El Arrepentimiento Bíblico
Hay diferentes ideas en nuestros días acerca de lo que es el “arrepentimiento”. Pero ¿están ellas basadas en lo que las Escrituras enseñan? (2 Timoteo 3:16-17)? ¿Es meramente un cambio de mente o hay mucho más involucrado en ello?
Vamos a mirar a algunas de las más claras y más precisas definiciones bíblicas del arrepentimiento, comenzando con la enseñanza de Jesús acerca de Jonás y los ninivitas:
Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar (Mateo 12:41).
Para averiguar exactamente lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “se arrepintieron”, vamos a revisar el recuento al cual se está refiriendo:
Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo (Jonás 3:5-10).
Los ninivitas se humillaron y clamaron fuertemente a Dios, convirtiéndose cada uno de su mal camino. Según la autoridad final, esto constituye el “arrepentimiento”, a diferencia de lo que algunos en nuestros días equivocadamente quieren que nosotros creamos – un simple “cambio de mente”.
El Arrepentimiento no es opcional. Es un mandato de Dios: Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan (Hechos 17:30)
Jesús habla de que el arrepentimiento se debe de poder ver:
..den frutos dignos de arrepentimiento.. (Lucas 3:8)
¿Tu porqué crees que eres discíplulo de Cristo (Cristiano)?
- ¿Por sólo decir ser cristiano, lo es? ¡No!
- ¿Porque levantaste la mano en una reunión? ¡No!
- ¿Por haber orado una “oración mágica”? ¡No!
- ¿Porque vas a la iglesia? ¡No!
- ¿Porque diezmas? ¡No!
- ¿Por haber sido bautizado? ¡No!
El verdadero discípulo inica con el arrepentimiento.
..Jesús comenzó a predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado.” (Mat 4:17)
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Luc 5:32)
.. si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente.” (Luc 13:1-5)
La predicación superficial que vemos hoy en día no produce cambio verdadero. Debe haber una señal de regeneración. Somos salvos por fe, pero la fe sin obras es muerta.
Algunos citan Hechos 16.31 (Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa) y dicen que la salvación viene por el arrepentimiento. Creer NO es suficiente
Tú crees que Dios es uno (que hay un solo Dios). Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. Pero, ¿estás dispuesto a admitir (¿quieres saber), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estéril? (Stg 2:19-20)
Pues ellos mismos cuentan acerca de nosotros, de la acogida que tuvimos por parte de ustedes, y de cómo se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero, (1Tes 1:9)
Tres Áreas que deben de verse en un arrepentimiento genuino
- Emociones -Dolor del pecado…
- Intelecto -Cambio de mente
- Voluntad. -Cambio de vida
…pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimiento… Porque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2Co 7:8-10)
Los frutos disgnos de arrepentimiento se muestran de una manera práctica. Dejas de robar, de tranzar, de hacer cosas deshonestas. La Biblia lo señala por medio de Juan el Bautista:
Por eso, Juan decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: “¡Camada de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que vendrá? “Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; y no comiencen a decirse a ustedes mismos: ‘Tenemos a Abraham por padre,’ porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. “El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.” Y las multitudes le preguntaban: “¿Qué, pues, haremos?” Juan les respondía: “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.” Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: “Maestro, ¿qué haremos?” “No exijan (No colecten) más de lo que se les ha ordenado,” les respondió Juan. También algunos soldados le preguntaban: “Y nosotros, ¿qué haremos?” “A nadie quiten dinero por la fuerza,” les dijo, “ni a nadie acusen falsamente, y conténtense con su salario.” (Luc 3:7-14)
Evidencias del Arrepentimiento
Cuáles son las Evidencias de los Verdaderos Discípulos? Veamos el texto de Santiago, comenzando en el versículo 14
¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? (Stg 2:14)
Recordemos que Pablo afirma en Romanos que “el hombre es justificado por la fe aparte de las obras.” Las obras son la prueba de que tu arrepentimiento fue genuino. En los siguientes versículos Santiago entra en un ejemplo.
Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de ustedes les dice: “Vayan en paz, caliéntense y sáciense,” pero no les dan lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. Pero alguien dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Stg 2:15-18)
Si entendemos estos versículos, nos damos cuenta que no hay contradicción con lo que dijo Pablo en Romanos. Si no hay pruebas, tu fe es estéril.
Tú crees que Dios es uno (que hay un solo Dios). Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. (Stg 2:19)
Hay muchos que tienen la fe de los demonios. Creen, al igual que los demonios, pero no practican. Pero, ¿estás dispuesto a admitir (¿quieres saber?), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estéril? (Stg 2:20)
En la versión NVI se traduce “hombre vano” como “hombre tonto”.
¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo. (Stg 2:21-22)
¡La fe actuó! Recapitulando, nadie puede alcanzar la salvación sin creer en Cristo; pero si alguien dice que cree, debe tener obras que lo demuestren.
Por sus frutos los conocerán
Jesús nos dijo “Así que por sus frutos los conocerán.” El Señor hablaba de cómo podrían reconocerse a los verdaderos discípulos y también a los falsos discípulos. En los temas anteriores vimos cómo los verdaderos creyentes comienzan a serlo con un verdadero arrepentimiento, un giro de 180 grados en forma de vivir. Como dijo el Apóstol Pablo, “las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.” La fe salvadora produce inevitablemente frutos de la nueva naturaleza. Vamos a estudiar el pasaje de Mateo 7:13-20 en detalle.
“Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición (destrucción), y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mat 7:13-14)
Aquí vemos dos antítesis: Una puerta angosta y una puerta ancha; y un camino angosto y un camino ancho. Ambas son metáforas que nos hablan del caminar de las personas. El camino ancho es muy fácil de caminar… uno se puede decir a si mismo: el camino ancho no es tan malo, todo el mundo anda por él, todos hacen lo mismo. Hay personas que, aunque van a la iglesia, o incluso usan el púlpito, van por el camino ancho. Mientras, quienes van por el camino angosto encuentran que éste se vuelve cada día más angosto.
Tus hechos hablan tan fuerte, que no se escucha lo que dices.
Como dice el refrán: “Tus hechos hablan tan fuerte, que no se escucha lo que dices.”
“Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mat 7:15)
Jesús habla aquí sobre la existencia de ministros falsos. ¡Hay lobos entre las ovejas! Cuidémonos de ellos.
“Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? (Mat 7:16)
Las evidencias externas hablan de la experiencia interna.
“Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. “Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. (Mat 7:17-18)
El buen árbol es una forma metafórica de referirse al genuino Cristiano. El árbol malo es una metáfora del que dice ser Cristiano, pero no lo es. ¿Y cuáles serán los frutos malos y los frutos buenos? Pablo lo explica claramente en su carta a los Gálatas:
Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. (Gal 5:19-23)
Notemos cómo todos los árboles dan fruto. Según Jesús en la Parábola del Sembrador, hay algunos que rinden fruto en diferentes cantidades: 30, 60 o hasta 100 veces. Esto nos habla de que algunos Cristianos van a dar más frutos que otros.
El original para la palabra “dar” es el griego “poiéo” que significa hacer cosas, practicar. Esto nos habla de que no se trata de un “fruto invisible”, sino uno que consiste en cosas visibles, tangibles. El nacido de nuevo no puede practicar el pecado (más sobre eso abajo). El árbol malo, el falso Cristiano, puede simular el fruto del bueno, pero su fruto no es genuino. Allí es donde se cumple lo que dijo Juan: “salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros” (1Jn 2:19). ¿Habrá pastores o ministros que no han nacido de nuevo? ¡Claro que sí!
“Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. “Así que, por sus frutos los conocerán. “No todo el que Me dice: ‘Señor, Señor,’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. (Mat 7:19-21)
Esto es serio, porque de esto depende tu eternidad. La santificación es el fruto que se espera de nosotros (Rom 6:22).
Los que profesan ser y no son.
“Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?’ “Entonces les declararé: ‘Jamás los conocí; APARTENSE DE MI, LOS QUE PRACTICAN LA INIQUIDAD.’ (Mat 7:22-23)
Profetizamos: Aquí el Señor se refiere claramente a los que profesan ser Cristianos, pero no lo son. La palabra que se usó para “profetizamos” no es la que se usa para hablar del don de profecía, sino que significa aquí “hablar el mensaje de Dios.” Es decir, hay quienes desde un púlpito hablan las palabras de Dios, pero no las viven.
Demonios: Aquí dice que los falsos maestros aún expulsan demonios, pero que no conocen a Jesús. Dejemos claro que los demonios son expulsados por el poder del nombre de Jesús, pero expulsarlos no es evidencia de la santificación del que ora. Aún Judas expulsó demonios (cuando fueron enviados de dos en dos), pero es claro que nunca fue un verdadero discípulo de Cristo.
Milagros: Por último Jesús afirma que algunos aún hicieron milagros, pero no conocieron a Jesús. ¿Un milagro garantiza que el sanado y el que oró son Cristianos? ¡No! Algunas personas son engañadas porque piensan que un milagro o un prodigio pueden avalar a los involucrados, pe
ro no es así.
Discípulos que dan fruto
Vamos a ver a fondo una de las parábolas de Jesús, la que conocemos como La Parábola del Sembrador. Recordemos que una parábola es la narración de un suceso cotidiano para conocer una verdad espiritual.
“Escuchen: El sembrador salió a sembrar; y al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. “Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra. “Pero cuando salió el sol, se quemó, y por no tener raíz, se secó. “Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. “Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno.” (Mar 4:3-8)
En esta parábola, Jesús habla de cuatro tipos de personas que escuchan el mensaje del Evangelio. Todos escucharon el mismo mensaje, pero sólo uno dio fruto. Esto muestra que dar fruto no depende del mensaje, sino del corazón. Se espera que luego de escuchar, las personas se arrepientan genuinamente, experimenten una verdadera conversión, nazcan de nuevo y den fruto. Jesús explica esta parábola a partir del versículo 14 del mismo capítulo; así que veremos la explicación junto con la parábola, empezando en el versículo 1 para ver el contexto.
Multitudes
Comenzó Jesús a enseñar de nuevo junto al mar; y se llegó a Él una multitud tan grande que tuvo que subirse a una barca que estaba en el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas en parábolas, y les decía en Su enseñanza. (Mar 4:1-2)
Notemos cómo dice que se llegó a Él una multitud. Eran tantos, que Jesús se subió a una barca para predicarles desde allí, aprovechando la acústica que se produce cuando se habla sobre una superficie de agua. Aunque se trata de una multitud, la parábola nos indica que no todos reciben el Evangelio realmente, sino sólo un grupo de personas. La presencia de muchas personas oyendo un mensaje no significa que hay un “avivamiento.”
