, Dios tuvo que aplicar disciplina sobre ellos. Debido a la postura que solamente la tribu de Leví asumió, el privilegio del sacerdocio les correspondió exclusivamente a ellos.
Ex.32:26 "se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví".
Nm.3:5 "Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz que se acerque la tribu de Leví, y hazla estar delante del sacerdote Aarón, para que le sirvan, y desempeñen el encargo de él, y el encargo de toda la congregación delante del tabernáculo de reunión para servir en el ministerio del tabernáculo".
Fue así como la nación de Israel se perdió la bendición de ser cada uno de ellos un sacerdote, y esta responsabilidad y privilegio recayó exclusivamente sobre la tribu de Leví.
Pero no todos los levitas eran sacerdotes, Dios impuso otras exigencias. Nm.8:23-24 "Los levitas de veinticinco años arriba entrarán a ejercer su ministerio en el servicio del tabernáculo de reunión. Pero desde los cincuenta años cesarán de ejercer su ministerio, y nunca más lo ejercerán".
También en Nm.18:21 dice: "He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio". Y explica en los versos 23 y 24 porqué les había asignado el diezmo a los sacerdotes levitas: "porque no poseerán heredad entre los hijos de Israel, porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda, por lo cual les ha dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad".
Cómo contrastan estas exigencias que Dios mandó para ellos, con la realidad de los empresarios de la fe de nuestros días, que pomposamente y en forma vana se hacen llamar "los levitas espirituales". No solamente porque la mayoría de ellos son mayores de cincuenta años, sino por los verdaderos imperios económicos que han levantado para lucro personal, y peor aún, pidiendo ese dinero "para el Señor".
Ahora en la iglesia no existe el sacerdocio levítico, que se basaba en la descendencia directa de la tribu de Leví, y que se caracterizaba por las ceremonias y ritos que debían realizar. Hoy, como lo dijo el Señor: "la hora viene, Y AHORA ES, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad".
En Heb.7:12 claramente señala que hubo un cambio de sacerdocio. Inclusive el Sumo Sacerdote que tiene la iglesia, no es de la tribu de Leví, sino de la tribu de Judá. Heb.7:14 "manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio".
Heb.9:1 "Ahora bien, aún el primer pacto TENÍA ordenanzas de culto y un santuario terrenal". Qué importante es leer la Palabra de Dios correctamente, dice que "tenía" ordenanzas de culto. El tiempo del verbo está en pasado, porque ese pacto y ese sacerdocio, llegado Cristo, había pasado para dar lugar a un nuevo sacerdocio, el cual no está establecido sobre un culto ceremonial de carácter terrenal; sino que "ahora es" cuando los verdaderos adoradores, adorarán en espíritu y en verdad".
Cuan preciosa, gloriosa y amplia es la bendición que ahora nos ha otorgado a la iglesia, ya no está limitada a un grupo determinado, ni tiene carácter de ritos y ceremonias terrenales. Ahora todos los creyentes que hemos nacido de nuevo, y que constituimos Su iglesia, somos sacerdotes del Dios Altísimo.
Ap.1:5-6 "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre".
1Pd.2:5 "sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo".
Los sacerdotes levitas debían ser ungidos con aceite al inicio de su sacerdocio, como señal de su consagración. Todos sabemos que el aceite es figura del Espíritu Santo, y que en el Antiguo Testamento Dios habló por medio de figuras, símbolos, sombras de la realidad que habría de venir. Así que llegada esa realidad (el Espíritu Santo), el simbolismo desaparece para dar lugar a esa gloriosa verdad. Todo hijo de Dios TIENE el Espíritu, y si alguno no lo tiene, no es de él (Rm.8:9).
Dios nos asegura en Su Palabra que ahora somos templos del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo mora en nosotros (1Cor.3:16). Y esta gloriosa realidad, siendo una sola experiencia que recibimos el día de nuestra conversión, la expresa de diferentes maneras según sea el aspecto que desea destacar. Cuando la presenta como "la unción", es para recordarnos que todos los que hemos recibido el Espíritu Santo, ahora, además de ser hijos de Dios, miembros de la iglesia del Señor, sellados con el sello divino que nadie puede borrar; fuimos también ungidos POR DIOS (no por hombres), porque nos transformó en reyes y sacerdotes.
1Jn.2:20 "vosotros TENÉIS la unción del Santo".
1Jn.2:27 "la unción que vosotros RECIBISTEIS de él, PERMANECE en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe, así como la unción misma os enseña todas las cosas".
Todos los creyentes en la iglesia somos sacerdotes, no existen los laicos; eso corresponde a una invención católica que los comerciantes de la fe han introducido en la iglesia evangélica, para poder ellos subirse a un pedestal más alto que la congregación y transformarse en "los ungidos del Señor" en forma exclusiva.
Hay que tener mucho cuidado al usar ese termino, porque cuando la Biblia lo emplea en singular en el Nuevo Testamento: El Ungido, siempre es para referirse al Señor Jesucristo. Por cierto que no es el caso del Antiguo Testamento, porque allí se utiliza para definir a UN rey o UN sacerdote, debido a que obviamente no todos eran reyes y sacerdotes. Pero ahora en la gracia, todos los que hemos nacido de nuevo somos reyes y sacerdotes, por lo tanto, todos somos los ungidos del Señor. Si un hombre se atribuye el título en singular de ser él: El ungido (como sucede en muchas iglesias), ese hombre se está colocando en el lugar que le corresponde exclusivamente al Señor Jesucristo, está usurpando el lugar del Señor. Sería igualmente de irreverente que se hicieran llamar "El hijo de Dios" cuando todos en la iglesia lo somos, o "El sacerdote" y al resto les denominan "laicos".
Esta deificación de que se han revestido se aprecia también en los términos que emplean para hablar, dicen: "Mi iglesia" cuando la iglesia es del Señor, la cual Él ganó por su preciosa sangre (Hch.20:28), "Mis ovejas" "Mis oficiales" "los laicos". También se atribuyen el poder de "ungir", cuando todos los creyentes hemos sido ungidos POR DIOS, 2Cor.1:21 "el que nos ungió, es Dios".
Es mi súplica al Señor, que el Espíritu Santo abra los ojos de los ciegos y puedan no solamente corregir su hablar y dejar de darle gloria al hombre, sino que aprendan a disfrutar de este tremendo privilegio que nos fue otorgado de ser "ungidos por Dios", y como sacerdotes del Dios Altísimo, transitemos libremente por ese camino nuevo y vivo que el Señor nos abrió por medio de Su sangre preciosa, para ofrecer sacrificios espirituales; porque Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.
Dejen de conformarse con la actitud de Marta, que estaba afanada en sus muchas labores domesticas, aprendan que la buena parte es la que escogió María, adorando a los pies del Señor.
Cuantas hermanas han permanecido años siendo utilizadas por estos comerciantes de la fe, que las han mantenido ocupadas en la cocina y demás labores, inclusive pidiendo limosnas, en la calle o retirándolas a domicilio, y ni tan siquiera han podido atender quietamente a una reunión para escuchar la Palabra de Dios.
Los frutos que Dios espera de usted, no son el número de empanadas o cafés que haya preparado, o los boletos de las rifas que pueda haber vendido, porque eso lo puede hacer hasta un inconverso. Los frutos de un verdadero creyente son los que Dios dice en Gál.5:22, los que provienen del Espíritu: "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza".
Hermana, hermano, ahora en la iglesia todos somos los ungidos del Señor, todos somos sacerdotes, acérquese confiadamente al lugar santísimo, porque el velo del templo Dios lo rompió el mismo instante en que el Señor ofrendó Su vida. El camino está abierto para que TODOS los hijos de Dios, los sacerdotes, todos los ungidos por Dios, podamos llegar a Su presencia libremente en los méritos del Señor Jesucristo. Él nos revistió con Su manto de Justicia por medio de Su sangre preciosa.
¡Oh Espíritu Santo, permíteles comprender esta preciosa verdad, para que puedan disfrutar plenamente de la presencia del Señor!


 


 


Capítulo 6

"Los israelitas tenían restricciones para llegar a la presencia de Dios. La iglesia tiene libertad".

Desde la creación del hombre Dios ha deseado mantener una relación directa con nosotros. Pero vemos que desde el día que el hombre pecó, se interpuso una barrera insoslayable entre él, el Santo, y nosotros los pecadores.
La reacción natural y espontánea del hombre, el día que pecó fue Gn.3:8 "se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto". Introduciéndose de este modo la muerte espiritual, que trajo como consecuencia lógica la muerte física.
Pero Dios no dejó al hombre indefinidamente en esta condición de pecado, que lo alejaba de Su presencia. El Ser Supremo proveyó para su criatura caída, túnicas que lo capacitaron para comparecer ante Dios (Gn.3:21).
Luego que concluyó la dispensación de la inocencia, el Señor en Su deseo de mantener un contacto directo con el hombre, introduce la dispensación de la Conciencia y de la Promesa. En ambas, no solamente se destaca el gobierno humano; sino la característica de que el padre de familia pasa a ejercer funciones sacerdotales. Dios en Su Santidad, no podía mantener una comunión directa con todos los hombres, debido al pecado de éste.
El mundo siguió poblándose, y no solamente el número de habitantes se multiplicó, sino que también el pecado. Fue así como el pacto Edénico fue reemplazado por el pacto con Noé, que culminó con un juicio universal. Al fracaso de éste, Dios en su infinita paciencia y misericordia, establece un nuevo pacto, ahora con Abraham, Gn.15:18 "En aquel día hizo Jehová un pacto con Abraham, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates". Una vez más, debido al fracaso del hombre, éste se pierde la bendición de Dios. Pero también ante cada fallo humano, vuelve a resaltar con mayor esplendor y nitidez la misericordia y paciencia del Señor, Rm.5:20 "cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia". Y fue así como estableció otro pacto, ahora con Moisés da inicio a una nueva dispensación, la de la ley.
Fue precisamente durante la entrega de esa ley, que el hombre se aterró ante la presencia de su creador y buscó un intermediario, Ex.20:18 "Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron lejos. Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos, pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos".
El deseo de Dios era que todo el pueblo de la nación de Israel fueran sacerdotes, pero una vez más a consecuencia del pecado, ese privilegio recayó únicamente sobre la tribu de Leví.
Las demandas de la Santidad de Dios eran tan rigurosas, que si esos sacerdotes faltaban o cambiaban algunas de las ordenanzas divinas, eran castigados severamente; como se manifiesta en Lv.10 donde se relata el caso de los sacerdotes Nadab y Abiú, que pagaron con sus vidas su insensatez de cumplir con todas las demandas de sus ofrendas, pero fallaron en una, al ofrecerla con fuego extraño que Dios no había mandado.
El acceso al lugar más santo, o lugar santísimo, estaba limitado al sumo sacerdote; éste podía hacerlo únicamente una vez al año y no sin antes cumplir con una serie de ordenanzas, llevando toda su indumentaria.
Cuando comparamos estas restricciones que tenían los israelitas con la tremenda libertad que posee el cristiano, quedamos maravillados. Ese velo que separaba el lugar Santo del Santísimo y que impedía el libre acceso de los sacerdotes, Dios mismo lo rasgó de arriba abajo cuando el Señor Jesucristo murió en la cruz, dejando literalmente libre el paso para todos los sacerdotes a Su presencia.
Tan amplia y perfecta fue la ofrenda que Cristo presentó por nuestros pecados, que ahora no existe nada que se interponga entre Dios y los sacerdotes de la iglesia del Señor.
Rm.8:1 "ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús".
Heb.10:17-18 "y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado".
Col.2:13 "perdonándoos todos los pecados".
Habiendo Dios eliminado el juicio de todos nuestros pecados, debido a que Cristo pagó por ellos; ya no existe esa barrera que nos separaba de Su presencia.
Heb.10:19-20 "Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne". Añade en Heb.4:16 "acerquémonos, pues, confiadamente".
Cuando Cristo, con voz de triunfo, como literalmente dice la Biblia: "a gran voz, entregó Su espíritu", murió. Y para autenticar su muerte ante el mundo, vino el soldado romano con su lanza y traspasó el costado del Señor. Desde ese momento quedaba abierto el camino a la presencia de Dios. Se cumplió lo que dice en Is.61:10 "En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia".
Cada cristiano perdonado y salvado en la sangre del Señor, sabe perfectamente lo que dice Pablo en Rm.7:17 que aunque ahora somos hijos de Dios, reyes y sacerdotes; lamentablemente el pecado sigue morando en nosotros, porque hemos sido liberados del juicio del pecado y de la esclavitud de éste. Pero el Señor nos ha revestido de Su manto de justicia y nos ve recubiertos de la santidad del Señor por medio de Su sangre bendita.
No es en nuestros méritos, que nada son, o como lo dice mejor el apóstol Pablo, nuestros méritos personales son como trapos de inmundicia. Dios nos acepta en la obra del Señor Jesucristo.


 


 

Capítulo 7

"Israel tenía un sumo sacerdote que era un hombre. La iglesia tiene un Sumo Sacerdote Perfecto y Eterno".

