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"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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"EL ANGEL DE JEHOVA"

¿QUIÉN ES EL ÁNGEL DE JEHOVÁ? MÁS EVIDENCIA DE JESUCRISTO EN EL ANTIGUO TES
Ultimamente no se enseña mucho en las iglesias. Grandes hombres de Dios han escrito sobre ella, y nada es lo que yo puedo agregar a lo ya dicho. El Dr. Ron Rhodes ha hecho un trabajo estupendo sobre el ángel de Jehová, en su libro “Cristo antes del Pesebre” (Christ Before de Manger). Los conceptos con los que vamos a trabajar sobre el final del estudio son en su mayoría extractados de este autor.
 
El ángel de Jehová es un personaje que hace su aparición por primera vez en Génesis 16. Es el personaje que se le aparece a Agar, la sierva de Sara y le dice:

Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de su multitud
Génesis 16:10.
 
Esta promesa ya desde el comienzo debería decirle algo a cualquier intérprete de la Biblia. No solamente requiere el atributo de omnisciencia por parte del personaje que la pronuncia, sino también el atributo de omnipotencia es necesario para que la promesa se cumpla.
 
 Teniendo en cuenta esto, veamos brevemente 3 puntos importantes.
 
1) El ángel de Jehová es Jehová.

2) El ángel de Jehová es una persona diferente a otra llamada Jehová.

3) En ángel de Jehová es Jesucristo.


1) EL ÁNGEL DE JEHOVÁ ES JEHOVÁ
 
A) Vayamos a Exodo 3. Allí el ángel de Jehová se le aparece a Moisés desde la llama de fuego en una zarza. El ángel le da a Moisés la misión de liderar y sacar al pueblo de Israel fuera de Egipto. Cuando Moisés le pregunta por su nombre, el ángel de Jehová se identificó con el nombre de “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). Todos sabemos que este es el nombre con el que los judíos más adelante reconocieron a Dios. Se trata del famoso tetragramon que los judíos temían siquiera pronunciar, el JHWH. Es el nombre que significa “El que ha sido, el que es, y el que siempre será”, “El eterno”. La versión actual es “Jehová”, ya con las vocales de “Adonai” intercaladas entre las consonantes.
 
--El punto aquí es que el ángel de Jehová es Jehová.

B) Vayamos a otro pasaje, Génesis 22; aquí Dios habla con Abraham y le ordena tomar a su hijo Isaac para ofrecerlo en sacrificio (Gén.22:1). Cuando Abraham está a punto de hacerlo, el ángel de Jehová lo detiene y le ordena no hacerlo, y entre sus palabras encontramos, “… porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo …” (Gén.22:12a).
- Conclusión lógica: rehusar el hijo a Dios es equivalente a rehusar el hijo al ángel de Jehová.

C) ¿Recuerdan cuando Jehová se le apareció en sueños a Jacob en Bet-el, en Génesis 28? Jacob se duerme y sueña con la escalera apoyada en tierra que se extendía hasta el cielo. En el extremo superior de la escalera hay alguien que le dice a Jacob: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y tu descendencia” – Gén. 28:13.

Bien, si leemos Génesis 31:11-13 vamos a encontrar que nada menos que el ángel de Jehová le dice a Jacob: “Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto”.

Una vez más, vemos que ángel de Jehová se identifica como Jehová.
 

2) EL ÁNGEL DE JEHOVÁ ES UNA PERSONA DIFERENTE A OTRA LLAMADA JEHOVÁ

A) Visión de Zacarías – Zacarías 1: 11-13
- Aquí encontramos al ángel de Jehová intercediendo por Judá frente a Jehová:

Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.
Zacarías 1: 12-13.

Noten aquí la presencia de dos personajes perfectamente definidos, Jehová y el ángel de Jehová.

B) Veamos también en el siguiente capítulo, Zacarías 3:1-3, la presencia del ángel de Jehová y de otra persona llamada Jehová. El punto es que el ángel de Jehová es una persona diferente a otra llamada Jehová.

4) EL ÁNGEL DE JEHOVÁ ES JESUCRISTO

Escuchemos la promesa que el ángel de Jehová le hace a Abraham en Génesis 22: 17-18:

… de cierto te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.