Las multitudes no garantizan nada acerca de la conversión. En el versículo 14, Jesús explica que “El sembrador siembra la palabra“, es decir, en ese caso el sembrador era Jesús. Hoy, el sembrador soy yo mientras escribo este mensaje. Mañana puede ser usted mientras predica el Evangelio.
Duros de Corazón
El primer grupo de personas que menciona Jesús está simbolizado por la semilla que “cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.” En el versículo 15, Jesús explica que “son aquéllos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.” Es decir, las aves del cielo que se comen la semilla representan en este caso a Satanás que llega a robarse la Palabra para que no dé fruto.
Las veredas son los caminos que los sembradores caminaban para atender los campos; por las pisadas el terreno se volvía duro. Esto simboliza a las personas que han endurecido su corazón por causa de los sufrimientos de la vida. Es el caso, por ejemplo, de una mujer abandonada por su esposo que vive resentida, o un hombre amargado contra otro al interior de una iglesia Cristiana y dice “todos son iguales” o “son hipócritas“.
En el pasaje paralelo, en Mateo, dice que estas personas son las que oyeron “la palabra del reino y no la entiende(n).” ¿Por qué no la entienden? Las palabras de Jesús a veces ofenden el pensamiento natural y sólo los nacidos de nuevo las entienden. Estas personas oyeron la Palabra, pero decidieron no creerla con el corazón.
Superficiales y Emocionales – De corta duración
El siguiente grupo de personas mencionado por Jesús es el de las personas cuyo corazón está más blandito que el de los primeros, pero que por debajo es duro. Según la explicación de Jesús en los versículos 16 y 17, estos son “los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales.” Son personas que al escuchar el Evangelio se emocionan y dicen “¡Qué bonito, esto es lo que yo necesitaba! Voy a seguir a Cristo.” Van a la iglesia, cantan, diezman y se involucran, pero son cristianos de corta duración. El versículo 17 dice que “cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella.” La palabra griega que se usa allí como ‘aflicción’ habla de ‘estrechez’. Cuando viene, por ejemplo, la estrechez económica, dejan de ir a la iglesia. Cuando reciben burlas o presiones de los que no son creyentes, también. Cuando hay persecución, dejan la fe. ¿Cómo se da esa persecución hoy en día? Por ejemplo, en que tu compadre se burla de ti y te dice que te has convertido en el ‘monje loco.’
Para empeorar la situación, en muchas iglesias de hoy no se está predicando completa la Palabra de Dios, sino que se está predicando un Evangelio de Prosperidad. Así, cuando viene una situación de estrechez en la vida de quien aprendió sólo que “Dios te hace Rico”, perderá el ánimo y abandonará su decisión de seguir a Cristo. Cuando viene la persecución, se preguntan por qué ocurre si, supuestamente, Cristo vino a darnos paz. Ciertamente vino a darnos paz, pero paz en el corazón.
Otro tipo de persecución puede ocurrir en casa: ¡Te voy a desheredar porque te cambiaste de religión!
Recuerdo un hombre que vino un día a despedirse, se iba de la congregación. Yo le pregunté ¿y a qué iglesia te vas? -A ninguna- respondió. Su esposa le había advertido que, de seguir acudiendo a la iglesia, ella lo dejaría. Me explicó que él la quería mucho y no quería perderla.
Permaneciendo en La Vid
Un verdadero discípulo reconoce a Jesús reconoce la única fuente, el origen de todo. Un verdadero Cristiano no necesita motivadores (del mundo o de la iglesia) para su sustento o para su avance. Sólo necesita la Palabra del Dios vivo para alimentarse. Vamos a estudiar el pasaje de Jesús como la Vid Verdadera, Juan 15:1-8
“Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. (Jua 15:1)
¿Por qué Jesús usó una vid para darnos este ejemplo? ¿Por qué no un manzano, o una naranja? La palabra “vid” viene del término celta “vitis” que significa conocimiento. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la vid, yo soy el conocimiento.” Cristo vino a darnos el conocimiento del Padre.
Espero que con esto sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo (el Mesías), en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. (Col 2:2-3)
Las características físicas de esta planta no son menos importantes para entender por qué el Señor afirma ser La Vid; vamos a analizarlas a continuación:
Eternidad de Cristo y Su Salvación
La vid es una planta que puede vivir más de 100 años. Esto nos habla de la eternidad de Cristo. Cristo es eterno y Cristo ofrece eternidad. 1 Juan 5.11 dice “… que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en Su Hijo.” Cristo nos ofrece vida eterna, ¿quién cree que nos puede ser quitado lo que Él nos dio? La salvación que Cristo nos ofrece es eterna y por tanto no se pierde. Si eres realmente salvo, nacido de nuevo, eso es eterno. Jesús mismo dijo que nadie podía arrebatar a sus ovejas de su mano:
“Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y Me siguen. “Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. “Mi Padre que Me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. (Jua 10:27-29)
Una Vid Verdadera, otra Venenosa
La vid tiene un tronco de madera blanda, quebradiza y torcida, por lo cual no es apto para hacer muebles o utensilios. La única función del tronco de la vid es que la savia corra por ella para que las ramas puedan dar fruto. (Eze 15:1-5) Igualmente, el Evangelio no debe ser “usado” por motivaciones materiales, en la búsqueda de fama o riquezas por ejemplo, sino sólo para la salvación. Cuando Jesús preguntó a los discípulos si querían dejarlo, Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.“.