En el Antiguo Pacto Dios escogió de entre las doce tribus de Israel, solamente a la tribu de Leví para levantar sacerdotes que le sirvieran en el tabernáculo y posteriormente en el templo. Y de ellos, uno solo que sería el sumo sacerdote.
En Heb.5:1 nos dice que éste: "es tomado de entre los hombres" para actuar delante de Dios. Su misión era representar a los hombres ante Dios, razón por la cual su humanidad era esencial.
Debido a que pertenecía a la raza caída tenía muchas limitaciones; la primera era su propio pecado. Pero esto mismo hacía brillar con más intensidad la misericordia divina. Heb.5:2 "para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad".
Como estaba rodeado de flaquezas, podía acercarse solamente una vez al año, Lv.16:2 "no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera".
Por esta causa, debido a la naturaleza pecaminosa que poseía, debía ofrecer primeramente por sus propios pecados antes de acercarse a Dios. Heb.5:3 "debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo". Previamente tenía que lavarse, vestirse de lino blanco y ofrecer un becerro en expiación por sus propios pecados.
Únicamente en el gran día de la expiación podía entrar al lugar santísimo. Con cuanto temor y temblor levantaría el velo que separaba el lugar santo del santísimo, para introducirse donde Dios se manifestaba a su pueblo terrenal.
Entre los adornos que componían su indumentaria para esa ocasión tan especial, estaban las campanillas que colgaban de sus vestiduras. El pueblo afuera escuchaba ese ruido de campanillas cuando el sumo sacerdote se acercaba a la presencia de Dios. Cuando este sonido cesaba, sabían que había llegado al lugar santísimo; todo el pueblo en un silencio sepulcral aguardaba muy tenso y temeroso, para saber si la ofrenda por sus pecados había sido recibida por Dios. Cuando ese silencio angustioso era quebrantado nuevamente por el sonido de las campanillas que indicaban que su expiación había sido aceptada, todo el pueblo prorrumpía en gritos de júbilo.
Cada año debía repetirse esa ceremonia, porque no les hacía perfectos ante Dios. Habían cumplido con todo lo que se les había ordenado, pero no era suficiente. Heb.10:1-3 "Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados".
También la inferioridad de estos sumos sacerdotes queda de manifiesta, no solamente por la repetición constante de sus sacrificios, sino que además debido a su vida terrenal limitada, necesitaban ser substituidos constantemente. Heb.7:23 "los sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar". A diferencia de esto, en el cristianismo tenemos un Sumo Sacerdote infinitamente superior, por su Perfección y Eternidad, de tal modo que con un solo sacrificio nos hizo perfectos para siempre. Heb.7:24-27 "mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable, por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes de ofrecer sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo UNA VEZ para siempre, ofreciéndose a sí mismo".
Nuestro Sumo Sacerdote no solamente es Dios mismo, sino que también tomó un cuerpo humano en el cual se sometió a todas nuestras limitaciones, pero sin pecado. Heb.4:14-16 "Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro".
Gloriosa y sublime diferencia existe entre los sacerdotes de Israel, con nuestro Bendito y Divino Sumo Sacerdote, Cristo Jesús, quien permanece para siempre e intercede por nosotros. Es Dios, pero también fue varón de dolores, experimentado en quebrantos; por lo cual puede compadecerse de nuestras debilidades.



Capítulo 8

"Los israelitas del Antiguo Testamento al morir iban al Hades (o Seol). Los cristianos van directamente al cielo donde está el Señor".

La palabra Hades no ha sido traducida y corresponde a un vocablo griego, que equivale en hebreo a Seol. Se refiere al lugar donde moraban los espíritus que se separaban de sus cuerpos a consecuencia de su muerte física, pero no es la morada eterna de ellos.
La etimología de la palabra muerte significa simplemente "separación". Ese es el significado que también se le da en la Biblia, por ejemplo en Gn.2:7 encontramos que Dios le dijo a Adán que el día que comiera de ese fruto moriría. Y siguiendo el relato bíblico encontramos que Adán y Eva comieron de ese fruto, pero no murieron físicamente ese día. En Gn.5:4-5 leemos "y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años, y murió".
La muerte que se produjo en Adán por desobedecer a Dios, fue la separación de la presencia misma del Señor debido a que fue expulsado del Jardín del Edén.
También cuando alguien muere, se produce una separación entre el cuerpo que va al cementerio y el alma que parte al lugar determinado por Dios.
El Señor en su Palabra nos dice que durante el período del Antiguo Testamento, todos los que morían partían al Hades (o Seol), los creyentes y también los infieles.
Por ejemplo en Gn.37:35 encontramos al patriarca Jacob diciendo: "descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol".
En Is.38:10 el rey Ezequías dice: "A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol". Pero ellos sabían que el Seol no era la morada eterna de sus almas. Esto lo encontramos en la declaración del rey David, otro creyente: (Sl.16:10) "Porque no dejarás mi alma en el Seol".
La Biblia también señala a varios hombres perversos que murieron y se fueron al Seol:
Nm.16:30 y 33 -Todos los que pecaron y se levantaron contra Moisés "descendieron vivos al Seol".
Sl.9:17 "Los malos serán trasladados al Seol".
Job 24:18-19 "Así también el Seol a los pecadores".
Sl.55:15 "Desciendan vivos al Seol, porque hay maldades en sus moradas".
Claramente se aprecia que en el período del Antiguo Testamento, el Seol o Hades, era el lugar donde partían las almas de los creyentes fieles y también la de los pecadores condenados.
¿Cómo podía la perfecta justicia de Dios enviar a un mismo lugar a los creyentes con los impíos? La aclaración a esta interrogante la encontramos de los mismos labios del Señor Jesucristo, durante su ministerio terrenal.
El Dios manifestado en carne, nos descorre el velo de la eternidad para relatarnos uno de los episodios más solemnes de la Biblia, que él como Dios Eterno pudo presenciar y nos comparte en su misericordia, para que comprendamos ese tremendo misterio de lo que hay más allá de la muerte. No es el famoso túnel con una gran luz donde al final ven, de acuerdo a sus creencias, a María, Jesús, Mahoma, Krishna u otro según sea el objeto de su fe; inclusive familiares queridos. Y todos entran a ese cielo idílico, porque ninguno, ni los de vida más impía dicen haberse visto en el infierno. Los únicos que afirman haber visitado el infierno, son pastores evangélicos, que por cierto, tampoco pueden ser verdaderos hijos de Dios.
En Lc.16:19-31 encontramos el relato que nos hace con tanta precisión el Señor, sobre lo que sucede después de la muerte con el alma cuando se separa del cuerpo.
Sé que algunos consideran este relato como una parábola, pero ni aún así pierde ni un ápice de la enseñanza y solemnidad de este pasaje, porque precisamente las parábolas fueron dichas por el Señor para entregarnos enseñanzas espirituales sacadas de hechos reales. Aunque personalmente, al igual que muchos estudiantes de la Biblia, creo que no se trata de una parábola, sino de un suceso real que el Señor, cual Dios, fue testigo de lo que sucedió con estas dos personas. Porque el relato no se ajusta a las características ni definición de una parábola.
Todos sabemos que una parábola es una historia de sucesos terrenales que se añade al relato, para explicar cosas espirituales. Nunca incluye nombres de personas, porque solo presenta situaciones de carácter general. Por ejemplo, hablamos de la parábola del sembrador, del juez injusto, del rey que hizo fiesta de bodas, etc. Pero a nadie se le ocurriría hablar de la parábola de Nicodemo, o de Cornelio, porque obviamente esos son relatos bíblicos y no parábolas.
En Lc.16 el Señor no está describiendo un hecho terrenal para que saquemos alguna aplicación espiritual; directamente está relatando lo que le sucedió a Lázaro después que murió. Pero indistintamente, considérese Lc. 16 una parábola, o el relato de un hecho que sucedió con esos personajes que se mencionan en particular; la enseñanza que nos entrega el Señor Jesucristo en este pasaje es una sola, el rico incrédulo y Lázaro, ambos partieron al Hades. Y nos maravilla la sabiduría divina al describirlo con tanta precisión.
Es un lugar, pero donde existen dos compartimentos claramente definidos y absolutamente distintos, que están separados por una gran sima, y que el Señor precisa que es imposible traspasar. Una sección es el lugar de tormento, donde van los incrédulos, y la otra es el lugar de consolación o paraíso donde llegan los creyentes.
Todos los incrédulos al morir sus almas van directamente al Hades, pero al lugar de tormento. Y todos los creyentes del Antiguo Testamento iban también al Hades, pero obviamente al lugar de consolación que llegó Lázaro.
Ahora alguien podría preguntarse ¿por qué los israelitas creyentes del Antiguo Testamento no iban directamente al cielo? ¿cuál era el motivo que los creyentes tenían que ir al Hades, al paraíso o seno de Abraham? La respuesta es muy simple, porque todavía no se había consumado el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo en la cruz del Calvario.
La sangre de los animales que se sacrificaron en el Antiguo Testamento era solamente un símbolo, figura de la sangre bendita del verdadero Cordero de Dios Cristo Jesús; jamás la muerte de esos machos cabríos pudo garantizar la entrada al cielo. Solamente cuando Cristo ofreció su vida, el velo del templo se rasgó de arriba abajo, dejó abierto el camino que ahora nos lleva al cielo mismo. Únicamente cuando se consumó la muerte expiatoria del Señor, es que quedó abierta la puerta del cielo para los pecadores perdonados.
Para ilustrarlo en términos humanos, podríamos decir que los fieles del Antiguo Testamento al morir, sus almas partían a una "antesala del cielo", al Hades, el cual también era conocido como el lugar de consolación, paraíso o seno de Abraham; aguardando la consumación del ÚNICO sacrificio que podía abrirles las puertas del cielo, que era el del Señor Jesucristo.
Por esta razón dice en Hch.2:27 y 31 que cuando el Señor, en su perfecta humanidad entregó su vida, su cuerpo fue a la tumba, pero su alma también fue al Hades, al seno de Abraham, al paraíso; como le dijo al ladrón que se arrepintió en la cruz: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".
En Ef.4:8 añade: "subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?".
Decíamos que en Lc. 16 el Señor nos dice que el Hades tenía dos compartimentos, uno de tormento para los incrédulos, y otro de consolación o paraíso para los creyentes. Obviamente que cuando el Señor murió, su alma fue al Hades, pero al lugar de consolación o seno de Abraham, que era donde estaban cautivos todos los creyentes del Antiguo Testamento aguardando el verdadero sacrificio, el único que podía llevarles al cielo. Y Cristo descendió allí con ese propósito, para trasladarlos a la presencia misma de Dios. Ahora ellos, al igual que todos los cristianos que han partido después de la muerte y resurrección del Señor, están como dice Pablo, en la presencia misma de Dios, en el cielo, donde está el Señor. Filp.1:21-23 "el morir es ganancia...partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor".
Por lo tanto, ahora el Hades tiene un solo compartimiento, el lugar de tormento, donde están los incrédulos; porque el lugar de consolación o seno de Abraham, fue trasladado al cielo mismo de la morada de Dios. Por este motivo cuando en Ap.20 refiriéndose a los sucesos finales, después del arrebatamiento de la iglesia, después de la Gran Tribulación y después del milenio; cuando tiene lugar la segunda resurrección para condenación, se presentan ante el gran trono blanco; todos ellos son lanzados al lago de fuego que es la muerte segunda, Ap.20:13-14 "la muerte y el Hades entregaron los muertos...Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda".
En conclusión, el Hades ANTES de la muerte y resurrección del Señor, era un lugar con dos compartimentos donde iban los creyentes y los incrédulos. DESPUES de la resurrección del Señor, tiene un solo compartimiento, el de condenación, aguardando ser lanzados al lado de fuego por toda una eternidad.
A partir del sacrificio del Señor, ahora Hades es sinónimo de infierno. Pero es una herejía afirmar lo que sostiene el credo católico, que el Señor fue al infierno. El Santo nunca vio corrupción, él fue al paraíso o seno de Abraham, pero nunca al infierno.
Considerando estos pasajes, resulta evidente que los santos del Antiguo testamento al morir, sus almas iban al Hades, en cambio los creyentes de la iglesia (sean judíos o gentiles) van directamente al cielo.
Esta es la enseñanza que encontramos en la Palabra de Dios para la iglesia. Jesús dijo (Jn.14:2-3): "voy, pues, a preparar lugar para vosotros...para que donde yo estoy, vosotros también estéis".
Y esta es la esperanza de los cristianos (2Cor.5:8): "confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor", quién como bien sabemos, está en el cielo sentado en Su trono de gloria.


 


 

Capítulo 9

"Los israelitas son los amigos del esposo. La iglesia es la esposa".

