DESTINO FINAL

"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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El becerro dorado de América está cayendo

 

Por algún tiempo he estado profetizando acerca del asolamiento de América a través de un holocausto económico. Últimamente estoy convencido que una de dos escenas podrá tomar lugar: De súbito, puede haber una explosión de advertencia quizás el mercado de valores baje mil puntos o más. Después de un breve tiempo de alarma, el mercado puede rebotar. Cuando eso suceda, los inversionistas estarán convencidos de que han hecho una corrección. Y nuevamente, la perspectiva será: ¡el cielo es el límite!

Trágicamente, está actitud llevará a un tipo de euforia nunca antes visto en América. Pueden haber especulaciones económicas desordenadas y pueden llevar al mercado a la estratosfera. Por el otro lado, el mercado de valores o mercado de obligación puede descender durante la noche sin rebotar. Si es así, diariamente veremos un sin número de inversionistas retirarse porque todos reconocerán que América ha sido asolada con la quiebra del mercado. En ese momento, habrá pánico total. Y sabremos que nuestra nación ha entrado en un período de juicio divino porque habrá una estrepitosa y súbita baja de cotizaciones y caeremos en el caos.

¿Cuál es la razón por este juicio? ¡Vendrá como la ira de Dios sobre una nación que ha derramado ríos de sangre inocente! En el Antiguo Testamento, los profetas le advirtieron a la nación de Judá que el juicio vendría por un derrame de sangre parecido.

Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manasés, y por todo lo que él hizo; asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente; Jehová, por tanto, no quiso perdonar. (2 Reyes 24:3-4).

El derrame de sangre de Manasés fue sólo un pequeño riachuelo comparado con el océano de sangre derramado por los que practican el aborto en América. Añada a eso la sangre de personas inocentes muertas por conductores embriagados, armas de fuego, y asesinato. Entonces añada la sangre de niños asesinados por otros niños vidas inocentes cortadas por aquellos que no tienen sentido del bien y el mal. La Biblia lo dice claro: Dios no perdonará el derrame de sangre inocente. ¡El enviará juicio!

¡El Señor está sacudiendo el mundo que nos rodea!
Ahora mismo un sacudir divino está tomando lugar alrededor del globo terráqueo: La economía de Indonesia se ha derrumbado. Cuando el líder de esa nación, Suharto, se retiró bajo presión, el rupiah (moneda de Indonesia) se desplomó, llevando un emperio de 13,700 islas a la depresión económica. En sólo seis meses, Indonesia pasó de una prosperidad sin precedente a una ruina y caos total. Corea del Sur está cayendo en una depresión más profunda. Y el Japón se está hundiendo aún más profundo en un hoyo financiero. A última cuenta, ocho de los líderes financieros más reconocidos de esa nación se han suicidado. Y ahora el sacudimiento está comenzado en Tailandia.

Rusia está a punto de no cumplir con sus deudas internacionales. Hace meses que no le pagan a una multitud de empleados. Y ahora, mientras se propaga la depresión, están tramando una revolución. Argentina, Brasil, y Mexico se encuentran en grandes problemas financieros. Mexico está pasando por una sequía severa, la cual ha contribuido a grandes fuegos en los bosques de esa nación. Las nubes de humo han cubierto el cielo sobre Texas y otros estados del oeste.

Por favor escúchame esto no es tan sólo un predicador desconsolado hablando del juicio final. Estos son hechos. Puedes leerlo en cualquier periódico de los últimos meses. Dios está sacudiendo el mundo a nuestro alrededor y pronto él va a sacudir a América peor de lo que ha sacudido a estas naciones. ¿Por qué? ¡Hemos derramado más sangre inocente!

Yo he mencionado esta escena antes, pero vale la pena repetirla: Un día, no muy lejano, cuando caiga la ruina repentinamente y el temor se extienda por la nación, el Presidente estará de pies en la Cámara Presidencial (Oficina Ovalada) mirando silenciosamente por su ventana. Él estará lleno de pánico sin poder pronunciar palabra causa del solevantamiento económico.

Finalmente, el mirará hacia la reunión de consejeros los líderes de nuestra nación, incluyendo al presidente de la Reserva Federal y les preguntará: ¿Qué ha pasado? ¿Cómo es que se ha derrumbado todo? Y, ¿qué podemos hacer ahora?

Sus preguntas se encontrarán con un silencio glacial. Nadie podrá explicar qué causó el pánico. En cambio, todos pensarán en voz alta: los indicadores eran positivos. La inflación estaba bajo control. La economía iba sobre rieles. No tiene sentido.

Amado, América está enfrentando el juicio de Dios ¡y nunca seremos iguales! En los días venideros, cientos de miles de americanos perderán sus hogares. ¿Por qué? Porque han hecho préstamos sobre la hipoteca, ¡para jugar en el mercado de valores y tratar de enriquecerse!

Ahora mismo, 43 millones de americanos están invirtiendo en el mercado, entre $1 a 2 trillones de dólares comprometidos por inversionistas individuales. Miles de estos inversionistas han dejado su trabajo para quedarse en casa jugando el mercado por computadoras.

¡Les digo que el mercado de valores se ha convertido en el becerro dorado de América! La gente lo ven como un salvador financiero, y lo adoran diariamente confiando en él, dependiendo de él, dándole toda su energía y atención. Pero va a caer de repente y ningunos de los inversionistas pequeños e individuales se librarán. ¡Sufrirán más, al perder sus casas, sus carros todo!

En el despertar de la ruina, veremos una ola de suicidios asistidos". Las masas que eran llevadas por el dinero y el éxito no podrán soportar el fracaso y la pobreza que se les presenta. Muchos optarán por el suicidio incluyendo líderes de corporaciones.

Más sin embargo el juicio venidero no significa el fin de la sociedad americana. Significará, más bien, una humillación severa de nuestra nación, a través de un período largo y horrible de condiciones caóticas incluyendo disturbios, robos, e incendios de nuestras grandes ciudades.

Debo preguntarte: ¿Estás preparado para lo que viene? Si no es así, ¿te estas preparando ahora? Cuando hablo de preparación, ¿a dónde van tus pensamientos? ¿Piensas inmediatamente en inversiones, cuentas bancarias, planes de supervivencia, seguridad para tu familia?

En los últimos meses, las oficinas de nuestro ministerio han sido inundadas por panfletos y advertencias proféticas sugiriendo cómo los cristianos pueden prepararse para los tiempos tenebrosos. Sin embargo, la mayoría de estos mensajes tienen que ver con seguridad personal y supervivencia. Aconsejan: Amontonen comestibles secos, velas de larga duración, lámparas de kerosen, abrigos, sábanas, suministros médicos, un radio de bateras.

No tengo problemas con aquellos que quieran hacer estas cosas. Después de todo, las Escrituras nos dicen que la persona prudente se prepara para el tiempo de crisis. Pienso en José, el patriarca, quién con mucha sabiduría se preparó durante siete años para un tiempo de escasez que había sido profetizado. Pero existe un problema básico con este concepto hacia el caos venidero. Ciertamente, si hay una cosa que Dios desprecia, es cuando sus hijos enfrentan el futuro con temor. Dios es provocado a ira cuando ve a los creyentes con pánico, amontonando, y escondiendo ¡con temor y desconfianza en el cuidado de nuestro Padre celestial!

 

 

David Wilkerson