Ningún ángel (recordemos que los ángeles son seres creados – Salmo 148: 2,5) puede hacer tal promesa. Para ello se necesita poseer los atributos de omnisciencia y omnipotencia. El primero se requiere para tener conocimiento del futuro, y el segundo para que la promesa se haga realidad. Como todos sabemos, tanto la omnisciencia como la omnipotencia son atributos únicos e incomunicables de Dios.

Si recorremos el Antiguo Testamento vamos a encontrar que el ángel de Jehová tiene ciertas características muy peculiares. Por ejemplo:

1) Tiene la autoridad para perdonar pecados (Ex. 23:21), algo que es prerrogativa absoluta de Dios (Daniel 9:9; Marcos 2).

2) Acepta Adoración (Josué 5:14).

3) Demanda adoración (ex. 3:5). Sólo Dios es digno de adoración (Mt. 4:10; Apoc. 22:8).

4) Acepta sacrificios (Jueces 13: 19-23).

¿Cómo explicamos todas estas similitudes? La respuesta está en la doctrina de la Trinidad. El ángel de Jehová es Jesucristo, la segunda persona de la Trinidad. Esta es la conclusión inevitable a la que llegamos luego de conocer que la invisibilidad de Dios Padre es establecida en Juan 1:18, 4:24, 5:37; 1 Timoteo 1:17, 6:16; Hebreos 11:27, etc., y que el Espíritu Santo también es invisible (Juan 3:8, 14:17).

Si reconocemos que existe una unidad y una consistencia indudable entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, tenemos que aceptar la realidad de que Jesucristo pre- encarnado es la imagen del Dios invisible en el Antiguo Testamento.

Una multitud de similitudes entre el ángel de Jehová y la persona de Jesucristo apoyan esta doctrina. Ambos tienen ministerios similares tales como comisionar, consolar, liberar a los cautivos, proteger a los siervos de Dios, comunicar o revelar verdades, portar grandes promesas, interceder por la gente de Dios, etc.

Sumado a esto, la ausencia total del ángel de Jehová en el Nuevo Testamento, nos ayuda a concluir que el ángel de Jehová es nuestro amado Señor Jesucristo.


Las Experiencias con El Angel de Jehova

Primera en nuestra lista está Agar. Dos veces en su vida esta mujer — tan menospreciada por su señora, Sara — fue favorecida con una visita de este personaje celestial. En Génesis 16:7 el ángel de Jehová encontró a Agar en el desierto. Le dice que multiplicará su simiente hasta que no sean capaces de ser contados (Gén. 16:10). Este es casi el mismo lenguaje que Dios mismo usó al personalmente prometer una gran nación a Abraham (Gén. 12:2; 17:6; 18:18). Agar, sintiendo la presencia de un Ser Divino, llamó el nombre de Jehová que le hablaba «Tú eres Dios que ve», añadiendo «¿No he visto también al que me ve?» (Gén. 16:13). Desde ese día el pozo donde ocurrió este encuentro fue llamado «Beer-lajai-roi» que significa, «Pozo del Viviente-que-me-ve».

Más tarde en su vida atribulada Agar es visitada nuevamente por este ángel especial. Nuevamente ha sido enviada al desierto por su señora Sara; una vez más el ángel de Jehová le ministra (Gén. 21:17). Por favor note que es «Dios» quien escucha al joven Ismael, llorando. Pero es «el ángel de Dios» quien le habla desde el cielo. En el v.19 es «Dios» quien abre los ojos de Agar de manera que pueda ver una fuente de agua, de esta manera preservándolos a ambos, a ella y al muchacho, y a la nación que saldría de su simiente.

En ambos casos, encontramos un intercambio de las palabras «Dios» y «el ángel de Dios».

Los Encuentros de Abraham

La siguiente persona favorecida fue Abraham. La Biblia dice que «le apareció Jehová en el encinar de Mamre» (Gén. 18:1). Abraham levanta los ojos y ve tres varones. Dos de estos visitantes son identificados más tarde como ángeles (Comp. Gén. 18:22; 19:1). El tercer visitante parece ser el Jehová mismo. Repetidamente en la narración, Dios habla a Abraham (véase los v.10,13,17).