En Lc.16:16 el propio Señor Jesucristo establece la diferencia, señalando que con Juan el Bautista se da comienzo a una etapa diferente con un pueblo nuevo (la iglesia), y aún con un pacto distinto al de Israel. Dice: "La ley y los profetas eran HASTA Juan, desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar a él".
Desde Abraham hasta Juan el Bautista, dice Dios que trató en forma especial con ese pueblo terrenal, entregándoles en forma directa y exclusiva leyes y ordenanzas. Cuando lo hizo por medio de Moisés, tuvo especial cuidado de señalar que eran para ese pueblo en particular. Inclusive, al resto de las naciones (los gentiles) se les prohibió hasta acercarse al Tabernáculo y posteriormente al Templo, por lo tanto ellos quedaban automáticamente excluidos de poder presentar sacrificios y cumplir con las ordenanzas que establecía la ley, demostrando en forma gráfica y objetiva que esa ley era únicamente para Israel y no para el resto de las naciones.
En Ezequiel 44: verso 6 en adelante dice: "y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel; de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa...Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel". Esta exclusión que hizo el Señor para el resto de las naciones gentiles, de guardar su ley ni acercarse a su santo templo, los judíos la guardaron celosamente hasta los días del Señor; tal es así, que leemos que sus propios apóstoles se negaban hasta hablar con los que no eran judíos aún después de su resurrección. Pedro dice en casa de Cornelio en Hch.10:28 "vosotros (los gentiles) sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero".
Este trato exclusivo que tuvo el Señor para con los de la nación de Israel, se aprecia en muchos pasajes, Ex.19:3 "y Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel". Y a continuación le entregó la ley en el monte Sinaí.
Luego cuando les recuerda a los judíos que el Sábado fue una señal exclusiva entre Dios y ellos, los israelitas Ex.31:13 y 17 "Habló además Jehová a Moisés diciendo: En verdad VOSOTROS guardaréis mis días de reposo, porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones...Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel".
En el Antiguo Testamento la humanidad se dividía entre judíos y gentiles, es decir, Israel y el resto de las gentes. En cambio en el período de la iglesia vemos una nueva división, como lo expresa en 1Cor.10:32 "No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios". Ahora Dios divide la humanidad entre: judíos, gentiles y la iglesia. Fuera de la iglesia, se mantiene la división entre judíos y gentiles, pero dentro de la iglesia, todos son únicamente cristianos, hijos de Dios. Gál.3:28 "ya no hay judío ni griego". Porque ahora la iglesia es un solo cuerpo, Rm.12:5 "somos un cuerpo en Cristo". Ef.4:3-6 "solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos". Por lo tanto, dentro de la iglesia no puede existir división entre judíos y gentiles, aunque se hagan llamar "judíos Mesiánicos"; eso es negar la unidad del Espíritu y la verdad que la iglesia es un solo cuerpo.
El término "judío Mesiánico" no es bíblico, y peor aún, niega la unidad del cuerpo de Cristo y la unidad del Espíritu de que nos habla Dios en Ef.4:3-4.
La iglesia primitiva estaba constituida exclusivamente por judíos, pero a ninguno de ellos se le ocurrió llamarse "judío Mesiánico", ni cuando se integraron los gentiles a ella.
En Hch.15:4-5, cuando habían transcurrido casi veinte años de cristianismo, a los judíos que habían aceptado al Señor Jesucristo, no se les llama "judíos Mesiánicos", únicamente la referencia que se hace para señalar a unos judíos que formaban parte de ella fue: "algunos de la secta de los fariseos, que habían creído". Y esto lo hace para explicar sus pretensiones absurdas de judaizar a la iglesia, diciendo ellos que los cristianos debían continuar circuncidándose ahora durante la gracia. Por tanto, ahora en la iglesia no existe diferencia entre judíos y gentiles, todos somos únicamente cristianos, sin más apellidos ni divisiones.
El tema que está desarrollando en Mt.11:11-13 es para establecer la diferencia entre judíos que estaban bajo la ley, durante el Antiguo Testamento, y los cristianos de la iglesia, en el Nuevo Testamento. Dice el Señor: "De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer, no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él...todos los profetas y la ley profetizaron HASTA Juan". No está comparando los valores personales, la fidelidad ni la abnegación de Juan con las otras personas, sino las ventajas superiores que gozan quienes constituyen la iglesia en la dispensación de la gracia, a la cual Juan no llegó a pertenecer. Porque con él se da término a la dispensación de la ley, como lo señala el versículo 13.
En el evangelio del apóstol Juan encontramos el último testimonio de Juan el Bautista, cuando dice en el capítulo 3:28 "vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo, mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido".
Juan el Bautista le dice a sus discípulos que él solamente es el "amigo del esposo". En cambio la Biblia llama a los cristianos que integran la iglesia: "la esposa", y el más pequeño de ella es mayor que el más grande de la dispensación antigua, porque ellos solo llegan a ser "amigos del esposo". Aunque indudablemente su gozo inmenso y las glorias que les aguardan en la eternidad, junto al Señor y a la esposa son incalculables.
El Salmo 45 describe algo de esa gloria celestial que tendrán las amigas de la esposa y ella, la reina, junto al Rey de Reyes. Vr. 2 "eres el más hermoso de los hijos de los hombres". Vr.6 "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre". Vr.9 "Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir".
No cabe la menor duda que los santos del Antiguo Testamento, "los amigos de la esposa y del esposo", estarán presentes en las bodas del Cordero.
Esto se aprecia en el pasaje de Mt. 25 donde se relata la parábola de las diez vírgenes; las amigas de la esposa también fueron invitadas a las bodas, dice que el esposo vino personalmente a buscarlas. En esa parábola no se menciona la esposa, porque el propósito es la enseñanza que ellas (los santos del Antiguo Testamento) también estarán presentes en ese magno acontecimiento.
En Ap.19:7 y 9 vuelven a ratificar esta verdad, que los salvados del antiguo pacto, los amigos del esposo, están invitados a esas bodas: "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado"..."Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero".
Los ángeles serán espectadores, pero no los invitados, porque la Biblia aclara que ese privilegio corresponde solamente a los que han lavado sus vestiduras en la sangre del Cordero, cosa que no ha sucedido con los ángeles. Además es importante recordar que la Palabra de Dios habla en forma inequívoca solamente de DOS resurrecciones, la primera para salvación y la segunda para condenación. Inclusive el mismo Señor Jesucristo así lo enseñó, Jn.5:29 "los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación". Esto implica la verdad irrefutable que los santos del Antiguo Testamento tendrán parte en la primera resurrección (1Ts.4:13-17), pero no como la esposa de Cristo, sino como los amigos del esposo que serán invitados a las bodas, porque no existe una tercera resurrección donde esa gran cantidad de creyentes, que abarca un período de varios miles de años pudiera hacerlo.
En conclusión, como muy bien dice Juan el Bautista, ellos son únicamente "los amigos". Y como el Señor lo afirma en reiteradas ocasiones, la iglesia es "la esposa". Diferencia que no podemos obviar. Con justa razón dijo en Lc.7:28 "entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él".



 

Capítulo 10

"En Israel Dios habitó en el tabernáculo. En la iglesia en cada creyente".

Cuando el hombre pecó, fue expulsado del huerto del Edén, pero la misericordia del Señor no dejó eternamente al hombre sin la bendición de Su presencia. La Justicia y Santidad divina, no permitían una comunión directa con la raza caída, fue entonces que la Gracia y Misericordia del Todopoderoso ordenó al hombre por medio de Moisés, la construcción de un tabernáculo, un santuario desde donde Dios se manifestaría a su pueblo terrenal, Israel.
Dice en Ex.25:8 "y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis".
Dios entregó cada uno de los detalles; materiales y diseños de ese hermoso tabernáculo desde donde el Señor se manifestaría a su pueblo Israel. Pero con toda su complejidad y hermosura, destacaba un hecho muy peculiar; cuando los sacerdotes levitas entraban a él, seguramente quedaban maravillados con la belleza y riquezas que les rodeaba, todos los muebles eran de oro, el cortinaje ricamente bordado con delicados diseños escogidos directamente por Dios; pero sus pies, descansaban sobre el tosco suelo del desierto. El piso era de tierra, seguramente para que ellos nunca olvidaran que eso era algo solamente terrenal, para un pueblo terrenal.
Más tarde, cuando Israel llegó a la tierra prometida, fue un hijo del rey David, Salomón, a quién se le ordenó la tarea de construir el templo desde donde Dios se manifestaría a su pueblo Israel; excluyendo siempre toda presencia de aquellos que no formaran parte de ese pueblo escogido por el Señor.
En 1Ry.8 encontramos la inauguración del templo que se construyó en siete años, el cual también estaba lleno de riquezas y esplendor. En su oración de dedicación, leemos en el vr.12 "Entonces dijo Salomón: Yo he edificado casa por morada para ti, sitio en que tú habites para siempre. Jehová ha cumplido su palabra que había dicho; porque yo me he levantado en lugar de David mi padre, y he edificado la casa al nombre de Jehová Dios de Israel".
En 1Ry.9:3 Dios le respondió: "Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días". Como vemos, Dios se manifestó primeramente a su pueblo Israel en el tabernáculo, y cuando lo hicieron conforme a todo lo que se les había ordenado, el resultado fue (Ex.40:34) "Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo". Y más tarde, cuando habitaron la tierra prometida, estuvo en el templo, en Jerusalén.
A diferencia de esto, cuando llegamos al período de la iglesia, vemos algo completamente distinto. Dios se revela como el que no habita en templos hechos de manos de hombre.
Debido al pecado de Israel, el Señor quitó Su gloria y presencia en medio de ellos. Es más, como lo predijo el Señor Jesucristo el templo fue destruido hasta nuestros días e Israel, no solamente se quedó sin templo que manifestara la presencia de Dios en medio de ellos; sino que se encuentran en endurecimiento hasta que el tiempo de la iglesia en la tierra sea cumplido.
Israel rechazó al Señor Jesucristo, por lo que no puede participar nacionalmente de las glorias y privilegios que Dios ha entregado a la iglesia.
En Jn. 1:1 dice: "El Verbo era Dios". Vr.14 "y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros". La palabra que aquí se tradujo "carne", en el griego, idioma original, significa literalmente "tabernáculo".
Ahora Dios descendía, no a visitar una construcción hecha por manos humanas, sino que el mismo Dios de la gloria se manifestó en un cuerpo humano para acercarse al hombre. 1Tm.3:16 "indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne".
Por este motivo, las bendiciones de la iglesia son muchísimo más grande que las que tuvieron los santos del Antiguo Testamento. Más aún, conociendo que conforme a lo que el Señor Jesucristo prometió, cuando él volviera al cielo, no solamente iría a preparar lugar para nosotros, sino que anunció además que vendría el "Consolador", el Espíritu Santo a morar en nosotros.
Esta promesa del Señor tuvo fiel cumplimiento el día de Pentecostés; el Espíritu Santo descendió y desde entonces mora en cada hijo de Dios, en cada creyente que le ha recibido como a su Salvador personal y ha nacido de nuevo. Desde ese instante, el hijo de Dios ha pasado a ser "templo" del Espíritu Santo.
En Ef. 2 describe a la iglesia en su conjunto como un templo para morada de Dios, edificio del Señor. Dice en el vr.20 "edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor, en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu". Esta solemne verdad es la que enseña también en 1Cor.3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu Santo de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es". Esto está dicho en primera instancia a los cristianos de la iglesia de los corintios, quienes eran unos creyentes muy carnales, pero es la misma promesa que hace a todos los que han nacido de nuevo.
Ef.1:13 dice: "En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".
Es necesario precisar que la presencia del Espíritu Santo en nosotros, los que hemos creído, no depende de la manifestación de algún don en particular, como algunos erróneamente sostienen torciendo las Escrituras. Afirman que el Espíritu Santo se manifiesta únicamente en aquellos que "hablan en lenguas", refiriéndose a una jerigonza ininteligible, en un remedo absurdo e irreverente de lo que ocurrió el día de Pentecostés, donde la Palabra de Dios claramente señala que los creyentes comenzaron a hablar en otros idiomas las maravillas de Dios a los judíos que venían de diferentes lugares, y éstos se maravillaban de oírles en los idiomas en que habían nacido en esas lejanas tierras. La sola lectura inteligente del pasaje así lo demuestra; se enumeran más de dieciséis idiomas y culmina diciendo (Hch.2:11) "cretenses y árabes, les oímos hablar en NUESTRAS lenguas las maravillas de Dios".
La palabra "lenguas" siempre ha significado "idiomas". Y si alguno tiene alguna duda, consulte un diccionario de "la lengua" Castellana y lo comprobará. Entonces ¿con qué autoridad cambian el significado de las palabras para torcer la Palabra de Dios e introducir una doctrina absolutamente espuria y contraria a lo que Dios enseña en la Biblia?
Algunos me preguntan si no creo en el don de lenguas, a los cuales debo decirles enfáticamente que creo. Lógicamente creo en las lenguas, pero como lo relata la Biblia cuando descendió el Espíritu Santo por primera vez; algunos comenzaron a predicarles en otros idiomas a los judíos extranjeros que se hallaban presentes, y éstos se maravillaron de escucharles cuando les hablaban en las lenguas en que ellos habían nacido y entenderles que les hablaban acerca de las maravillas de Dios. Lo que rechazo rotundamente es el remedo a ese milagro que Satanás, el gran imitador de Dios, ha realizado a través de sus demonios e instrumentos. Me refiero a la jerigonza de sonidos ininteligibles cuyo origen debemos buscarlo en las religiones paganas y en la magia negra, como lo vemos hasta el día de hoy en el vudú. ¿No le parece curioso que en esos lugares donde practican esas jerigonzas, siempre deben estar practicando expulsiones de demonios? Las "liberaciones" o exorcismos no los pueden terminar, porque siempre se encuentran invocando a esos demonios que ellos llaman por medio de esas practicas que denominan "lenguas", y que por cierto no corresponden al milagro glorioso que el Espíritu Santo realizó el día de Pentecostés
El Señor ha dicho que no puede habitar juntamente la luz con las tinieblas, lo santo con lo inmundo, Cristo con Satanás (2Cor.6 : 15). Y en esos lugares siempre abundan las personas que semana tras semana necesitan que les expulsen demonios; los llaman a viva voz por medio de esos sonidos que no se entienden ¿o Ud. entiende lo que ellos están invocando?
En nuestros días oímos a los carismáticos monosílabas incoherentes, cuya variedad no pasa de seis a ocho sonidos por persona, pero no las maravillas de Dios. Y lo que es peor aún, si ponemos atención y tenemos la precaución de fijarnos en uno de esos sonidos, porque siempre cada uno de ellos emplea un sonido central que lo va repitiendo con diferentes variantes. Si revisamos esa palabra en un buen diccionario, comprobaremos que siempre corresponde al nombre de una divinidad pagana (un demonio) que se adora en el oriente, por ejemplo la palabra "RAMA" que es una de las favoritas de los carismáticos, corresponde a una divinidad que se adora en India. Conozco a uno de estos personajes que repite tanto la palabra "Rama" con sus diferentes variantes (Ruma, Roma, Rem-ma, Rama-saya, Rama-chiva, Rama-júa, etc.) que dentro de su propia iglesia se ganó el apodo del "Ramajúa". Curiosamente entre esta variedad de los sonidos "Rama", incluyen también a "Roma". Si tiene oportunidad, analice cuidadosamente esos sonidos que repiten, con la ayuda de un buen diccionario.
Otro elemento importante que no podemos dejar de considerar, es que Dios dice en 1Cor.12 que NO todos tienen los mismos dones, vr.4 "hay diversidad de dones". Y aclara que estos dones los reparte el Espíritu Santo como Él quiere, no como un hombre u organización nos imponga.
Nunca los cristianos de la iglesia primitiva hablaron todos ellos en lenguas, como tampoco fue un signo de espiritualidad como falsamente pretenden los carismáticos hoy en día, porque precisamente los corintios, los creyentes más carnales, fueron los que más abusaron del don de lenguas, y no se trataba de una jerigonza, era el verdadero don entregado por el Espíritu Santo.
Es importante leer en 1Cor. los capítulos 12, 13 y 14 de corrido para comprender inteligentemente este tema. En el cap.12 está hablando que no todos hablan lenguas, vr. 10 "a otro diversos géneros de lenguas" porque (vr.4) "hay diversidad de dones". Sin embargo, en el vr.13 asegura que TODOS habían sido bautizados con el Espíritu Santo. Porque todos los creyentes somos templo del Espíritu Santo.
Ese balbuceo estático que practican los carismáticos, no es algo nuevo; el Antiguo Testamento ya lo condenaba Is.8:19 "los encantadores y los adivinos que balbucean hablando".
Lo que resulta altamente insultante para la inteligencia humana, es la afirmación de los Pentecostales cuando dicen: "si no habla en lenguas (jerigonzas), Ud. no tiene el Espíritu Santo y no es salvo".
Esa afirmación sectaria lleva al absurdo de que solamente ellos y los que practican el vudú irán al cielo. Pero más curioso resulta considerar que los Pentecostales enseñan en sus propios libros, que ese milagro ocurrido el día de Pentecostés, comenzó a repetirse recién en el año 1906 en EE.UU. y que luego fue exportado a Chile en el año 1909. Están diciendo que durante 20 siglos nadie se fue al cielo, porque no hubo "bautismo del Espíritu Santo con manifestación de lenguas" ¿Puede Ud. creer algo tan irracional?
Lo que sucedió el año 1906 en EE.UU. fue que los esclavos traídos de Africa, lograron impactar a muchos con esas experiencias de sus religiones que no se conocían en el nuevo continente, y que para no ser castigados por sus crueles amos, las "cristianizaron" llamando a ese balbuceo estático: Bautismo del Espíritu Santo. Pero obviamente no tiene ninguna relación con la experiencia bíblica del día de Pentecostés, donde hablaron idiomas entendibles para los que escucharon.
Por tanto hoy en la iglesia, todos los que formamos parte de ella, somos templo del Espíritu Santo.1Cor.3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?". Y ahora (Hch.17:24) "Dios no habita en templos hechos por manos humanas", sino que en cada hijo de Dios, en aquellos que realmente han nacido de nuevo. A diferencia de Israel, Dios habitó en medio de ellos en el tabernáculo.