Recientemente salió a la venta la llamada “Biblia de la Prosperidad” y también la “Biblia Positiva“. Es claro que estas Biblias no alimentan al Cristiano, porque están tramposamente orientadas a conseguir que la Escritura -usada fuera de contexto- armonice con los deseos mundanos, se busca que la Biblia “diga” lo que las multitudes quieren oir. Mas de Cristo no va a fluir algo que no sea la Palabra de Dios. En Isaías 5:1-21 vemos cómo el sembrador sembró uvas y le salieron agrias, venenosas. El Cristianismo está contaminado con uvas venenosas. Jesús comienza este pasaje de Juan 15 diciendo “Yo soy la vid verdadera“, porque hay otra vid falsa cuyo tronco es venenoso. “Porque la vid de ellos es de la vid de Sodoma y de los campos de Gomorra; Sus uvas son uvas venenosas, Sus racimos, amargos”. (Deu 32:32). No tomemos de la vid del mundo, del hombre o del Diablo. Tomemos únicamente de la Vid que es Jesucristo.
¿Te estás alimentando de la Vid verdadera?
Dice Juan 15:1 que el Padre es el Labrador. Dios Padre cuida eternamente la Vid que es Cristo, para que eventualmente nosotros, las ramas, demos uvas, fruto.
Propiedades Curativas de las Uvas
Las uvas tienen muchas propiedades curativas y de presevación de la salud: contienen antioxidantes, evitan el estreñimiento, previenen enfermedades reumáticas, problemas del sistema circulatorio, diversos tipos de cáncer, infartos. Además, tienen muchas propiedades cosméticas. Hasta encontré un sitio que habla de una dieta de la uva para obtener mayor energía y para perder algunos kilitos. Así como la uva sirve para todo, también el sacrificio de Jesús.
Semillas
En cada uva hay una semilla, y en cada semilla el código genético para producir otra vid. Igualmente en nosotros los nacidos de nuevo están la Palabras de Vida que pueden sembrarse en los corazones de los demás y reproducir otros nacidos de nuevo.
Nos Poda
Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. (Jua 15:2 NVI)

En lo natural, ¿qué es podar? Podar es cortar, quitar ramas que estorban, con el propósito de fortalecer las ramas para que den más fruto. Dios cuida de nosotros y nos “poda” las ramas que no necesitamos porque nos quitan energía -la envidia o la mentira por ejemplo-. Eso no ocurre sin que experimentemos dolor, pero es bueno. Si Dios te está podando, es porque te está cuidando.
Permanecer
Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. (Jua 15:3-4 NVI)
He observado que en Latinoamérica entendemos el término “permanecer” siempre con un límite: Voy a permanecer en este trabajo (e implícitamente pensamos “hasta encontrar otro”). Tal concepto no es el que se encuentra en este pasaje. En el original aparece el término griego “meno” significa “quedar indefinidamente“, lo cual nos habla de la eternidad. Jesús nos está hablando de quedarnos permanentemente con Él:
Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará* en ustedes. (Jua 14:16-17 NVI)
Con base en el Nuevo Testamento ya no debemos pedir “no quites tu Espíritu Santo de mi” -como lo hizo David en el Salmo 51- porque, si hemos nacido de nuevo, Dios nunca lo se apartará de nosotros. Es cierto que podemos entristecer al Espíritu Santo, incluso perder comunión y comunicación con Dios, pero Él nunca estará lejos. Lo dice Juan en su primera carta: si alguien es Cristiano, “Dios permanece en él, y él en Dios”.
“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, «todo» lo que quieran pedir se les concederá. (Jua 15:5-7 NVI)
Aquí dice la Biblia que «todo» lo que pediremos se nos concederá. ¿Realmente quiere decir «todo»? Si pido algo fuera de la voluntad de Dios, ¿me lo dará? ¿Y qué si pido algo pecaminoso o algo que desviará mi corazón? No perdamos de vista el contexto de la afirmación: hay que permanecer en Él. Si una persona permanece en Él y en Su Palabra, entonces la mayoría de sus oraciones coinciden con la voluntad y la Palabra de Dios. Santiago nos dijo que cuando piden, “no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Un verdadero discípulo, por su comunión con Dios, sabe pedir: es por eso que recibe todo lo que pide, porque pide bien, no meramente para satisfacerse a sí mismo sino en armonía con el Padre.
Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. (Jua 15:8 NVI)
El fruto es la evidencia del verdadero discípulo; pero el fruto es producto de La Vid verdadera.
El Ejemplo del Hijo Pródigo
Otro buen ejemplo de arrepentimiento es la enseñanza de Jesús acerca del hijo pródigo:
Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre ... el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo (Lucas 15:17-21).
Jesús declaró que la humildad del pródigo, su compunción, reconocimiento del pecado y regreso a su Padre, hicieron que el volviera de nuevo a la vida de su estado espiritual de muerte y perdición:
Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse (Lucas 15:24).