Como Agar, Abraham experimentó una segunda visita del ángel de Jehová. En el Monte Moriah, a punto de sacrificar a su hijo de la promesa, Isaac, Abraham es interrumpido divinamente. El ángel habla desde el cielo y detiene la mano de Abraham (Gén. 22:11). El lector cuidadoso notará que el ángel dice: «... ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único» (Gén. 22:12). El ángel luego le asegura a Abraham la promesa de que sus descendientes serán tan numerosos como las estrellas del cielo y la arena del mar (v.17). Esta, por supuesto, era una promesa que Dios le había hecho a Abraham al principio en su vida (véase Gén. 13:16; 15:5).

El Sueño y Prueba de Jacob

El siguiente individuo que encuentra al ángel de Jehová es Jacob. Una vez volviéndoles a contar a sus esposas, Raquel y Lea, cómo el ángel de Dios se le había aparecido en un sueño (Gén. 31:11). El ángel, acorde a Jacob, se identificó a Sí mismo de esta manera: «Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú me ungiste la piedra, y donde me hiciste un voto» (Gén. 31:13). El incidente que Dios le está recordando a Jacob es cuando él tuvo otro sueño — el sueño de la escalera entre el cielo y la tierra. Los ángeles estaban subiendo y bajando por la escalera. En la cima de la escalera estaba Jehová quien habló a Jacob asegurándole, como lo había hecho con Abraham, que su descendencia sería como el polvo de la tierra en número y que a través de él todos los pueblos de la tierra serían benditos.

Cuando Jacob es reunido con su alejado hermano Esaú, encuentra ángeles nuevamente (Gén. 32:1-2). Esta vez lucha toda la noche con un ángel/varón. El luchador es llamado un «varón» en el v.24 pero «ángel» en Oseas 12:4. En medio de la lucha el ángel cambió el nombre de Jacob a Israel porque Jacob
ciertamente había «luchado con Dios» (Gén. 32:28). No estando contento con eso, Jacob se atreve a preguntarle al ángel que le divulgue su nombre. El ángel rehusa pero Jacob llama el lugar donde él y el ángel lucharon «Peniel» porque, acorde a Jacob, «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma» (Gén. 32:30). Peniel significa «el rostro de Dios».

Antes de morir, Israel (una vez conocido como Jacob) alabó al «... Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Angel que me liberta de todo mal...» (Gén. 48:15-16). Nuevamente uno nota los términos intercambiables de «Dios» y «ángel».


Moisés y la Zarza Ardiendo

Moisés se convierte en la cuarta persona en ser bendecida con una aparición de «el ángel de Jehová». Un día, mientras Moisés estaba cuidando las ovejas de su suegro cerca al Monte Horeb, este ángel especial apareció a él «en una llama de fuego en medio de una zarza» (Ex. 3:2). Intrigado por este fenómeno — asombrado porque la zarza no estaba siendo consumida por la llama — Moisés se acercó y recibió el susto de su vida. ¡Dios mismo le habló a Moisés desde la zarza! El Todopoderoso instruyó a Moisés a quitar sus sandalias porque estaba ahora en «tierra santa» (Ex. 3:5). Dios procede a identificarse a Sí mismo como «el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob». Dios continuó diciendo que El era el gran YO SOY (Ex. 3:14). Esteban verifica más tarde este incidente en su narración de la historia Judía (Hch. 7:30-35).

Es claro de Exodo 3:2 que «el ángel de Jehová» es uno y el mismo como el Dios que habla desde la zarza ardiendo (Ex. 3:4).

Los Hijos de Israel

La descendencia prometida a Jacob-Israel, sacados por Moisés de la tierra de Egipto, también fueron guiados por el ángel de Dios. El ángel teofánico viajaba delante de ellos en una columna de nube de día y les daba luz en la noche en forma de columna de fuego. Exodo 14:19 dice que era «el ángel de Dios» el que obraba este servicio maravilloso y útil para los hijos de Israel. No obstante, Exodo 13:21 dice que era «Jehová» el que «iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche». ¿Son estos términos contradictorios? No. Son términos complementarios: Jehová y el ángel de Jehová son sinónimos.