 

Capítulo 11

"En Israel el Espíritu Santo venía sobre algunos y se iba. En la iglesia viene sobre todos los creyentes y se queda a morar en ellos".


En el período del Antiguo Testamento, el Espíritu Santo no había descendido aún a la tierra; su presencia dentro del pueblo judío fue muy limitada y temporal. Descendía sobre una persona de entre toda la nación para realizar una obra específica, y cuando esa tarea concluía, el Espíritu Santo lo abandonaba. Por lo tanto no podemos tomar ejemplos del Antiguo Testamento para aplicarlos al período de la iglesia, porque ahora desde el día de Pentecostés, descendió para quedarse, para morar en todos nosotros los que constituimos y formamos parte de la esposa de Cristo.
Esta diferencia se hace evidente al escuchar la promesa del Señor, cuando dice que él volverá al Padre y enviará el Espíritu Santo, el Consolador, para que estuviera en nosotros hasta que él regresara a buscar su iglesia. Dice que no nos dejará solos, sino que el Espíritu Santo nos acompañaría, consolaría y guiaría hasta que él volviera. Es el verdadero Vicario de Cristo en la tierra.
Si el trato del Espíritu Santo hubiera sido igual para Israel que para con la iglesia, no tendría razón de hablar ahora del "descenso" del Espíritu Santo. A partir del día de Pentecostés la Palabra de Dios habla del descenso, simplemente porque antes no había venido a quedarse.
El trato que Dios tuvo con los hombres del Antiguo Testamento fue tan diferente, que inclusive se menciona casos donde el Espíritu descendió para cumplir con una labor específica sobre un inconverso, y naturalmente una vez finalizada esa obra, le abandonó.
A diferencia de esto en la iglesia, el Espíritu Santo viene únicamente sobre los creyentes, es más, ahora poseer el Espíritu de Dios es lo que marca la diferencia entre los que son verdaderamente del Señor y los falsos creyentes. Porque ahora dice que: "si alguno no tiene el Espíritu, no es de él".
Todo aquel que ha creído en el Señor Jesucristo como su Salvador personal como dice la Escritura (habiendo nacido de nuevo), TIENE el Espíritu Santo, de lo contrario no sería de él, o "¿no sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu Santo MORA en vosotros?".
Los cristianos verdaderos, desde el mismo momento que creyeron en él, nacieron de nuevo; recibieron el Espíritu Santo. Esa experiencia gloriosa y bendita, siendo una sola, debido a su grandeza sublime, Dios la tiene que describir bajo diferentes términos para que el hombre la pueda comprender y apreciar con mayor claridad. Por ejemplo, refiriéndose a esta única experiencia de recibir el Espíritu Santo cuando aceptamos al Señor Jesucristo como a nuestro Salvador, Dios también la define y explica en su Palabra como:
Sellados con el Espíritu Santo. Ef.1:13 "habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa". Cuando nos habla que fuimos sellados con el Espíritu Santo, es para destacar la seguridad de la salvación eterna que recibimos el mismo día de nuestra conversión. Dios compara la posesión del Espíritu, con el sello que los reyes colocaban sobre los documentos para autenticar su legitimidad. También es el caso de los billetes, que deben llevar un sello de seguridad para impedir que sean falsificados. O el caso del granjero, que marca sus animales con un sello para que no se los roben.
Ungidos con el Espíritu Santo. 1Jn.2:20 y 27 "vosotros tenéis la unción del Santo" "la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros...la unción misma os enseña todas las cosas". 2Cor.1:21-22 "el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado". En este último pasaje se aprecia claramente que no son los hombres quienes deben ungir, sino que eso lo hace solamente Dios, y además se aprecia que sellar y ungir es una misma experiencia. Ahora cuando se refiere a ser ungidos, emplea este termino para destacar privilegios inherentes a la conversión. En 1 Jn está hablando sobre la condición de "hijos de Dios" que ahora tenemos como consecuencia de nuestra conversión. Y al utilizar el término "ungidos", primeramente nos recuerda que TODOS los creyentes somos ungidos (no solamente el pastor, como presuntuosamente se consideran algunos líderes), pero la razón principal es para hacernos notar nuestras bendiciones y privilegios que hemos obtenido con la conversión cuando recibimos el Espíritu Santo, ahora somos hijos del Rey Supremo, y como tal, somos reyes y sacerdotes (Ap.1:6). Para enfatizar ese aspecto, ahora se refiere al hecho de recibir el Espíritu Santo como el de ser "ungidos", porque a los reyes y a los sacerdotes en antaño se les ungía con aceite y el aceite es figura del Espíritu Santo. En este pasaje de 1Jn.2:27 además nos está asegurando que el Espíritu Santo "permanece en vosotros" y que nos guiará a toda verdad .
Bautizados CON el Espíritu Santo. Primero hemos de notar que la Biblia nunca dice: Bautismo DEL Espíritu, sino que siempre se refiere a que el elemento bautizador es el Espíritu, como lo es el caso del aceite en el "ungimiento". Hch.1:5 Jesús dijo: "seréis bautizados CON el Espíritu Santo dentro de no muchos días".
El bautismo con el Espíritu Santo es un hecho, no una experiencia que podamos relacionar con algún sentimiento emocional y físico, como lo explican en forma bizarra aquellos que se mueven por las emociones y no por el Espíritu, ellos dicen: "sentí como una corriente eléctrica que me recorrió por el cuerpo" o "se me puso la piel como carne de gallina", o un frío o un calor. Es espiritual, no algo físico.
Tampoco la Biblia vincula el bautismo con el Espíritu Santo, con la manifestación de algún don en particular como lo sostienen los carismáticos cuando afirman que se debe hablar "en lenguas" como testimonio que ha recibido el bautismo del Espíritu Santo. Decir eso es demostrar una profunda ignorancia bíblica o no tener ningún respeto por la Palabra de Dios; en primer lugar, porque el verdadero "Don de lenguas" que menciona la Biblia, no tiene ninguna relación con ese remedo grotesco de las jerigonzas que parlotean, cuyo origen debemos buscarlo en el vudú y no en el cristianismo, porque esos seis a ocho sonidos que repiten, siempre están relacionados con nombres de demonios que se adoran en el paganismo y que ellos, consciente o inconscientemente están invocando ¿o a Ud. nunca le ha llamado la atención que repitan esos sonidos? Aunque el Señor dijo que "no uséis vanas repeticiones". Y lo que es una prueba indiscutible que esos grupos están invocando a los demonios, es que todas las semanas tienen la necesidad de expulsar esos demonios de sus reuniones (también las llaman "liberaciones"), porque ese espectáculo extravagante provocado por la orgía emocional que desatan, deben volver a repetirlo una y otra vez, debido a que siempre los están llamando a viva voz, como los Baales (lea 1Ry.18:26-27 y compárelo con lo que ve en una reunión Pentecostal o carismática en general).
El Dios de Orden no puede estar en medio de ese desorden, griterío, estado enajenador, desenfreno irracional e histeria generalizada. Llaman a los demonios y luego los expulsan, esa es la actividad que repiten semana tras semana; porque se les transforma en una verdadera adicción. Es la dependencia que les interesa a los comerciantes de la fe inyectar a sus congregaciones, para asegurarse que estén siempre presentes para suministrarles esa droga y poder vaciarles los bolsillos por medio de las repetidas ofrendas, diezmos, venta de rifas y demás estratagemas que han desarrollado con ese fin.
Toda la congregación queda absolutamente entregada a la voluntad del "brujo" de turno, tal es así, que se transforman en verdaderos zombis, bajo ese estado hacen todo lo que se les ordene. Para probar su capacidad de sometimiento y aumentar la perdida de voluntad y raciocinio propio, les entregan a la congregación ordenes menores: "repita conmigo" y los hacen repetir algunas frases; o les dicen: "¿Cuántos dicen amén? Más fuerte, no les escucho" (como en el ejército), y prosiguen elevando la euforia de la gente con "gritos de júbilo" o haciéndoles gritar incesantemente aleluya y amén o "un aplauso para el Señor".
Cuando yo estaba en Chile, la prensa local publicó el caso de uno de estos "pastores" que fue llevado a los tribunales, por la denuncia de algunas mujeres de su congregación que se querellaron contra él, porque después de esos "ungimientos" que les había practicado, todas ellas estaban embarazadas. Muchas veces me pregunto ¿cómo es que no existan personas inteligentes en esos grupos que se cuestionen esta manipulación? Si decimos que el Señor Jesucristo es nuestro modelo perfecto ¿por qué no se preguntan, cuando el Señor predicó así? Él jamás manipuló a las multitudes diciéndoles: ¿Cuántos dicen amén?" o "¿cuántos dan un grito de júbilo a Dios?" o gritos de "aleluya". Tampoco los apóstoles decían esas necedades: "Demos un aplauso para el Señor". No podemos rebajar al Dios de la gloria a un nivel de artista del mundo.
Pero lógicamente, como en este libro estoy tratando temas bíblicos sacados directamente de las Sagradas Escrituras, cuando me refiero a "don de lenguas", hago alusión al don milagroso verdadero y maravilloso que otorgó el Espíritu Santo para que instrumentos de Dios pudieran hablar en otros idiomas, y no a la mofa que los demonios hacen de ese don cuando sus instrumentos parlotean los nombres de diversas divinidades, cuyos orígenes tenemos que buscarlos en el paganismo más grotesco, como todavía se puede apreciar en el vudú contemporáneo.
El verdadero milagro del "don de lenguas" obviamente que existió. Pablo mismo sostiene que (1Cor.14:18-19) "hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida". Porque todo debe hacerse para la edificación de la iglesia, y si los demás no entienden, no puede haber edificación. Indiscutiblemente Pablo recibió el don de lenguas, para poder llevar el evangelio a las diferentes regiones que Dios lo envió; no olvidemos que predicó en casi toda Europa, parte de Asia y todo el Norte de Africa. Por ejemplo, cuando naufragó y llegó a la isla de Malta, inmediatamente se pudo comunicar con los lugareños en maltés, porque Dios le había otorgado ese don. Y así en cada lugar donde llegaba, incluso si es que pudo realizar su anhelo de llegar a España, no cabe la menor duda que también les habló en español. Pero nunca hizo la insensatez en que habían incurrido los corintios, de hablar a una congregación (que en el caso de ellos era el griego), en otro idioma diferente, porque eso era carnalidad que solamente se hacía para exhibir el don de lenguas que habían recibido.
Por lo tanto, si alguien me pregunta si creo en el don de lenguas, obviamente tengo que decirle que sí, creo, como todo estudiante serio de la Biblia, pero rechazo enfáticamente las jerigonzas de los carismáticos, del vudú y de las machis.
En consecuencia, cuando las Sagradas Escrituras hablan del legítimo "don de lenguas" no adulterado, dicen claramente que existen diferentes dones y que no todos hablaban lenguas (1Cor.12: 4, 10, 11, 30). Pero en este mismo capítulo de 1Cor.12 donde está desarrollando este tema, afirma enfáticamente en el vr.13 que TODOS habían sido bautizados con el mismo Espíritu Santo. Los que hablaban lenguas no recibieron un bautismo diferente.
Cuando aquí habla de bautismo con el Espíritu Santo, es para destacar la experiencia de recibir el Espíritu en su conversión, como un elemento de unidad para incorporarlo al cuerpo de Cristo que es la iglesia universal. Lea usted por favor, los vrs. 12 y 14 y comprobará que está hablando del cuerpo (la iglesia) que es uno, y entre esos dos versículos inserta esta verdad dogmática, que TODOS hemos sido bautizados con el mismo Espíritu, porque en el momento que nacemos de nuevo, pasamos a formar parte de esa iglesia universal que Cristo vendrá a buscar. Por lo tanto, cuando se refiere al bautismo con el Espíritu, es para destacar la unidad del cuerpo que es Su iglesia, a la cual todos pasan a formar parte desde el mismo día de su conversión al recibir el Espíritu Santo. Es para destacar que la iglesia del Señor es una sola, la que está constituida por todos los salvados y redimidos con su sangre bendita.Porque de igual manera estos personajes, para poder sostener esas doctrinas extraídas del paganismo, cambian arbitrariamente también el significado de la palabra "bautismo", que siempre ha significado: "sumergir", "introducir dentro". Y eso es lo que el Espíritu Santo hace con todos los que han creído en el Señor Jesucristo y lo han aceptado en sus corazones: "los introduce dentro" del cuerpo de la iglesia. Los "bautiza" ("los mete dentro" del cuerpo de la iglesia) con el Espíritu Santo que recibe todo aquel que ha nacido de nuevo.
Habiendo aclarado estos conceptos, volvamos a esta diferencia que me estaba refiriendo. En el Antiguo Testamento, existieron casos de inconversos que recibieron el Espíritu Santo para cumplir una labor específica que Dios les había ordenado, pero nunca fueron salvos, como fue el caso de Balaam, un profeta contratado por Balac para maldecir a Israel. No existe la menor duda que fue un inconverso, porque así lo define Dios en 2Pd.2:15 "Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad". Ap.2:14 "tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación". Con este testimonio que entregan las Sagradas Escrituras, no existe la menor duda que se trata de un inconverso y que hoy está en el infierno, sin embargo la Biblia también nos dice que hubo una ocasión especial en que el Espíritu Santo descendió sobre él para cumplir con una misión específica, Nm.24:1 "Cuando vio Balaam que parecía bien a Jehová que él bendijese a Israel, no fue, como la primera y segunda vez, en busca de agüero, sino que puso su rostro hacia el desierto; y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espíritu de Dios vino sobre él".
Otro personaje de muy oscura procedencia del Antiguo Testamento fue Jefté. Su descripción y hechos los encontramos en el libro de los Jueces 11:1 "Jefté galaadita era esforzado y valeroso, era hijo de una mujer ramera". Luego dice el relato bíblico que sus medios hermanos le expulsaron de la casa, y vr.3 "Huyó, pues, Jefté de sus hermanos, y habitó en tierra de Tob; y se juntaron con él hombres ociosos, los cuales salían con él". Sin embargo este mismo capítulo nos describe que Jefté fue llamado por los ancianos de Israel, para que los librara de los Amonitas que habían declarado la guerra a Israel. Dice el v.9 "Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón ¿seré yo vuestro caudillo?". Después de haber recibido confirmación a sus ambiciones, dice en el v.29 "Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté".
Pero antes de salir a la guerra, hizo un voto, conforme a la costumbre de los paganos de la época, de ofrecer un sacrificio humano si Dios le daba la victoria en esa batalla, v.31 "cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto".
Seguramente esperaba ofrecer en sacrificio a algún esclavo de su casa, porque eso era lo más normal, que fueran los esclavos quienes primero salieran a recibir a sus amos. Pero sabemos por el relato que sigue, que Dios lo castigó permitiendo que el primero que salió a recibirle fuera su propia hija, su única hija, y nos relata en el verso 34 "su hija única, y no tenía fuera de ella hijo ni hija". Este hombre desconocía completamente al Dios verdadero, porque pretendió agradarlo como todos los paganos moradores de esas tierras que servían a ídolos y falsos dioses, con sacrificios humanos. Aunque vemos que Dios lo usó para librar a su pueblo Israel y que "el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté".
Otro ejemplo de un inconverso que tuvo el Espíritu Santo (aunque temporalmente también), fue el caso de Saúl, rey escogido por el pueblo de acuerdo al corazón de ellos, joven, alto y de buen parecer. Pero ¿cuál es el testimonio que encontramos acerca de él? Fue un hombre que gran parte de su vida como rey la dedicó en su intento para asesinar a David. Luego la Palabra de Dios nos relata como consultó a una adivina, y finalmente concluyó su vida suicidándose. Sin embargo dice en 1Sam.10:10 "el Espíritu de Dios vino sobre él con poder". Y en 1Sam.16:14 "El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl".
Las Escrituras también mencionan algunos creyentes del Antiguo Testamento, que legítimamente eran del Señor y el Espíritu Santo vino sobre ellos y les abandonó (por ejemplo Sansón), pero el Espíritu nunca descendió sobre ninguno para hacer cambiar su vida ni transformarlo en templo del Espíritu Santo; el propósito siempre fue cumplir con una misión específica, sobre creyentes e inconversos, y luego les abandonaba.
Esta es la profunda y gloriosa diferencia con la iglesia, porque ahora el Espíritu Santo descendió el día de Pentecostés para venir a quedarse, a morar EN CADA HIJO DE DIOS y permanece en nosotros hasta el día que Cristo venga a buscar su iglesia.
1Cor.3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?".
Stgo.4:5 "El Espíritu que él ha hecho morar en vosotros nos anhela celosamente".
1Jn.2:27 "la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros".
Ef.1:13 "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa".
Ef.4:30 "no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención".