Esto es obviamente muerte y vida espirituales, ya que el pródigo no fue afectado físicamente por esta muerte.
¿Cuán Importante es Arrepentirse?
Pedro enseñó que el arrepentimiento es el remedio para la muerte:
El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).
No solamente fue el arrepentimiento el mensaje de Juan el Bautista (Mat. 3:1,2), sino que Jesús continuó el mensaje de Juan después que éste fue aprisionado. No hay mayor sanidad en el mensaje de uno que cuando está respaldado por el mensaje del propio Señor:
Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea ... Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mat. 4:12,17).
Otros Ejemplos Bíblicos
El arrepentimiento de David después de su adulterio y asesinato incluyó el reconocimiento de su pecado (2 Samuel 12:13). Observe su oración sincera y de corazón en el Salmo 51.
Por otro lado, Saúl estaba más preocupado de ser honrado delante del pueblo que de mostrar verdadera humildad con respecto a su desobediencia:
Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios (1 Samuel 15:30).
La reacción de Pedro hacia su propio pecado (negar a Jesús tres veces) fue el llanto amargo:
Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente (Lucas 22:61,62).
¡Cuán sabio es seguir el consejo de Santiago, que predicó el verdadero arrepentimiento .
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará (Santiago 4:8-10).
¿Cómo Obtener Perdón y Misericordia?
Para obtener perdón y misericordia del Señor, Isaías aconseja, “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Isaías 55:7). Observe que dice que Dios “será amplio en perdonar” pero según el contexto, eso está condicionado a que el impío deje sus caminos y pensamientos malvados, y se vuelva al Señor.
El Profeta Daniel era altamente estimado (Daniel 9:23) y dio consejo (aunque no fue escuchado) al Rey Nabucodonosor:
Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad (Daniel 4:27).
El hijo de Nabucodonosor, Belsasar, no se humilló aunque él sabía del juicio de Dios sobre su padre, y aun se exaltó en contra del Señor del cielo (Daniel 5:22,23). ¡Cuánto más sabio él habría sido de haber seguido el buen ejemplo del propio Daniel:
Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión, ... hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas... y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad (Daniel 9:4,5,13).
Jeremías aconsejó a los oficiales y al pueblo: “mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios” (Jeremías 26:13).
El Remedio
En el libro de Ezequiel, el Señor ordenó que una marca fuera puesta en las frentes de aquellos que “gimen y que claman a causa de todas las abominaciones (pecados) hechas en la ciudad (9:4) para protegerlos de ser asesinados (9:6). Algún tiempo después, Dios hizo que Ezequiel profetizara:
Así dice Jehová el Señor: Convertíos y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones (14:6).
Ezequiel enseñó que “el alma que pecare, ésa morirá” (18.20). Sin embargo, Dios tiene un remedio:
Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? Dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? ... Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma. Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá. ... Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? (Ezequiel 18:21-23, 27,28,30,31).
No hay ningún cristiano que alguna vez haya vivido que no haya sido tentado al pecado, pero el Espíritu Santo dio una verdad relevante y consoladora a los cristianos de Corinto que se extiende hasta nosotros hoy:
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar (1 Cor. 10:13).
Todos seremos tentados pero ninguno tiene por qué ceder a la tentación. ¿De qué otra manera podríamos nosotros evitar el pecado? El Apóstol Pablo nos dio visión que puede ser una salvaguarda para nuestras almas:
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz (Romanos 8:5,6).
Perdón Condicional
Muchos maestros populares en nuestros días erróneamente proclaman que todos los pecados de los cristianos – pasados, presentes y futuros – han sido ya perdonados. En contraste, la Biblia cita condiciones para ser perdonados después que se ha experimentado la verdadera regeneración:
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).
El Apóstol Juan – que era salvo – se incluía a sí mismo aquí usando el pronombre “nosotros”. Esta confesión de pecados a Dios debe estar también combinada con la voluntariedad de renunciar a esos pecados:
El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia (Proverbios 28:13).
El Señor Jesús dio otro condición relevante para recibir el perdón, de la que pocos en nuestros días tienen deseos de predicar:
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial. Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre celestial os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14,15).
Jesús está dirigiendo su enseñanza a sus propios discípulos que vinieron a El (5:1,2). Observe también en Mateo 6:14,15 que Jesús les dijo que “vuestro Padre” no os perdonará vuestras ofensas si vosotros no perdonáis a los hombres sus ofensas. El no puede estar hablando a gente no salvada ya que ellos no tendrían a Dios como su Padre espiritual.
El Rey David escribió, “Bienaventurado aquél cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado” (Salmo 32:1) y dijo cómo él había obtenido el perdón:
Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová, y tú perdonaste la maldad de mi pecado (Salmo 32:5).
El perdón no viene en forma automática, como se evidenció en el versículo precedente. David tuvo que hacer algo para obtener este perdón. Quizás Juan tenía este versículo y otros similares en mente cuando escribió 1 Juan 1:9.
El consejo del Dios Soberano a través de Isaías fue:
Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana (Isaías 1:16-18).