Los Israelitas también fueron informados por el Señor que El estaba enviando Su ángel delante de ellos para introducirlos con seguridad a Canaán (Ex. 23:20). Fueron instruidos a prestar atención a él y escuchar lo que dijera porque «mi nombre está en él» (Ex. 23:21). Si los Israelitas escuchaban cuidadosamente lo que el ángel dijera, e hicieran todo lo que Dios les dijera que hicieran, todo iría bien con ellos (Ex. 23:23).

Aún después que el pueblo pecó a los pies del Monte Sinaí, Dios nuevamente prometió proveerles con la guía y protección de Su mensajero especial (Exodo 32:4; 33:2). El profeta Isaías registra más tarde que «él ángel de su faz» salvó a Su pueblo en sus angustias (Isaías 63:9).

El ángel de Jehová también reprendió a los Israelitas en Boquim por su fracaso en obedecer a Dios en la destrucción de los altares paganos (Jueces 2:1-5). El ángel les recordó: «Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres ... (Jueces 2:1). El pueblo lloró ante las palabras del ángel (Boquim significa «los que lloran») y ofrecieron sacrificios a Jehová (Jueces 2:5).

El ángel de Jehová también colocó una maldición sobre Meroz, un pueblo que falló en venir en ayuda de Débora y Barac en su batalla contra Jabín, rey de Canaán. En el cántico de Débora encontramos estas palabras: «`Maldecid a Meroz’, dijo el ángel de Jehová; maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron al socorro de Jehová, al socorro de Jehová contra los fuertes» (Jueces 5:23).



Balaam y la Bestia

Sexto, el ángel de Jehová, junto con una muda bestia de carga, detuvo la locura de un profeta, Balaam. Mas tarde, un profeta interesado estaba en camino a hacer tratos con los enemigos de Israel, los Moabitas. Esta montado en una asna. Números 22:22 dice que Dios estaba muy enojado con Balaam, y «el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo». La presencia divina era visible para la asna pero no para Balaam. La asna se apartó y Balaam procedió a azotar la pobre bestia. Cuando Balaam finalmente consiguió que la asna regresara al camino, el ángel apareció de nuevo, bloqueando el camino. Esto forzó de nuevo a la asna a colocarse contra la pared, apretando el pie de Balaam. Enfurecido, el profeta golpeó a su asna. Una tercera vez el ángel bloqueó el camino. Esta vez, la asna no se dirigió a la derecha o a la izquierda. Simplemente procedió a echarse en el camino — un acto que enfureció a Balaam. Sacó prontamente su palo y procedió a azotar la bestia sin misericordia. Luego Dios hizo una cosa maravillosa. ¡Abrió la boca de la asna y ella empezó a hablarle a Balaam! «¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?» (Núm. 22:28). Balaam estaba tan fuera de sí que no se dio cuenta de lo que estaba haciendo — ¡empezó una conversación con su asna! ¡Me pregunto que estarían pensando sus siervos de esta escena fantástica! Finalmente, Dios abrió los ojos de Balaam y ve lo que la pobre asna había visto hacia rato — «al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano» (Núm. 22:31). Esto aterrorizó al profeta casi fuera de su juicio. El ángel dijo a Balaam «la palabra que yo te diga, esa hablarás» (Núm. 22:35). Cuando Balaam finalmente arribó a su destino dijo al rey Moab, «La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré» (Núm. 22:38).