En Israel el Espíritu Santo "visitaba" a algunos para efectuar una labor determinada. En la iglesia vino a morar, a habitar en cada verdadero hijo de Dios. Somos templos del Espíritu Santo, privilegio que no tuvo Israel.



Capítulo 12

"La ley fue dada para Israel. La gracia para la iglesia".

Aunque para los que pertenecemos a la iglesia nos resulta muy evidente esta verdad, debido a que los cristianos por ejemplo no circuncidamos a nuestros hijos, no celebramos las fiestas solemnes de la ley (Lv.23.), no tenemos prohibiciones de comer ciertos alimentos, de guardar el día Sábado: de hacer fuego, de trabajar ni de aprovecharnos del trabajo de otros durante el día Sábado (transporte público, servicios donde están trabajando servidores públicos: Electricidad, agua, gas, teléfono, etc.). No obstante que nadie en nuestros días guarda la ley ni el Sábado como Dios mandó a Israel (ni los judíos ni los Sabatistas), creo que debido a su importancia, necesitamos repasar esta verdad fundamental de la fe cristiana.
No basta con saberlo, necesitamos poder demostrarlo con las Sagradas Escrituras, porque solo ellas podrán convencer a los judaizantes modernos.
Satanás ha intentado desde los comienzos de la iglesia destruir esta preciosa libertad que el Señor nos dejó en la gracia. En Hch.15: 5 nos relata cómo algunos de la secta de los fariseos que habían creído, intentaron judaizar a la iglesia, pero se encontraron con la firme oposición de los apóstoles y ese intento no prosperó.
Desde sus orígenes el Señor dejó muy claro que la ley era exclusivamente para el pueblo de Israel, tal es así, que si un extranjero se acercaba al tabernáculo debía morir. Nadie que no perteneciera al pueblo de Israel podía cumplir con la ley, porque les estaba prohibido el acceso a ese lugar santo para ejecutar las ordenanzas de los sacrificios y presentación al templo que exigía la ley.
Nm.3:38 "Los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante del tabernáculo de reunión al este, serán Moisés y Aarón y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en el lugar de los hijos de Israel, y el extraño que se acercare, morirá".
Aquí deja muy en claro que cuando se dirige a "los hijos de Israel" lo está haciendo exclusivamente a los del pueblo terrenal escogido por Dios: Israel, no a los extranjeros, o al resto de las naciones (los gentiles).
Ez.44: 6 "y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel, de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa".
Por este motivo hasta los días de los apóstoles, ellos ni tan siquiera hablaban con los gentiles (Pedro en casa de Cornelio): Hch.10:28 "Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero".
No solamente los extranjeros (los gentiles) eran rechazados del Templo, sino que los judíos no los recibían en sus propias casas.
Cuando vamos a los orígenes de la ley, encontramos que Dios entregó esas ordenanzas exclusivamente para los de la nación de Israel. Ex.19:3 "Y Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel".
Ex.31:12 "Habló además Jehová a Moisés , diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros (no todas las naciones, sino solamente ellos) guardaréis mis días de reposo, porque es señal entre mí y vosotros (los judíos) por vuestras generaciones".
Por lo tanto, ninguna persona con un mínimo de inteligencia, después de leer estos pasajes, podría decir que la ley fue dada por Dios para toda la humanidad, estando ellos excluidos además de acercarse al Templo para poder cumplir con lo que la ley mandaba.
Entonces ¿por qué escuchamos con tanta frecuencia a los judaizantes modernos decir que la iglesia es la Israel espiritual? Y ¿dónde incluyen a la verdadera nación de Israel que existe desde al año 1948 en el Medio Oriente? Esta es la mejor forma que han encontrado los comerciantes de la fe, para justificar sus practicas inescrupulosas que no tienen ningún asidero bíblico, tales como cobrar el diezmo y la "fiesta de las primicias" en la iglesia (Ud. puede leer más sobre este tema en el capítulo 3 de este libro), con el mismo propósito se hacen llamar los "Levitas espirituales". Aunque bien sabemos por la Palabra de Dios, que los verdaderos levitas debían obedecer con demandas específicas que ellos están muy lejos de cumplir.
Hoy, estos supuestos "levitas espirituales" (que de espirituales nada tienen) no les preocupa ser menor de 25 ni mayor de 50 años, pero lo que es peor aún, menos interesados están en obedecer esa demanda del Señor que los levitas no podían tener propiedades, ninguna clase de bienes; porque este era el motivo por el cual Dios había provisto para ellos el diezmo del pueblo de Israel. Sin embargo, hoy estos remedos de levitas, empleando artimañas fraudulentas, son los que han logrado acumular las mayores riquezas, y lo han hecho utilizando el nombre bendito del Señor para levantar sus imperios económicos, donde se han sentado como faraones intocables.
Cuanta necesidad tiene el pueblo de Dios de alimentarse con la Palabra de Dios, dejar ese alimento adulterado: "nueva alabanza" (con sus danzas, contorneos afroamericanos, aplausos, saltos, gritos, aullidos, histeria), experiencias, testimonios personales con los que embriagan de emociones a los débiles en la fe, fábulas, visiones, jerigonzas, actividades sociales, deportivas y comerciales, etc. Todo ese engaño con que entretienen y "drogan" a las multitudes los comerciantes de la fe, para despojar de su dinero a los incautos.
La ley fue dada por Dios para la nación de Israel, como ya lo hemos leído en su Palabra. Ella contenía solamente las figuras y sombras de la realidad misma de las cosas espirituales que Dios realmente quería enseñarnos.
Heb.8:5 "es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo".
Heb.10:1 "La ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan".
La ley fue nuestro instructor que nos guió a Cristo. Los antiguos empleaban un esclavo culto, para que cumpliera las funciones de maestro de los niños de las familias ricas, a éste llamaban "ayo" (lea 2Ry.10:1 y 6). En Gál.3:23-24 dice: "La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo".
En Lc.16:16 el Señor confirmó esta verdad: "La ley y los profetas eran HASTA Juan".
La ley contenía las figuras y sombras de la realidad misma de las cosas, pero cuando llegó Cristo, ese simbolismo expresado en todo el ritual de la ley, cesó.
Col.2:14 "Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz".
Ef.2:15 "Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas".
2Cor.3:6 "el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu, porque la letra mata". Aquí obviamente se refiere a la letra escrita por Moisés que condenaba al hombre (Ej. Dt.27:16 "Maldito el que...") y no a la Biblia, que es la Palabra viva y eficaz.
Rm.7:6 "ahora estamos libres de la ley...no bajo el régimen viejo de la letra".
Rm.6:14 "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia".
Dios en el día de hoy, le pregunta lo mismo que Pedro en Hch.15:10 a los judaizantes modernos: "¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?".
También la Palabra de Dios dice en Gál.4:9 "mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?".
Gál.4:18 "si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley". Los que aún se consideran bajo la ley, es porque no están siendo guiados por el Espíritu.
En Rm.3:20 también nos dice del propósito de la ley: "por medio de la ley es el conocimiento del pecado". La ley fue el espejo divino donde Dios nos mostró nuestro pecado, pero no nos limpió, solo la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.
Esta es la razón por la cual Dios dice que la ley fue nuestro instructor (ayo) para guiar al hombre a Cristo. Nos mostró el pecado y nuestra incapacidad para salvarnos por nuestros propios medios, y luego nos llevó a Cristo, el verdadero Cordero de Dios.
Gál.3:13 y 10 "Cristo nos redimió de la maldición de la ley. Porque todos los que dependen de las obras de la ley, están bajo maldición".
En conclusión, la ley fue dada para Israel, el pueblo terrenal Rm.3:19 "Todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley". Rm.6:14 "Mas vosotros (los que no son judíos), no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia".