Dios es compasivo y misericordioso, no queriendo que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9) pero nosotros debemos hacer nuestra parte según está registrada en las Santas Escrituras. La Biblia no enseña que los cristianos están ya perdonados aun antes de que sus pecados futuros sean cometidos. No deje que los falsos maestros de nuestros días lo engañen. Presten atención al mensaje de la Escrituras:
El Arrepentimiento es Fundamental para el Cristianismo
El escritor de Hebreos enseñó (entre otras enseñanzas elementales) que el arrepentimiento es un principio fundamental cristiano:
Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios (Hebreos 6:1).
Pronto examinaremos algunas de las “obras muertas”. Pablo dijo a los cristianos romanos que el pecado lleva a la muerte espiritual (Romanos 6:16) y Santiago advirtió cómo ocurre esta "muerte":
Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces, la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, a la luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis. (Santiago 1:14-16)
Estas fueron las enseñanzas básicas y elementales de la iglesia primitiva que raramente se repiten en nuestros días y aun peor, que son negadas por los maestros de la eterna seguridad.
El Verdadero Arrepentimiento produce “Fruto”
En el momento del arrepentimiento y de la salvación inicial, pasamos de muerte a vida (1 Juan 3:14), de las tinieblas a la luz (Hechos 26:18, Efesios 5:8, 1 Pedro 2:9), y del poder de Satanás a Dios (Hechos 26:18). Pero esto no acaba aquí. Juan el Bautista dio su entendimiento inspirado por el Espíritu Santo en cuanto a lo que Dios requiere del arrepentimiento, en Lucas 3:8-14:
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento. Y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego. Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿Qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
Observe la responsabilidad humana involucrada. ¿Estaba Juan enseñando una salvación por medio de “obras”? De ningún modo. El padre de Juan, Zacarías, profetizó acerca de él bajo la inspiración del Espíritu Santo (Lucas 1:67) que Juan daba al “pueblo de Dios conocimiento de salvación para perdón de sus pecados”, V. 77. Aunque algunos pudieran reclamar equivocadamente que Juan enseñaba la “ley” y las “obras” del Antiguo Testamento, ¡Dios dio el conocimiento de la salvación a través de él!
La enseñanza de Jesús acerca de los justos fue muy similar e incluía acción de la parte de los redimidos o los “benditos”:
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34-36).
Jesús enseñó, “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24). Pero “la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).
Aunque esto está en conflicto con el falso mensaje de “gracia” de hoy en día, ésta es la verdadera gracia Bíblica del Dios Todopoderoso. Escoja a quién creer – al que tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18) o a los impíos convertidores de la gracia de hoy (Judas 3,4).
Demuestre Su Arrepentimiento y Manténganse
Mientras que no éramos salvos, nosotros producíamos fruto para muerte (Rom 7:5). Pero ahora debemos producir buen fruto para evitar el ser cortados y arrojados en el fuego (Mat. 3:10). Esto requiere acción de nuestra parte que no puede ser una salvación por “obras” ya que Jesús encomió el mensaje de Juan (Mateo 11:11). El mensaje estándar del evangelio de gracia del Apóstol Pablo también está de acuerdo con el de Juan:
... que anuncié ... que se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento (Hechos 26:20).
Jesús nos hace libres de la esclavitud del pecado (Juan 8:34-36) pero después de la salvación inicial, Pablo enseñó a los cristianos a persistir en buscar la inmortalidad, a continuar en el Espíritu y a hacer morir el pecado para vivir:
Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad (Romanos 2:7).
Porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).
La responsabilidad humana y el libre albedrío están también claros en el consejo de Pablo al Pastor Timoteo cuando le dice “no participes en pecados ajenos. Consérvate puro” (1 Timoteo 5:22).
En forma similar, Juan aconsejó a sus hijos “guardarse de los ídolos” (1 Juan 5:21).
Alguno pudiera alegar, “pero nosotros no estamos bajo la ley”. Cierto, nosotros no estamos bajo la ley ceremonial, pero b> nosotros todavía estamos bajo la ley moral como puede verse en versos tales como 1 Corintios 6:9, 10; Efesios 5:5-7; Gálatas 5:19-21; Judas 7; Apocalipsis 21:8; etc. Recuerde que Pablo le dijo a los cristianos corintios que no fueran idólatras (1 Corintios 10:7). El sabía que los cristianos podían convertirse en idólatras y terminar así en el lago de fuego según Ap. 21:8 a menos que se arrepintieran. Por lo tanto, estos apóstoles aconsejaron a los cristianos mantenerse lejos de tal peligro espiritual.
Santiago enseñó qué clase de religión es aceptable a Dios y de qué debían guardarse los cristianos:
La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es ésta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo (Santiago 1:27).
Estas todas son enseñanzas de la verdadera gracia. El problema, entonces, estriba en aquellos que tienen un punto de vista distorsionado acerca de la gracia.
Escudriñe Su Corazón y Libérese
El consejo siguiente de los Salmos puede ser de gran beneficio para aquellos que desean mantener un camino santo delante de Dios:
Temblad y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad (Salmo 4:4).
Confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado (Salmo 38:18)
Consideré mis caminos, y volví mis pies a tus testimonios (Sal 119:59)
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno (Salmo 139:23,24).
Estas clases de oraciones nos ayudarán a mantener un corazón puro, que es vital ya que estos son los que estarán en el lugar santo de Dios (Salmo 24:3,4). “Mantener la fe y la buena conciencia” nos preservará de naufragios espirituales (1 Timoteo 1:19).