Josué y el Hombre Con la Espada Desenvainada

El séptimo hombre en ver al ángel de Jehová era un hombre cuyo nombre es como ese de Jesús - Josué. Ambos nombres significan «Jehová es la salvación». Justo antes de la caída de Jericó, Josué estaba cerca a la ciudad predestinada cuando alzó sus ojos y vio a un hombre que estaba delante de él (Josué 5:13). Como la figura ante Balaam, tenía una espada desnuda en su mano. Josué se arma de valor y pregunta a la imponente figura si está con Israel o con Jericó. «No», fue la respuesta que vino del extraño. «Como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora» (Josué 5:14). Al escuchar esto, Josué se postra en tierra — ¡y adora! Es altamente importante que a él no le es dicho que detenga la adoración. La aterradora figura debe haber sido mas que un hombre, porque los hombres no deben ser adorados. El apóstol Pedro le dijo a Cornelio «levántate» porque él (Pedro) también era un hombre (Hechos 10:26). La figura también debe haber sido mas que un ángel, porque la adoración a los ángeles está prohibida en la Biblia (Col. 2:18; Ap. 22:8-9). No está más allá de la razón pensar que la figura era esa de Dios Mismo o el Verbo preencarnado, Jesucristo. En efecto, Josué llama a la figura «mi Señor» (Josué 5:14). La respuesta del príncipe del ejército de Jehová es mas interesante: «Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo» (Josué 5:15). ¿Suena familiar? Debería. Casi las palabras exactas que Moisés escuchó en la zarza ardiendo, de Dios Mismo (Exodo 3:5). ¿Una coincidencia? No lo creemos.

La Experiencia del Fuego Ascendente de Gedeón

En el libro de Jueces, el ángel de Dios apareció a Gedeón debajo de la encina en Ofra (Jueces 6:11). Gedeón había estado sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas. El ángel trató de asegurarle a Gedeón que Jehová estaba con él (Jueces 6:12). Gedeón pregunta en voz alta, «si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto?» (Jueces 6:13). Note un cambio importante en el texto. En el versículo 14, Dios Mismo habla al atribulado Gedeón: «Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas». Gedeón lo llama «Señor» en el versículo 15. Le pide una señal de que es realmente con Dios con quien habla. Recibiendo el permiso divino, Gedeón prepara pan y carne para una ofrenda. Ahora el ángel le dice que coloque el pan y la carne sobre la peña y bierta el caldo (Jueces 6:20). El ángel toma su báculo y toca la carne y el pan. ¡Ocurre una cosa increíble! El fuego subió de la peña y consumió la carne y el pan. Al mismo tiempo, el ángel desapareció. Como el entendimiento de Gedeón se aclaró lentamente, exclama, «Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara» (Jueces 6:22). Pero Dios no ha dejado la presencia de Gedeón después de todo, porque él escucha a Dios hablando, «Paz a ti; no tengas temor, no morirás» (Jueces 6:23). ¿Por qué le debía ser asegurado a Gedeón que no iba a morir si la figura con que se había encontrado no era Deidad? Muchas personas habían visto ángeles antes y, aunque estuvieron profundamente atemorizadas, no estuvieron en peligro de morir. El temor de la muerte vino a causa de ver a Jehová (Exodo 19:21). Aliviado, Gedeón edifica un altar para Jehová y lo llama «Jehová-salom» [«Jehová es Paz»] (Jueces 6:24). El prosigue para llevar a cabo las grandes proezas para Dios.

Los Padres de Sansón

Los padres del hombre más fuerte de la Biblia, Sansón, fueron privilegiados en ver al ángel teofánico. La madre de Sansón fue la primera de los dos en ser visitada por el ángel de Dios. Ella era estéril, incapaz de tener hijos. Un día el ángel se le apareció inesperadamente y le dijo que a pesar de su condición de esterilidad, iba a concebir y tener un hijo. Le fue mandado a no beber vino ni a comer nada inmundo porque el hijo sería Nazareo. Ninguna navaja debía tocar su cabeza. El sería el libertador de Israel de los odiados Filisteos (Jueces 13:2-5).