Capítulo 13

"El judaísmo es una religión. El cristianismo una regeneración".

La Palabra del Señor dice en 1Pd.4:11 "Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios".
El mundo, y muchos cristianos, se refieren al cristianismo como una religión, pero eso no es conforme al lenguaje bíblico, por lo tanto, como Dios nos exhorta, debemos hablar conforme a Su Palabra y no según sea la costumbre de la sociedad.
Religión es un conjunto de creencias y prácticas que constituyen un culto. Con toda justicia se habla de "entrar" a una religión, entendiéndose por ello el incorporarse a las ceremonias y prácticas que constituyen los ritos y tradiciones de una religión en particular.
El judaísmo era una religión, porque debían cumplir con una serie de ordenanzas, ritos y prohibiciones que estaban debidamente especificadas en la ley.
Se podía cumplir con todas las ceremonias y de esta forma ser muy religioso, pero al mismo tiempo sus corazones estar muy lejos del significado de esas prácticas; como lo condenó el Señor a los judíos de su época, Mt.15:8 "Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres".
Es verdad que esto mismo se podría decir de muchos "cristianos" que llenan las iglesias en nuestros días, pero estoy empleando estos vocablos según el verdadero significado que le dan las Sagradas Escrituras. Así que no me estoy refiriendo a los seudoevangélicos que son la gran mayoría en el día de hoy, sino a los que efectivamente han nacido de nuevo.
El judaísmo era una compleja lista de ordenanzas de cosas que no se podían hacer y de otras que debían cumplir; celebraciones de ritos y festividades que abarcaban todo el calendario anual.
En contraste con esto, encontramos para la iglesia únicamente dos ordenanzas: el bautismo y la cena del Señor. Aunque es verdad que algunas agrupaciones de seudo evangélicos han añadido una compleja lista de sacramentos y ritos, pero todo eso es de invención humana y no se encuentra en la Biblia.
Nadie "entra" al cristianismo por una aprobación intelectual ni emocional. Tampoco es bíblica esa expresión tan popularizada por los seudoevangélicos: "Yo nací en el evangelio", queriendo indicar que ellos son evangélicos, porque sus padres lo son. Contrariamente a esto la Biblia dice en Jn.1:13 (los hijos de Dios) "no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios".
El Señor ha sido muy claro para señalar que la salvación del alma es algo personal, ni aún los padres pueden salvar a sus hijos, porque esto depende de un encuentro personal, individual con Cristo, como dice en Ez.18:20 "El alma que pecare, esa morirá, el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre el pecado del hijo".
El cristianismo es el fruto de la fe que Dios nos ha entregado para que creamos en su Hijo amado, no es el resultado de nuestras obras, porque somos salvos por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9).
Un ejemplo bíblico que nos ayuda a entender mejor esta diferencia entre RELIGION judía y REGENERACIÓN cristiana, lo encontramos en la experiencia del gran apóstol Pablo, Filp.3:4 "si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley, fariseo, en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia, en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe". Pablo nos enumera una larga lista de prácticas, ritos y tradiciones que reverenciaba en el judaísmo; pero todo ese ejercicio religioso que tenía como propósito obtener su propia justicia; ahora en el cristianismo, no solamente lo ha desechado, sino que lo tiene por basura. Porque en Cristo ha alcanzado aquello que le fue imposible en su religión: La justicia que es de Dios, por la fe.
Pablo nos describe claramente esta diferencia, el judaísmo era una religión, en cambio el cristianismo es una regeneración, un nuevo nacimiento, una experiencia personal e íntima con el Señor; donde Cristo viene a morar en nuestros corazones y TODAS las cosas viejas (nuestra antigua manera de vivir) pasaron, y TODAS son hechas nuevas (2Cor.5:17). Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí (Gál.2:20). El mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo (Gál.6:14). Despojándonos del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Col.3:9-10).



Capítulo 14

"La salvación para Israel era por perseverar y guardar la ley. En la iglesia es por medio de la fe, no por obras"

Si hemos comprendido el capítulo anterior, encontraremos muy lógico el tema que voy a desarrollar a continuación.
Los judíos necesitaban guardar la ley y perseverar en ella. En la gracia, debemos nacer de nuevo, convertirnos de corazón en un encuentro personal con Cristo. Hoy somos salvos por medio de la fe, no por obras (Ef.2:8-9). También en Rm.11:6 dice: "y si por gracia, ya no es por obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia, de otra manera la obra ya no es obra".
En Tito 3:5 encontramos la misma afirmación: "nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por SU misericordia".
La Biblia enseña que la salvación es el don de Dios, el regalo; si tuviéramos que trabajar para conseguirla, ya no sería un regalo sino un premio. Y menos aún sería producto de Su misericordia, algo que él nos obsequia sin merecerlo.
En 2Tm.1:9 añade: "nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras". Esta es la tremenda bendición que la iglesia recibe ahora en la gracia; es más, nos garantiza (2Tm.2:13) "Si fuéremos infieles, él permanece fiel".
A diferencia de esto, a los israelitas siempre les entregó todas las promesas sujetas a la condición de sus obras y perseverancia. Todas ellas comienzan con un si condicional: "Si hicieres esto, yo te daré aquello" "Si no te apartares de mi pacto, yo te daré esto otro".
Lo que confunde a aquellos que no están muy familiarizados con la Biblia, es un pasaje que se encuentra en Mt.24:13 "Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo". Todo versículo de las Escrituras ha de ser interpretado dentro del contexto en que fue dicho, y no en forma aislada. Esta práctica incorrecta y poco inteligente, ha sido el origen de muchas doctrinas erróneas que han enarbolado algunos grupos religiosos para apartarse de la verdad; aunque efectivamente puedan exhibir algunos versículos bíblicos, pero separados de su contexto.
Esto es lo que no logra entender el que desconoce las Sagradas Escrituras, porque razona en forma lógica ¿cómo pueden existir tantas religiones que sostengan cosas tan diferentes, cuando todas dicen basarse en la misma Biblia? Pero sin embargo se ha dicho y con mucha justicia que: "un texto sin su contexto, es un pretexto".
Cualquier lector con un mínimo de cultura sabrá que para entender correctamente un trozo de un pasaje, necesariamente debe consultar el contexto en que está dicho. De igual manera, para interpretar correctamente Mt.24:13 se necesita leer todo el capítulo, y allí encontrará primeramente, que el Señor está dando respuesta a tres preguntas que le hicieron sus discípulos judíos, que estaban muy interesados en saber si en ese tiempo había de establecer su reino aquí en la tierra. Mt.24:3 "¿Cuándo serán estas cosas?" refiriéndose a la destrucción del templo que el Señor les había dicho. "¿Qué señal habrá de tu venida?" Aludiendo a la manifestación en gloria de su retorno para establecer su reino de mil años, que tendrá a Israel como centro de la humanidad. Y la tercera pregunta fue "¿Cuándo será el fin del mundo?".
La mayoría de las iglesias que se apegan a las Sagradas Escrituras y los estudiantes serios de la Biblia, concuerdan que la interpretación natural que otorga la simple lectura correlativa de todos los sesenta y seis libros que constituyen la Biblia, es que primero ocurrirá el arrebatamiento de la iglesia; cuando la iglesia ya no esté en la tierra, entonces vendrán los juicios de Dios sobre este mundo que rechazó al Señor Jesucristo, período que se llama "La Gran Tribulación" y que durará siete años, será el tiempo de angustia para Israel. Entonces, si la iglesia ya no estará en la tierra durante esos siete años de la Gran Tribulación, lógicamente cuando dice en el verso 13 "mas el que persevere hasta el fin será salvo", esto no puede ser para la iglesia, sino para Israel que pasará por esos siete años de juicios.
En Rm.11:25 dice: "no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, HASTA que haya entrado la plenitud de los gentiles (es decir, hasta que la iglesia esté completa) y LUEGO todo Israel será salvo, y éste es mi pacto con ellos".
Primero es el arrebatamiento de la iglesia, el Señor la pone a resguardo en lugar seguro en las mansiones celestiales que fue a prepararle, luego comienzan los siete años de la Gran Tribulación. Los judíos que se salven en ese tiempo, serán salvos por perseverar; perseverar en resistir la adoración de la imagen de la bestia (Ap.13:15) y perseverar en no aceptar la marca de la bestia (Ap.13:16). Pero la iglesia no tendrá nada que perseverar en ese tiempo, porque ya estará en los cielos con el Señor.
Si Ud. cree que la iglesia no pasará por la Gran Tribulación, entonces tiene que aceptar que este pasaje de Mt.24:13 ("el que persevere hasta el fin, ese será salvo") no está dicho para la iglesia, sino para la nación de Israel. Porque claramente se aprecia en todo el capítulo 24 de Mateo, que el Señor se está refiriendo a ese período de la Gran Tribulación.
Lea Ud. todo el capítulo 24 y fíjese en los vrs. 8 "todo esto será principio de dolores" vr.9 "os entregarán a tribulación" vr.21 "habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá" vr.29 "después de la tribulación de aquellos días".
También es importante notar lo que dice en otros versículos, cuando hace alusión exclusiva al pueblo de Israel, Ej. Vr.14 "será predicado este evangelio del reino". La iglesia no predica el evangelio del reino, sino el de la gracia. Vr.15 "cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lea, entienda)". El "lugar santo" es el templo judío, que Daniel dice será profanado por el anticristo. Los "escogidos" que menciona en el vr.24 obviamente son los escogidos de la nación de Israel.
Por lo tanto, la única interpretación lógica a la luz de todo el capítulo 24, es que a los judíos que pasen por la Gran Tribulación, el Señor les está diciendo: "el que persevere hasta el fin, ese será salvo" no es para la iglesia, porque antes que comiencen los juicios de la Gran Tribulación, el Señor sacará Su esposa y la llevará a las moradas celestiales.
Esto concuerda plenamente con toda la enseñanza del Antiguo Testamento, referente a la salvación ofrecida por Dios a la nación de Israel; serán salvos por perseverar y guardar la ley, porque el pacto que hizo con ellos se apoyaba en la fidelidad de ellos.
Dt.11:22 "Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él"...
Dt.28:1 "si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy".
Dt.28:2 "vendrán sobre ti todas estas bendiciones..."
vr.3-5 "tierras...frutos...vacas...ovejas...etc."
Dt.28:13 "Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola..."
Esta fue la salvación condicional y con promesas muy terrenales que Dios le entregó a Israel. En cambio a la iglesia nos dice que somos salvos por fe, no por obras, y que si nosotros fuéramos infieles, él permanecerá fiel. Inclusive en el Nuevo Testamento no se nos prometen bendiciones terrenales, sino en el cielo, Ej.
Mr.10:21 "y tendrás tesoros en el cielo"
Mr.10:23 "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas".
Mt.6:24 "No podéis servir a Dios y a las riquezas".
A la iglesia ahora se nos promete "Vida eterna" "Salvación eterna" Jn.10:28 "Yo les doy vida eterna, y no perecerán JAMÁS, ni nadie las arrebatará de mi mano". Los cristianos que hemos nacido de nuevo, estamos en la mano del Señor, y jamás podremos perdernos, porque es Él quien nos sostiene.
Dios no nos conoce por medio de nuestras obras, sino por nuestro corazón. El Señor no tuvo que esperar ver ninguna obra en el ladrón que se arrepintió en la cruz, para saber que efectivamente se había arrepentido; como en ninguno de los muchos que les dijo: "tu fe te ha salvado; vé en paz". Dios es "el autor y consumador de nuestra fe"(Heb.12:2). Es el autor de principio a fin de nuestra fe, por lo tanto la conoce sin necesidad de ver nuestras obras.
Nosotros, que no podemos ver lo que hay efectivamente dentro del corazón humano; conocemos a los creyentes por medio de sus obras.
El Señor nos dijo: "por sus frutos los conoceréis". Este es también el tema que desarrolla Santiago en su epístola cuando dice (Stgo.2:8) "Muéstrame tu fe sin tus obras". Nosotros solamente podemos mostrar nuestra fe a los hombres, únicamente a través de nuestras obras. De lo contrario, para los que ven que nuestro testimonio no es compatible con la fe que decimos tener; esa fe, será una fe muerta (Stgo.2:20). Y al no ser una fe verdadera, nosotros podríamos estimar (aún con la posibilidad de equivocarnos) que la fe que "dice" tener, si no vemos obras; frutos del Espíritu en él, podríamos estimar que no es salvo. Pero esa estimación humana es solamente para que nosotros reconozcamos quienes pueden ser nuestros hermanos.
Gracias sean dadas al Señor, que solamente Dios tiene la responsabilidad de enviar al cielo a los que verdaderamente son suyos, no el hombre ni iglesia alguna en la tierra.



Capítulo 15

"El Sábado es una señal entre Dios e Israel. En la iglesia el Domingo es el día del Señor".

Ex.31:13 y 17 "Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad VOSOTROS guardaréis mis días de reposo, porque es señal entre mí y vosotros" "Señal es entre mí y vosotros" "Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel".