Pedro y Pablo nos dieron otras importantes salvaguardas y ordenanzas:
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis en salvación (1 Pedro 2:1,2).
Porque : El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala (1 Pedro 3:10,11).
Por lo cual, oh amados, estando es espera de estas cosas (la morada de la justicia, V. 13), procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. (2 Pedro 3.14).
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Colosenses 3:5-10).
Para liberarnos del pecado a fin de regresar a Dios ha existido desde hace mucho tiempo un mandato bíblico:
Si de todo corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a El servid (1 Samuel 7:3).
Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? (Ezequiel 18:31).
El Verdadero Arrepentimiento Incluye Dolor Santo y Vergüenza
El verdadero arrepentimiento también se manifiesta en dolor, vergüenza por aquellos actos pecaminosos cometidos y en un deseo ferviente de hacer las cosas correctamente:
Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto tenías de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna (Romanos 6:20-22).
Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto (2 Corintios 7:10,11).
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios (Salmo 51:17).
Por otro lado, los impíos están vacíos del temor de Dios y el dolor que lleva a la salvación:
La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de dios delante de sus ojos. Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, de que su iniquidad no será hallada y aborrecida (Salmo 36:1,2).
Un buen punto clave de la condición de su corazón, entonces, es: ¿Teme usted a Dios y aborrece su pecado, o está usted entre los impíos anteriormente descritos?
Actos que Llevan a la Muerte
Como fue mencionado previamente, Heb. 6:1 declara que hay obras que conducen a la muerte, pero ¿cuáles son ellas? Los pecados listados en 1 Corintios 6:9,10, Efesios 5:5,6, Gálatas 5:19-21 y Apocalipsis 21:8 nos dan visión de las cosas de las que uno debe arrepentirse, ya que aquellos que las hacen no heredarán el reino:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni os fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9,10).
Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia (Efesios 5:5,6).
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios (Gálatas 5:19-21).
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8).
¿Qué esperanza tiene el infortunado cristiano que caiga en tales pecados después de su salvación inicial? Estas abominaciones deben ser confesadas y abandonadas, buscando el perdón de Dios. Jesús enseñó que el pródigo volvió a vivir después de una completa ruptura con su relación con las rameras (Lucas 15:24,32). Lo mismo puede ser establecido acerca de David después que él humildemente buscó el perdón del Señor por su pecado sexual y su asesinato (Salmo 51). ¿Se mantuvo David salvo durante su detestable pecado antes de arrepentirse? No, según el Soberano Dios que habló Apocalipsis 21:8 desde su propio trono después que la obra infinita del Señor Jesús fuera completada. Dios no hizo excepciones con nadie, incluyendo a un hombre que escribió parte de la Biblia. Gracias a Dios, David se arrepintió antes que muriera. Muchos no lo hacen. Ezequiel explica lo que le sucedió espiritualmente al Rey David durante ese período oscuro de su vida:
Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello morirá (Ezequiel 18:24).
... La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare. Cuando yo dijere al justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo (Ezequiel 33:12,13).
Similarmente a lo que Jesús enseñó sobre el pródigo, Pablo dijo al los cristianos romanos:
Porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis (Romanos 8:13).
Aquellos que son espirituales, pueden ayudar a restaurar a los hermanos caídos:
Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados (Santiago 5:19,20).
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado (Gálatas 6:1).
Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado, pero hay pecado no de muerte (1 Juan 5:16,17).
Hacer Restitución
Los ladrones deben devolver lo que ellos robaron:
El ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto. Si fuere hallado con el hurto en la mano, vivo, sea buey o asno u oveja, pagará el doble. Si alguno hiciere pastar en campo o viña, y metiere su bestia en campo de otro, de lo mejor de su campo y de lo mejor de su viña pagará. Cuando se prendiere fuego, y al quemar espinos quemare mieses amontonadas o en pie, o campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado. Cuando alguno diere a su prójimo plata o alhajas a guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón fuere hallado, pagará el doble.... En toda clase de fraude, ... el que los jueces condenaren, pagará el doble a su prójimo... Mas si (el animal) le hubiere sido hurtado, resarcirá a su dueño. Pero si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo, y fuere estropeada o muerta, estando ausente su dueño, deberá pagarla. Si alguno engañare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deberá dotarla y tomarla por mujer. Si su padre no quisiere dársela, él le pesará plata conforme a la dote de las vírgenes (Éxodo 22:3-17).
¿Se aplica la restitución a nosotros bajo el Nuevo Pacto? ¡Sí! Ante la voluntariedad de Zaqueo de hacer restitución a los otros que él había engañado, Jesús declaró que esto mostraba que la salvación había llegado a él:
Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:8-10).
Pero en el caso de un ladrón arrepentido moribundo, que no pudiera resarcir lo que robó bajo su condición, aun así será perdonado (Lucas 23:42,43).
Una Lista que Resume
Aunque no sea una lista exhaustiva, hemos visto las siguientes verdades citadas en la Biblia:
· Clame fuertemente a Dios y conviértase del mal camino y de la rapiña (Jonás 3:5-10).
· Reconozca que ha pecado contra el cielo y contra Dios y que no es ya digno de ser llamado su hijo (Lucas 15:17-21; 2 Samuel 12:13).