Más tarde, la madre de Sansón describe el ángel a su esposo, Manoa, un Danita. Ella dijo, «Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, temible en gran manera» (Jueces 13:6). Manoa luego ora a Dios y le ruega que envíe de nuevo al hombre para que les enseñe como levantar al niño (Jueces 13:8). Dios bondadosamente contesta la oración de Manoa y el ángel reaparece a su esposa en el campo. Ella corre a encontrar a Manoa y él viene y pide la guía del ángel en cómo debe levantar al muchacho. El ángel nuevamente da las instrucciones que le había dado al principio a la esposa de Manoa. Después de esto, Manoa invita al ángel a quedarse para la cena. El ángel consiente pero dice que no comerá el alimento. Les dice que lo ofrezcan como un holocausto a Jehová. En este punto de la historia aprendemos que «No sabía Manoa que aquél fuese el ángel de Jehová» (Jueces 13:16). Quizás confundido por la extraña solicitud, Manoa (como Jacob) pregunta al ángel su nombre. El ángel contestó, «¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable? La Versión Dios Habla Hoy tiene «Es un secreto maravilloso». La Versión Moderna tiene «maravilloso». El Mesías, acorde al profeta Isaías, sería llamado «Admirable» (Isa. 9:6).

Manoa toma un cabrito y lo ofrece juntamente con una ofrenda. A medida que él y su esposa miraban, el Señor hizo una cosa maravillosa. ¡El ángel de Jehová subió en la llama del altar» (Jueces 13:19-20). Atolondrados, Manoa y su esposa se postraron en tierra, comprendiendo al fin que era el ángel de Jehová (Jueces 13:21). Manoa exclama, «Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto» (Jueces 13:22). Pero su esposa razona que si Dios hubiera querido matarlos, no habría aceptado el holocausto de ellos (Jueces 13:23). A pesar de haber estado en la Presencia Divina, Manoa y su esposa hallaron gracia, ella tiene un hijo, Sansón, y este se convierte en un juez notable en Israel.

David y el Destructor de Jerusalén

La 10ª vez que el ángel de Dios aparece a los hombres en el Antiguo Testamento es quizás la mas aterrorizadora de todas. El rey David, tentado por Satanás, censa al pueblo de Israel (1 Crón. 21:1). La cosa desagrada a Jehová y castiga a Israel. Setenta mil Israelitas caen en una terrible plaga (1 Crón. 21:14). El ángel de Dios es enviado luego para destruir la misma ciudad santa - Jerusalén (1 Crón. 21:15). David, para este tiempo sumido en la angustia, levanta los ojos y ve una escena espantosa. El ángel de Dios está colocado entre el cielo y la tierra. Tiene una espada desnuda en su mano. La espada está extendida contra Jerusalén. David le implora a Dios que no permita que continúe la plaga sobre Jerusalén sino sobre él mismo y su familia (1 Crón. 21:17). El ángel ordena al profeta Gad que le diga a David que edifique un altar para Jehová (1 Crón. 21:18). David así lo hace y Dios contesta con fuego desde el cielo. Dios también habla al ángel quien guarda su espada y la plaga es detenida (1 Crón. 21:27).

La Visión de Zacarías del Hombre en el Caballo Alazán

Zacarías, un profeta contemporáneo con Hageo, recibió una serie de ocho visiones de Jehová. En la primera visión (Zac. 1:7-17), el ángel de Jehová apareció a Zacarías entre los mirtos, cabalgando en un caballo alazán. Otros jinetes estaban con él, montados en caballos alazanes, overos y blancos. Sorprendido, Zacarías pide una interpretación al ángel a la mano de quiénes son estas figuras. El jinete del caballo alazán (v.8) es identificado como el ángel de Jehová (v.12-13). El comentario de Clarke, «Un ángel en forma de hombre; se supone que es el SEÑOR JESUS; quien parece haber aparecido a menudo en esta forma, como un preludio a su encarnación; véase Josué 5:13; Ezeq. 1:26; Dan. 7:13; y 10:5. El mismo, que probablemente apareció a Josué con una espada desnuda, como el Príncipe del Ejército de Jehová. Josué 5:13-15» (Comentario de Clarke, Vol. 4, Pág. 769). Los jinetes de los otros caballos en los mirtos son probablemente ángeles, quienes han salido por toda la tierra (v.10-11). Nuevamente citamos a Clarke: «Probablemente señalando las ordenes diferentes de ángeles en el ejército celestial, quienes son empleados por Cristo en la defensa de su Iglesia. Los diferentes colores pueden señalar los grados de poder, autoridad, y excelencia, de las naturalezas angélicas que son empleadas entre Cristo y los hombres» (Ibíd, Pág. 769).