Los que pertenecemos a la iglesia, somos hijos de Dios, no hijos de Israel, 1Jn.3:2 "Amados, ahora somos hijos de Dios".
Guardar el día Sábado, implicaba mucho más que tenerlo como un día de reunión. Es verdad que era el día en que principalmente los judíos iban al tabernáculo y posteriormente al templo, para cumplir con los ritos y ceremonias que les mandaba la ley. A los gentiles no les estaba permitido ni aún acercarse a ese lugar, por lo tanto claramente queda establecido que eso no era para nosotros los que no somos judíos.
Existía una serie de ordenanzas que debían cumplir para no quebrantar el Sábado. No podían prender fuego. No era suficiente con no trabajar, sino que tampoco podían aprovechar el trabajo de otros en ese día. Significaría que en nuestros días, el que pretendiera guardar el Sábado; no podría usar la luz eléctrica, porque se estaría aprovechando del trabajo de todo el personal de esa planta que abastece el vital elemento; lo mismo sería con el agua, el teléfono, locomoción colectiva, etc. Pero leímos en nuestro pasaje, que el Sábado fue dado como señal entre Dios y su pueblo terrenal, Israel, en los días de Moisés. Eso fue lo que Dios le ordenó a Moisés como parte de la ley que le entregó a ellos y no desde la creación, como pretenden los judaizantes contemporáneos.
Lo que en Génesis capítulo dos se establece, es que Dios descansó uno de los siete días de la creación. Pero la ordenanza al hombre (específicamente a Israel), comenzó con la ley que el Señor le entregó a Moisés.
Para el judío que debía trabajar y perseverar primeramente con todas las ordenanzas de la ley, para luego gozar de la bendición del Señor, el orden de la distribución de los días de la semana era absolutamente lógico. Primero debían trabajar, para luego descansar el último día de la semana, el Sábado. Eso era un fiel reflejo del pacto que habían hecho con el Señor; primero "hacer" y si eran fieles y perseveraban, entonces podrían descansar y disfrutar de la bendición de Dios.
Todas las promesas que le entregó a esa nación comenzaban con un "si" condicional. "Si hicieras esto y aquello, yo te daré esto y lo otro". Bendiciones todas de carácter terrenal, como corresponde a un pueblo terrenal; usted lo puede comprobar con la simple lectura de la Biblia (por ejemplo: Dt.28).
Esta es la razón por la que todos los hombres fieles del Antiguo Testamento, los patriarcas, fueron muy ricos; en recompensa a su fidelidad. Pero al pueblo espiritual, la iglesia, a los que tenemos nuestra ciudadanía celestial, Dios le ha prometido tesoros en el cielo, y en la tierra una cruz y el rechazo del mundo.
Mr.10: 21 (Jesús le dijo) : "tendrás tesoros en el cielo".
Mt.19:23 "difícilmente un rico entrará en el cielo"
Lc.9:23 "tome su cruz cada día, y sígame".
Mt.10:24 "el discípulo no es más que su maestro. Bástale al discípulo ser como su maestro".
Los comerciantes de la fe de nuestros días se esfuerzan por mezclar estos dos pueblos (Israel y la iglesia), para poder de alguna manera justificar las riquezas que han acumulado manipulando el nombre Santo del Señor. Pero el Señor, siendo Rey de reyes, nos dejó un vivo ejemplo de lo que él desea de nosotros, austeridad.
Él, pudiendo haber escogido donde nacer, lo hizo en un pesebre, vivió en la casa de un carpintero, durante su ministerio público no tuvo donde recostar su cabeza (no en hoteles cinco estrellas ni en casas del barrio alto); en su muerte, lo pusieron en una tumba prestada.
Sus discípulos fieles siguieron el ejemplo marcado por el Señor (muy lejos de lo que hoy vemos en muchos pastores; el papa y toda su cúpula). Pablo, dice en 1Cor.4:11 "hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija, nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos". Si los comerciantes de la fe de hoy escucharan un testimonio igual dirían: "este hermano debe estar en pecado, porque Dios no nos llamó a pobreza, no a ser cola sino cabeza, porque somos hijos de un Rey".
La iglesia, el pueblo espiritual de Dios, que no está bajo la ley sino bajo la gracia, somos salvos por medio de la fe. No necesitamos trabajar para ganar la salvación, porque ahora es un regalo, no un premio al esfuerzo personal. Descansamos plenamente en la obra completa y perfecta que hizo el Señor Jesucristo en la cruz. Entonces es absolutamente lógico descansar el primer día de la semana, para luego trabajar los seis restantes. Primero somos salvos, luego damos los frutos. Nuestras obras no son para asegurarnos nuestra salvación, sino como una consecuencia de ella.
Ahora el Domingo (el primer día de la semana) es el día del Señor, inclusive el mismo Señor, después de su resurrección comenzó a reunirse con sus discípulos los días Domingo y no el Sábado (Jn.20:19 y 26).
Sabemos por la Biblia que la ley fue HASTA Juan, como dijo el Señor en Lc.16:16. Con el Señor resucitado, comenzó una nueva dispensación, la gracia. Cristo bendijo el primer día de la semana al resucitar de entre los muertos un día Domingo, así lo entendieron los primeros cristianos que comenzaron a reunirse el día Domingo y no el Sábado (Hch.20:7).
En Jn.20:19 dice: "Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana (Domingo), estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos, por miedo de los judíos, vino Jesús". Los judaizantes de nuestros días dicen: "los discípulos estaban reunidos el día Domingo por miedo a los judíos". Entonces uno legítimamente se pregunta ¿el Sábado no tuvieron miedo que no se reunieron ese día? Pero bien sabemos por el relato bíblico, que el miedo se apoderó de los discípulos desde el mismo día del arresto de Jesús, pero aguardaron hasta el Domingo para reunirse. Y si este raciocinio pareciera insuficiente para algunos, las Escrituras añaden en el vrs.26 "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro".
Ocho días después corresponde al Domingo siguiente. Ahora que ya habían visto al Señor resucitado, no existía razón para continuar con miedo, pero nuevamente un Domingo estaban reunidos y el Señor se reunió con ellos en ese día.
Aún en el Antiguo Testamento ya existía una mención especial para el día Domingo, u "octavo día" como aparece allí. Sabiendo que el séptimo día corresponde al Sábado, resulta fácil entender que el octavo es el Domingo.
En Lv.9 encontramos los sacrificios de Aarón y dice en el verso 1: "En el día octavo, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel".
Luego en Lv.23 donde encontramos las siete fiestas solemnes, que eran figuras que tipificaban los diferentes aspectos de la obra de Cristo, dice por ejemplo en relación con la fiesta de las primicias, la cual era figura de la resurrección de Cristo (1Cor.15:23) en Lv.23:11 "el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos, el día siguiente del día de reposo (es decir el Domingo). Y el día que ofrezcáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová".
Continúa en Lv.23 desde el vr.15, la descripción de la ofrenda mecida, más conocida como Pentecostés. Esta palabra no figura en el Antiguo Testamento, debido a que es un vocablo griego, idioma en que se escribió el Nuevo Testamento, y significa 50 días o 7 semanas. Dice en Lv.23:15 "y contaréis desde el día que sigue al día de reposo (nuevamente el día Domingo), desde el día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida: 7 semanas cumplidas serán, hasta el día siguiente del séptimo día de reposo (es decir el Domingo) contaréis 50 días, entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová".
Bien sabemos que se reconoce universalmente como el nacimiento de la iglesia, durante la celebración de esa festividad en ese día, que correspondió al descenso del Espíritu Santo.
Si el Señor glorificó en forma tan especial el Domingo, reuniéndose en ese día con sus discípulos después de su resurrección, y si el Espíritu Santo también lo dignificó de forma tan especial descendiendo ese día de Pentecostés. Y si los discípulos comenzaron a reunirse el día Domingo, como vemos en los relatos de los evangelios y en Hch.2:1 "cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos" ¿Por qué nosotros, que estamos siguiendo las enseñanzas bíblicas no habríamos de reunirnos el Domingo?
Aún después de años de su fundación, la iglesia primitiva seguía reuniéndose el primer día de la semana, el Domingo. Hch.20:7 "El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan (para celebrar la Cena del Señor) Pablo les enseñaba". Aquí una vez más, los judaizantes de hoy, se ven forzados nuevamente a torcer las Escrituras. Ellos dicen: "los discípulos estaban reunidos en forma especial ese día, para escuchar a Pablo que había de salir al día siguiente". Entonces, si había de partir al día siguiente del Domingo ¿por qué no se reunió con ellos el Sábado?
La simple lectura de ese pasaje no resiste la interpretación antojadiza de los judaizantes, porque en el verso anterior (vr.6), dice que Pablo se había quedado allí siete días, y esto lo hizo para poder participar de la Cena del Señor. En el versículo 7 dice claramente que los discípulos se habían reunido: "para partir el pan". El motivo era la Cena del Señor que se celebraba el día Domingo.
En 1Cor.16:1-2 encontramos una vez más la referencia a la costumbre de las iglesias de reunirse el día Domingo, dice: "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana (el Domingo) cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado". Pablo, con la autoridad apostólica ordenó en todas las iglesias a los creyentes, entregar su ofrenda (no el diezmo) el día Domingo ¿por qué el día Domingo? Porque ese era el día en que se reunían todas las iglesias.
Resulta obvio entonces que los cristianos del Nuevo Testamento se reunían el día Domingo y no el Sábado.
Este cambio fue establecido por Dios, y no por un papa como aseguran los judaizantes. El Señor que tiene autoridad por sobre los gobernantes de este mundo, utilizó al emperador romano Constantino, para que siglos más tarde fuera oficializado el día Domingo, como día feriado. Y esto lo hizo el tirano, para congraciarse con la cristiandad que ya en forma masiva se reunía en ese día y lo tenían como día del Señor. Si la iglesia se hubiera reunido el día Sábado, Constantino habría establecido el Sábado como día feriado y no el Domingo.
Por lo tanto, resulta contundente a la luz de las Escrituras que el Sábado fue entregado como señal entre Dios e Israel. Y el día Domingo es el día del Señor para la iglesia.


Por Jack Fleming

Capítulo 16

"La Pascua para Israel. La Cena del Señor para la iglesia".