· Llore amargamente por el pecado (Lucas 22:61,62).
· Acérquese a Dios, limpie sus manos; purifiquer sus corazones, aflíjase, lamente y llore; cambie su risa en llanto y su gozo en tristeza; humíllese ante Dios (Santiago 4:8-10).
· Deje sus caminos impíos y sus malos pensamientos y vuélvase al Señor (Isaías 55:7).
· Redima los pecados con justicia y las iniquidades haciendo misericordia con los oprimidos (Daniel 4:27).
· Ore a Dios y confiese que usted ha pecado y hecho iniquidad, que ha hecho impíamente y ha sido rebelde y se ha apartado de sus mandamientos y de sus ordenanzas. Busque el favor del Señor volviéndose de sus pecados y prestando atención a la verdad del Señor (Daniel 9:4,5,13).
· Mejore sus caminos y sus obras y obedezca al Señor (Jeremías 26:13).
· Confiese el nombre de Dios y conviértase del pecado (1 Reyes 8:35).
· Vuelva en usted, ore a Dios y conviértase a Dios de todo corazón y con toda el alma (2 Crónicas 6:37,38).
· Busque la salida que Dios ha provisto para resistir firme la tentación (1 Corintios 10:13).
· Siembre para el Espíritu para segar vida eterna; no se canse de hacer bien; haga bien a todos mayormente a la familia de la fe (Gálatas 6:8-10).
· Gima y clame a causa de todas las abominaciones (Ezequiel 9:4)
· Conviértase, vuélvase de sus ídolos y aparte su rostro de todas sus abominaciones (Ezequiel 14:6).
· Apártese de todos sus pecados que hizo y guarde todos los estatutos de Dios, haga según el derecho y la justicia. Considere todas las ofensas cometidas y vuélvase de ellas. ¡Arrepiéntase! Conviértase de todas sus impiedades. Apártese de todas sus impiedades que usted ha cometido y hágase un corazón nuevo y un espíritu nuevo (Ezequiel 18:21,23,27,28,30,31).
· Confese sus pecados (1 Juan 1:9).
· No encubra pecados, confiéselos y apártese de ellos para hallar misericordia (Proverbios 28:13).
· Reconozca su pecado ante Dios y no encubra su iniquidad; confiese sus transgresiones al Señor (Salmo 32:5).
· Lávese y límpiese. Quite la iniquidad de sus obras de delante de los ojos de Dios. Deje de hacer lo malo, aprenda a hacer el bien, busque el juicio, restituya al agraviado, haga justicia al huérfano, ampare a la viuda (Isaías 1:16-18).
· Arrepiéntase de las obras muertas (Hebreos 6:1).
· Produzca (buen) fruto manteniéndose en su arrepentimiento y evite el ser cortado y echado en el fuego (Mateo 4:12-17; Mateo 25:34-36; Lucas 3:8-14).
· Esfuércese a entrar por la puerta angosta (Lucas 13:24).
· Arrepiéntase y conviértase a Dios y haga obras dignas de arrepentimiento. (Hechos 26:20).
· Persevere en hacer bien, busque gloria, honor e inmortalidad para que pueda tener vida eterna (Romanos 2:7).
· No viva conforme a la carne, sino conforme al Espíritu haciendo morir las obras de la carne y vivirá (Romanos 8:13).
· No participe en los pecados ajenos y consérvese puro (1 Timoteo 5:22).
· Guárdese de los ídolos (1 Juan 5:21).
· Manténgase sin mancha de este mundo (Santiago 1:27).
· Medite en su cama y calle (Salmo 4:4).
· Considere sus camino y vuelva sus pies a los testimonios de Dios (Salmo 119:59).
· Pida a Dios que examine su corazón y lo conozca, que lo pruebe y conozca sus pensamientos para ver si hay en usted camino de perversidad y que lo guíe por el camino eterno (Salmo 139:23,24).
· Mantenga la fe y la buena conciencia (1 Timoteo 1:19)
· Deseche toda malicia y engaño, hipocresía, envidia, y todas las detracciones; desee la leche espiritual no adulterada (1 Pedro 2;1,2)
· Guarde su lengua del mal y sus labios de hablar engaño; apártese del mal y haga el bien, busque la paz y sígala (1 Pedro 3:10,11)
· Procure con diligencia ser hallado por Dios sin mancha, irreprensible y en paz (2 Pedro 3:14)
· Haga morir en usted lo terrenal, deje la ira, el enojo, la malicia, la blasfemia, las palabras deshonestas de su boca; no mienta (Colosenses 3:5-10)
· Deje los dioses ajenos (1 Samuel 7:3) y las ofensas cometidas: busque un nuevo corazón y un nuevo espíritu (Ezequiel 18:31)
· Avergüéncese de sus pecados pasados (Romanos 6:20-22)
· Contrístese según Dios y tenga un ferviente deseo de limpiarse (2 Corintios 7:10,11).
· Tenga un corazón contrito y humillado (Salmo 51:17).
· Tema a Dios y aborrezca su pecado (Salmo 36:1,2)
· Evite todos los pecados que aparecen en 1 Corintios 6:9,10; Efesios 5:5-7; Gálatas 5:19-21 y Apocalipsis 21:8)
· Restituya aquellas cosas que usted robó (Exodo 22:3-17; Lucas 19:8-10)