El mensaje del ángel de Jehová a Zacarías es este: aunque el pueblo de Dios ha estado cautivo en Babilonia por 70 largos años (1:12), ellos van a regresar a su tierra natal y, entre otras cosas, reedificar el templo amado (1:16). Ciertamente, este es el tema recurrente en la primera mitad del libro de Zacarías (1-8). La última mitad del libro trata con las profecías con respecto a la venida de Cristo y las glorias de Su reino.

El ángel de Jehová y la interpretación del ángel aparecen a Zacarías en las siete visiones adicionales:

«Los cuatro cuernos y los cuatro carpinteros» (1:18-21), enseñando que los enemigos de Israel están destruidos ahora y no habrá ya más oposición a la construcción de la casa de Dios.

«El varón con un cordel de medir» (Cap. 2), enseñando que Jerusalén se expanderá hasta crecer más que sus murallas, y que Dios será su mejor defensa.

«Josué, el sumo sacerdote, vestido con vestiduras viles que representan el pecado de él mismo y del pueblo es limpiado y le es dado el encargo del templo». El es un tipo del Mesías-Renuevo que viene que quitará toda la iniquidad. Capítulo 3.

«Un candelabro con siete lámparas alimentado por dos olivos silvestres», enseñando que el pueblo de Dios recibirá la gracia de Dios a través de sus líderes espirituales y temporales, a través de cuyos esfuerzos la prosperidad de la nación será llevada a cabo. Capítulo 4.

«Un rollo que volaba» (5:1-4), enseñando que la tierra será purificada de la impiedad cuando el templo sea edificado y la ley de Dios enseñada.

«Una mujer (tipificando el vicio habitual y dominante de Israel) que es llevada en una medida de efa a la tierra de Babilonia» (5:5-11), enseñando que Dios no solo perdona los pecados de su pueblo, sino que los quita de su tierra» (Zondervan Pictorial Bible Dictionary, Pág. 909).

Resumen

Hay muchas preguntas que pasarán sin respuesta al leer las narraciones del «ángel de Jehová». Por ejemplo, ¿si él era «un descenso momentáneo de Dios a la visibilidad», por qué las personas no murieron como Dios lo había indicado que sería (Ex. 19:21)? ¿Es por qué no estaban viendo a Dios en Su forma espíritu pura? O ¿podría ser por que no era realmente Dios en todos los casos que hemos examinado? ¿Era el ángel teofánico Jesús en el estado preencarnado? ¿Si el ángel con la espada desnuda era el Hijo de Dios pre-encarnado, cómo coincide eso con el Cristo que dijo que vino para salvar, no para destruir; quien, en efecto, una vez dijo a un celoso seguidor suyo que guardara su espada?

Y no obstante somos llevados a creer que al menos en algunas narraciones el ángel y Dios son realmente uno y el mismo. De todo esto y aún mas cautelosos es el que no seamos dogmáticos en la cuestión.
 Las siguientes palabras de sabiduría está en orden: «¿Quién es el ángel teofánico?» A esta han sido dadas muchas respuestas, de las cuales las siguientes pueden ser mencionadas:
(1) Este ángel es simplemente un ángel con una comisión especial;
(2) pudo ser un descenso momentáneo de Dios a la visibilidad; (3) quizás puede ser el Logos, una clase de pre-encarnación temporal de la segunda persona de la Trinidad. Cada una tiene sus dificultades, pero la última es ciertamente la más tentadora a la mente.
 No obstante, debe ser recordado que al menos estás son conjeturas que tocan sobre un gran misterio. Es cierto que desde el principio Dios usó ángeles en forma humana, con voces humanas, para comunicarse con el hombre; y las apariciones del ángel de Jehová, con su especial relación redentiva para el pueblo de Dios, muestra el obrar de ese modo Divino de auto-revelación el cual culminó con la venida del Salvador, y son de esta manera un anuncio, y una preparación para la completa revelación de Dios en Jesucristo.
 A mas de esto no es seguro ir» (John MacArtney Wilson, The International Standard Bible Encyclopaedia, Vol. I, Pág. 134).

A lo cual decimos «Amén».