En la Biblia, pascua, no tiene el significado que erróneamente se le ha dado en Chile. Cuando los chilenos hablan de la pascua, se están refiriento a la Navidad.
Cuando la Biblia hace referencia a esa festividad judía, es para conmemorar la salida de Egipto en el éxodo liderado por Moisés. Corresponde al primer mes del calendario religioso judío, aproximadamente al mes de Abril nuestro. Sus instrucciones están en Ex.12, dice en el verso 2 : "Este mes os será principio de los meses, para vosotros será éste el primero en los meses del año".
Esta festividad, como todas las fiestas judías mencionadas en el Antiguo Testamento, eran de exclusividad para la nación de Israel. Esto se puede apreciar en el cuidado con que Dios menciona en cada oportunidad: "Así dirás a los hijos de Israel". Fue de tal importancia para Israel, que Dios les ordenó comenzar el año a partir de esta festividad.
No hay otra en toda la Biblia que sea mencionada con tanta frecuencia. Llegó a ser el centro de la vida nacional, y no podría ser de otro modo, dado a que recordaba la salida de Egipto y el fin de los 430 años de esclavitud.
En Lv. 23, donde se mencionan las siete fiestas solemnes para Israel, comienza en el verso 1: "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles". Luego en el verso 4 continúa: "Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos, en el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová".
Dios indicó el día y la hora para celebrar esta festividad, según la forma en que ellos median el tiempo. Israel dividía el tiempo en doce partes desde la salida del sol hasta la puesta, correspondiéndole la hora sexta, al medio día, y la duodécima la última antes de ponerse el sol.
La expresión "entre las dos tardes", corresponde aproximadamente entre las tres de la tarde y la puesta del sol. Esto concuerda con la tradición judía y con el historiador Josefo, contemporáneo al Señor Jesucristo.
Dios ordenó que el cordero pascual debía ser sacrificado en ese día y a la hora señalada. Este sacrificio representaba a Cristo.
En Heb. 10:1 leemos: "la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan". Heb.9:9 "Lo cual es símbolo para el tiempo presente". Heb.8:5 "es figura y sombra de las cosas celestiales". Por este motivo, venido Cristo, dice en 1Cor.5:7 "nuestra pascua que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros". Por lo tanto, si ya fue sacrificado el verdadero Cordero de Dios, hoy en día esa festividad fue anulada, porque la realidad que anunciaba ya llegó. Las sombras pasaron para dar lugar a lo que representaba.
El cordero pascual representaba a Cristo en todos sus sufrimientos, como lo describe Is.53:7 "como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores".
Ahora para la iglesia, el Señor también dejó una fiesta especial para que le recodásemos en su muerte y en su resurrección. La fiesta de la pascua fue anulada, pero el Señor nos dejó una nueva ordenanza, la Cena del Señor. La pascua miraba hacia adelante el sacrifico de Cristo, la Cena hacia atrás en un acto recordatorio.
Fue precisamente en el aposento alto, cuando estaba celebrando por última vez la fiesta de la pascua, que instituyó esta ordenanza para la iglesia, marcando el comienzo del nuevo pacto que hacía con ellos.
La Cena del Señor (o partimiento del pan) también pasó a ser el eje central en la vida del cristiano y la actividad principal de la iglesia, porque él estableció un principio básico en la relación del creyente con Dios: "Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad".
El motivo y su duración los establece en 1Cor.12:24/26 Para hacer memoria de él, y esto debe realizarse hasta que él venga.
Dios fue muy celoso para exigir fiel cumplimiento en cada uno de los detalles de los símbolos del pasado. Recordamos el caso de los sacerdotes Nadab y Abiú que hicieron todo según Dios les había ordenando, excepto que sacaron fuego para el incensario del lugar que no correspondía. Y por esa sola desobediencia, cayo fuego del cielo y los mató.
Todos los sacrificios que los israelitas efectuaban, debían hacerlo exactamente como Dios lo había mandado, de lo contrario no eran aceptos por el Señor. Nadie podía presentar un animal enfermo o con una pata quebrada. Nada quedaba al criterio del hombre. Resulta hasta ridículo pensar tan siquiera, que alguien hubiera decidido presentar trocitos de cordero en vez de un cordero completo.
Sin embargo hoy, con cuanta ligereza se altera lo que Dios ha mandado respecto a la Cena del Señor, y aún así piensan que están agrando a Dios. Estos me recuerdan a los que el Señor castigó duramente por su pecado; habían hecho un becerro de oro para adorarlo, y sin embargo seguían diciendo que era "una fiesta para Jehová"(Ex.32:5).
El Señor dijo "Cena", pero algunos prefieren que sea "Desayuno", porque de esta manera les queda el resto día libre para ellos. Aunque claramente se aprecia en Lv.23:5 que la pascua debía celebrarse entre las dos tardes. Y bien sabemos que fue al finalizar esa fiesta que el Señor estableció la ordenanza de la Cena. Inclusive la lectura correlativa de los evangelios, nos aclaran que sacó a Judas antes de participar del pan y la copa, y en Jn.13:30 dice: "luego salió; y era ya de noche".
También sabemos que la Biblia señala que la Cena del Señor debe realizarse todos los días Domingo. Los cristianos comenzaron a reunirse todos los días Domingo, como lo vimos en el capítulo anterior. En Hch.20:7 se aprecia claramente que no se reunían cualquier día para celebrar la Cena, tampoco que lo hicieran una vez al año, menos aún para la festividad que ha señalado Roma como "semana santa".
Para explicar su acomodación a la practica de hacer la Cena una vez al año o una vez cada tres meses, o cuando les venga en gana, se revisten de una espiritualidad asombrosa. Dicen con el mayor grado de santidad posible: "si la hiciéramos todos los Domingos, se volvería rutinaria". Pero lo que resulta curioso es que no se les vuelve rutinario recoger las ofrendas, no solamente todos los Domingos, sino que además todos los días de la semana, y algunos lo hacen hasta dos o tres veces por reunión. Con razón hacen tantas reuniones durante la semana, porque además de las ofrendas, están las "ofrendas de amor", los números de la rifa y las demás cosas que les presionan a comprar en ese lugar que debería ser la casa de Dios, pero que la han trasformado en cueva de ladrones.
La Palabra de Dios establece que debe ser UN pan y UNA copa, pero eso a los hombres no les ha gustado y lo han cambiado por pedacitos de pan y por varias copitas pequeñas. Esto correspondería al absurdo de pensar que un israelita, en vez de un cordero pascual, podía presentar según su gusto, chuletitas de cordero, porque eso era lo que le agradaba más a él y a su familia.
Podrán decir todos los argumentos humanos que quieran; algunos muy convincentes, como que eso lo hacen por motivos de higiene, o porque sería imposible de acuerdo al tamaño de sus iglesias. Pero eso no es lo que el Señor ha ordenado. ¿Creen que el Señor no pensó en eso? ¿O que fue un error del Señor por lo cual hay que cambiarlo? ¿No han pensado estos hombres tan sabios (que se creen más sabios que el Señor) que al ordenar UNA copa, estaba regulando también el tamaño de la iglesia local? ¿No han considerado que ya han sobrepasado el número de hermanos que deberían estar en una iglesia local? Porque esto que vemos en el día de hoy: los grandes ministerios, las "catedrales" y las "sinagogas" nada de eso existe en la Biblia. Los cristianos estuvieron durante tres siglos reuniéndose en casas, y en las casas partían el pan.
Si se hubiera seguido el modelo bíblico, no tendríamos que lamentarnos como lo hacemos hoy, de los líderes que se han enriquecido y se han transformado en verdaderos faraones con poderes absolutos, llenos de riquezas como se le criticaba al Vaticano. Además, habría existido una preciosa oportunidad para ejercitar verdaderamente los dones que el Espíritu Santo ha entregado a cada uno en particular (1Cor.12:11). Una iglesia de diez mil o cinco mil miembros, está siendo ministrada por un pequeño grupo que se ha adueñado del rebaño del Señor para trasquilar esas ovejas. A diferencia de esto, si hubieran seguido el modelo bíblico, tendríamos cientos y miles de iglesias funcionando en las casas o lugares pequeños, donde cada uno habría podido ejercer su don como corresponde, y no existirían las sumas de dinero que se manejan hoy en día, que ha traído tanta corrupción en las iglesias.
En 1Cor.10:16 dice: "La copa de bendición que bendecimos ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros con ser muchos, somos un cuerpo". Claramente Dios manda que sea UNA sola copa, y UN solo pan. Cambiar esto, es anular todo el significado de la Cena del Señor y estar ofreciendo "fuego extraño" que Dios no ha mandado.
Un pan representa un solo cuerpo, el único, el de Cristo, del Dios manifestado en carne (1Tm.3:16). El verdadero maná que descendió del cielo (Jn.6:51).
Una copa representa un solo sacrificio, el cual se realizó una vez para siempre (Heb.10:12). Es el símbolo de esa sangre bendita que se derramó una sola vez.
El Señor dijo que toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra, pero algunos hombres se creen con mayor autoridad y sabiduría que él para cambiar lo ordenado por el Rey de reyes.
Así como Dios exigía fiel cumplimiento para la celebración de la pascua en todos sus detalles, lo mismo demanda para la Cena del Señor. Son dos festividades diferentes, una para Israel, la otra para la iglesia, pero ambas las ha instituido el mismo Dios, quien demanda la misma obediencia y fidelidad.


Capítulo 17

"Israel tenía prohibición de comer ciertos tipos de carnes. En la iglesia hay libertad".

Cuando comprendemos con claridad la realidad fundamental de la fe cristiana; que la ley fue dada para Israel y la gracia para la iglesia, todas las demás cosas nos resultarán muy evidentes.
Por ejemplo, cuando alguien le pregunta a un cristiano ¿Por qué no circuncida a su hijo? La respuesta lógica que daremos, es que nosotros no somos judíos, sino cristianos. ¿Por qué no guardan el día Sábado? La respuesta será la misma. O ¿Por qué no celebramos las siete fiestas solemnes? (La Pascua, la fiesta de los panes sin levadura, las primicias, la ofrenda mecida, la de las trompetas, el día de la expiación, la fiesta de los tabernáculos) Nuestra respuesta seguirá siendo una sola. O ¿Por qué no pagamos los diezmos y únicamente damos la ofrenda que libremente hemos propuesto en nuestros corazones, y esto damos sin que la mano izquierda sepa lo que ha dado la derecha? Volveremos a repetir lo mismo, porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Somos cristianos y no judíos.
Amamos mucho al pueblo de Israel, pero no estamos siguiendo las costumbres ni ordenanzas que recibieron los judíos; seguimos a Cristo y a Su Palabra, lo que él ordenó para la Iglesia.
A Israel le prohibió el consumo de algunos tipos de carnes, en cambio a la iglesia Dios le ha dado libertad. Sin embargo analizaremos los detalles que se mencionan en el Antiguo Testamento para Israel, y las instrucciones para la iglesia, que lógicamente las encontramos en el Nuevo Testamento.
En nuestros días existen algunas sectas religiosas que han enarbolado ciertas prohibiciones, como por ejemplo: no comer carne, no beber té o café, etc. Entre las más conocidas podemos citar a los Adventistas del Séptimo día, más conocidos como Sabatistas. Su fundadora Helen White, insistió entre sus seguidores que no podían comer carne; desde allí esa secta desarrolló con gran esmero la cocina vegetariana.
Los católicos con su prohibición de comer carnes rojas en los que han denominado "Viernes Santo".
Los mormones con su prohibición de beber té o café, pero que curiosamente no se molestan en absoluto si sus "ancianos" ("elders" en inglés), los muchachitos de 20 años, o los miembros de esa secta, beban whisky u otros licores.
Pero vayamos a lo que la Biblia dice, que es lo que realmente importa.
Dios no ha prohibido comer carne, ni Cristo fue vegetariano. Lo único concreto que encontramos en la Biblia, es una advertencia que nos hace Dios para que podamos identificar a estas sectas religiosas. Dice en 1Tm.4:1-3 "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse (celibato del clero), y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad".
Dios nunca prohibió comer carne a Israel ni a la iglesia. Ni en días especiales, en semana "santa" o no santa.
No debemos perder de vista a nuestro modelo perfecto, Cristo Jesús, el cual no fue vegetariano, es más, aún después de su resurrección de entre los muertos, volvió a comer carne con sus discípulos.
Los patriarcas de la antigüedad tuvieron grandes cantidades de ganado, y no lo empleaban para adornar sus prados, sino que fue una parte importante en su dieta alimenticia.
En Gn.18 se menciona cuando Dios visitó a Abraham junto a dos ángeles, vrs. 1 y 2 "le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día, y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él". Uno de ellos ha de entenderse que fue una de las visitaciones del Hijo Eterno de Dios antes de tomar un cuerpo humano, conocidas como teofanías, porque dialogó con Abraham como lo vemos en el verso 13 "entonces Jehová dijo a Abraham". Todo el capítulo relata la conversación que sostuvieron estos seres celestiales y uno de ellos se identificó como Dios mismo; pero lo que nos interesa para el tema que estamos considerando, son los versos 7 y 8 "y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo,... y lo puso delante de ellos, y él se estuvo con ellos debajo del árbol, Y COMIERON" ¿Qué comieron? -Carne ¿Quiénes? El Eterno Hijo de Dios, los ángeles y Abraham.
Dios NUNCA prohibió en la ley comer carne, es más, autoriza hacerlo. Dt.14:3-6 "Podréis comer: el buey, la oveja, la cabra, el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope y el carnero montes, etc."
Dt.12:15 "Podrás matar y COMER CARNE en todas tus poblaciones conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová tu Dios te haya dado".
Es verdad que Dios prohibió a Israel comer algunos tipos de carne. Dt.14:7 "Pero estos no comeréis, camello, liebre y conejo, ni cerdo, os serán inmundos, de la carne de éstos no comeréis ni tocaréis sus cuerpos muertos. De todo lo que está en el agua, de éstos podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama. Mas todo lo que no tiene aleta y escamas, no comeréis, inmundo será. Toda ave limpia podréis comer. Y estas son de las que no podréis comer: el águila, etc."
Dios fue muy específico para individualizar que animales podían comer y cuales no, porque él deseaba que su pueblo fuera liberado de las muchas enfermedades que abundaban en los diferentes pueblos de la tierra en aquel tiempo, debido principalmente a las condiciones higiénicas que eran casi nulas; agravadas por la falta de agua y servicios básicos de salubridad. Además de las razones prácticas que ya he señalado, también se puede apreciar un simbolismo que nos entrega preciosas verdades espirituales.
Israel nunca tuvo la prohibición de comer carne, pero efectivamente como vimos en Dt.14:7 Dios les prohibió comer ciertos animales que se detallan allí. A diferencia de esto, para la iglesia dice Dios en 1Cor.10:25-27 "DE TODO lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia, porque del Señor es la tierra y su plenitud. Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia".
Para la iglesia no existen largas listas de animales que no se puedan comer, claramente dice: "de todo lo que se os ponga delante comed".
Solamente se menciona una prohibición para la iglesia en cuanto a las comidas, Hch.15:19-20 "No se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se aparten de ahogado y de sangre". Ahogado se refiere al animal que se mata por estrangulación, dejando toda su sangre en su cuerpo. Antiguamente las aves se sacrificaban domésticamente de esa forma.
La negativa apunta al consumo humano de la sangre de los animales. Hoy la ciencia ha demostrado que todas las toxinas del animal se conservan en la sangre; cualquiera que la consuma, estaría ingiriendo directamente todas las enfermedades del animal.
Esta prohibición también la encontramos en el Antiguo Testamento para Israel, Lv.17:10-14 "No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre".
Creo que es importante aclarar otra tremenda aberración de una secta, que siempre hace mucha bulla distorsionando estos versículos, llevando al extremo de sacrificar la vida de sus propios hijos al impedir una transfusión de sangre que le pudo sanar.
Donde Dios prohíbe "comer" sangre, ellos tuercen la Biblia y alteran el verbo "comer" por "transfundir". Para aclarar esta adulteración, basta con coger un diccionario y comprobar el verdadero significado de estos dos vocablos y la diferencia que existe entre uno y otro. Transfundir significa trasegar un líquido de un vaso a otro; y transfusión es la acción de transfundir. En medicina significa pasar cierta cantidad de sangre de un individuo a otro, a fin de reemplazar la sangre perdida o alterada, para salvar la vida del paciente afectado.
Como vemos, es un absurdo decir que Dios prohibe la transfusión de sangre, más aún considerando que el propósito con el que se realiza es salvar la vida de una persona. No hay nada más dignificante, que dar su propia sangre para salvar la vida de otro ser humano. O ¿no fue eso lo que hizo el Señor?
El fanatismo de los Testigos de Jehová ha inducido a los padres a condenar a muerte a sus propios hijos, por oponerse, sin ninguna razón bíblica, a que le efectúen una transfusión de sangre que pudo salvarles la vida.
¿Podría alguien, con un mínimo de sensatez, decir que Dios prohibió que demos sangre para salvar la vida de otro ser humano? Los que sostienen tal falsedad, podrían muy bien ser considerados entre los que profetizó el Señor, 2Tm.4:3-4 "Porque vendrá tiempo cuando se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas". 2Tm.3:13 "los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados".
En conclusión sobre nuestro tema tratado en este capítulo. A Israel Dios le prohibió comer ciertos tipos de carnes. A la iglesia le dice ahora: "De todo lo que se vende en la carnicería, podéis comer".