DESTINO FINAL

"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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Fuera del "Cajón"

Viviendo en Él

(Jesús dijo) "Yo vine para que tengan una vida real y eterna, mayor y mejor de lo que hayan soñado." Juan 10:10 (MSG)

Es claro que Dios se encarnó en la persona de Jesús con el propósito de hacernos partícipes de su realidad de vida. Desafortunadamente el ser humano no ha entendido esta verdad y ha creado “cajones” o sistemas bajo los cuales las personas deben vivir.

Voy a dar dos ejemplos para poder visualizar lo que quiero decir. El primer ejemplo es el matrimonio. Muchos dicen que el matrimonio es una “institución” creada por Dios. Las instituciones tienen sus normas y reglamentos que rigen su funcionamiento. La sociedad, dependiendo de dónde se vive, tiene sus normas bajo las cuales aquellos que están casados deben funcionar. Estas normas NO fueron creadas por Dios sino por el hombre. Además, Dios no creó una institución, Él creó una relación.

El segundo ejemplo es la iglesia. Quiero aclarar que la definición que Dios le da a la iglesia es muy distinta a la que el ser humano le da. La iglesia, según la definición del ser humano, por siglos ha ido desarrollándose como una “institución” de fuerza en la sociedad. Hay iglesias con diferentes credos y normas en todos los países. Se le considera una organización autónoma con sus reglas y normas de conducta.  La iglesia es la compañera inseparable de Dios que vive y se nutre de la relación con el Padre por medio de Jesús y la ayuda del Espíritu Santo.

Estos dos ejemplos son “cajones” o sistemas bajo los cuales los seres humanos funcionan en las distintas sociedades. De hecho, existen más cajones que el hombre ha creado. Claro que la mayoría de las personas no creen estar viviendo en “cajones”. Se trata de vivir la mejor manera posible dentro de los parámetros establecidos sin objetar los mismos.

El sistema religioso ha convertido el evangelio en “garantizar” el futuro después de la muerte y “usar” a Dios para que me dé la mejor vida posible hasta que llegue el momento de morir. Se predica salvación en Jesús con el propósito de no ir para el infierno y luego, si oro, asisto a la iglesia, leo la biblia y evangelizo, tendré una “buena” vida en la tierra.

¿Por qué hemos metido a Dios en el cajón de “escápate del infierno y él te bendice”? ¡Qué poco conocemos a Dios! Lo hemos limitado a seguir unas normas y así estoy bien con Él. O sea, lo hemos metido en un “cajón”, digo, tratado de meter en un “cajón”.

Jesús dijo que Él vino a ofrecer una vida mucho más abundante de lo que podamos imaginarnos. Por mucho tiempo yo choqué con este verso bíblico porque no era lo que veía en mi vida diaria. Llegó un punto donde apliqué este verso a cuando uno muriera porque en la tierra no veía vida abundante por ningún lado. Lo que yo veía en las iglesias locales era muy lejos de lo que es una vida abundante.

Hipocresía, antagonismo, chisme, quejas, mentiras, desánimo y deslealtad son algunas de las cosas que veía y experimentaba cuando vivía dentro del cajón.
No es que ahora no vea esas cosas, pero no soy parte de ese sistema que consume las relaciones y enfría el amor de Dios en las personas.

Dios me reveló que el problema estaba en ser parte del sistema o estar metido en el cajón. Vivir “fuera del cajón” quiere decir vivir no fundamentado en las reglas o normas establecidas por el ser humano sino adherido a la persona de Dios. Dios no ha vivido, no vive, ni vivirá reglamentado por las normas hechas por el hombre. Dios vive su realidad “fuera del cajón” o sistema humano aunque su propósito es con el ser humano. El Padre vive en comunidad con el Hijo y el Espíritu Santo. El amor es lo que “regula” su funcionamiento, por decirlo de alguna manera.

Cuando Dios se encarnó en Jesús le “voló los circuitos” a los de su época porque él no vivía basado en lo establecido. Esto provocó que los religiosos lo criticaran y hasta lo quisieran matar. Jesús vivió una vida abundante porque se nutría o dependía constantemente del Padre. (Juan 8:28, 38)

La vida abundante se encuentra en depender conscientemente del Padre que habita en uno. No tiene nada que ver con recibir o no recibir en este mundo, tiene que ver con vivir en dependencia del Padre. No hay mayor abundancia que estar en Él. En esta dependencia no hay reglas, ni normas, ni leyes, sólo hay amor. (Gálatas 5:22-23) Su amor es la base para todo.

Estar fuera del cajón permite que Dios sea el que controle la vida, no las propias agendas o deseos. Te invito a que salgas del “cajón” y experimentes la vida maravillosa que hay en Él.

Vive dependiendo del amor del Padre y no fundamentado en las reglas o normas. Te aseguro que disfrutarás de Su presencia como nunca antes. Probablemente te dé temor al principio, pero cuando lo haces, Su amor te arropa y disfrutas cada instante de Su presencia.

La vida abundante se encuentra sólo “fuera del cajón”.

Padre, te doy gracias por haberme permitido escribir este artículo. Te pido que tú traigas revelación del mismo a todo aquel y aquella que lo lea. Quita todo prejuicio que pueda haber e ilumina a cada uno conforme a la luz verdadera, Cristo. Tal y como lo hiciste conmigo sacándome del cajón para experimentar la vida abundante que sólo está en Ti, saca del cajón a todo aquel que lea este artículo e introdúcelo en la realidad de tu amor. Gracias por tu ayuda y fidelidad. En Cristo, Amén.