Las Amistades influencian nuestra vida
No descubras tu corazón a cualquiera, no te arrebate tu felicidad (Eclo 8)
Que sean muchos tus amigos pero uno entre mil tu consejero (Eclo 6)
El que teme a Dios endereza sus amistades porque según él así será su amigo (Eclo 6)
Hay amigos que llevan a la ruina, pero hay amigos más afectos que un hermano (Prov 18)
Anda con los sabios y te harás sabio; el que frecuenta los necios, será como ellos (Prov 13)
El encantador mordido por la serpiente, así es quien se acompaña del pecador y se mezcla con sus pecados (Eclo 12)
No te pongas en camino con el temerario, para que no se imponga a ti; porque él obrará según su capricho, y su locura te perderá con él (Eclo 8)
No tengas familiaridad con el hombre colérico, ni vayas con el hombre iracundo, para que no aprendas sus caminos, y pongas un lazo en tu vida (Prov 22)
Toda planta que no ha plantado Mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejad a los fariseos. Son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo (Mat 15)
Guárdate de consejeros, mira antes de qué tienen necesidad, porque también ellos aconsejan en provecho propio...Aconséjate con varón piadoso, a quien conoces guardador de los preceptos, con alma pareja a la tuya, pues si cayeres se dolerá contigo. Estate al consejo de tu corazón, porque nadie te será más fiel...Además, ora al Altísimo, para que El enderece tus pasos en fidelidad (Eclo 37)
Las Amistades Pueden influenciar nuestra sabiduría
Instruíos y animaros unos a otros con toda sabiduría (Col 4)
Escucha el consejo, y acepta la disciplina, para ser sabio en el futuro (Prov 19)
Cuanto te sea posible frecuenta tu prójimo, y con los sabios aconséjate (Eclo 9)
Aléjate del hombre necio, pues no encontrarás en él labios de ciencia (Prov 14)
El oído que escucha la reprensión saludable, tiene morada entre los sabios (Prov 15)
Anda con los sabios y te harás sabio; el que frecuenta los necios, será como ellos (Prov 13)
El insensato desprecia la instrucción paterna, mas el que escucha la corrección es prudente (Prov 15)
El insensato tiene recto su propio camino, pero el que escucha los avisos / consejos es sabio (Prov 12)
El que rechaza la disciplina, se desprecia a sí mismo, el que escucha la reprensión adquiere inteligencia (Prov 15)
El Temor de Dios y las amistades
El que teme a Dios endereza sus amistades, porque según él así será su amigo (Eclo 6)
Amistades Correctas
Un amigo fiel es escudo poderoso...no hay precio para él (Eclo 6)
El que teme a Dios endereza sus amistades, porque según él así será su amigo (Eclo 6)
El hierro se aguza con el hierro, y el hombre se afina al contacto con su prójimo (Prov 27)
No olvides a tu amigo fiel en tu corazón, ni pierdas su memoria en medio de tus riquezas (Eclo 37)
No abandones a tu amigo, ni al amigo de tu padre...más vale un amigo cercano que un hermano lejano (Prov 27)
En tres cosas se complace mi alma, que son agradables a Dios y a los hombres: la concordia entre hermanos y parientes, la amistad entre vecinos y marido y mujer bien avenidos (Eclo 25)
Apártate de las amistades incorrectas
No os mezcléis con los paganos (II Cor 6)
Apártate de tus enemigos, y con tus amigos sé precavido (Eclo 5)
No os mezcléis con ningún hermano que sea llamado... borracho (I Cor 5)
Aléjate del hombre necio, pues no encontrarás en él labios de ciencia (Prov 14)
Manteneos alejados de todo hermano que esté en contra de las enseñanzas que habéis recibido de nosotros (II Tes 3)
Hijo mío, si los pecadores quieren seducirte, no consientas...No les sigas en sus caminos, aparta tus pasos de sus sendas (Prov 1)
Del hombre hereje, después de una y otra amonestación, sepárate, sabiendo que está pervertido y peca, condenándose a sí mismo (Tito 3)
No te pongas en camino con el temerario, para que no se imponga a ti; porque él obrará según su capricho, y su locura te perderá con él (Eclo 8)
No tengas familiaridad con el hombre colérico, ni vayas con el hombre iracundo, para que no aprendas sus caminos, y pongas un lazo en tu vida (Prov 22)
No hables demasiado con el necio, ni vayas con el insensato; guárdate de él para no tener disgustos, y no mancharte con su contacto. Apártate de él y encontrarás reposo, y no tendrás que sufrir por su necedad (Eclo 22)
Si alguno no obedeciere a las instrucciones de esta carta, señaladle y cortad todo trato con él, para que así se sienta avergonzado. No obstante, no lo miréis como a enemigo, sino corregidle como a hermano (Sant 3)
Ningún fornicario o impuro o avaro heredará el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanos discursos, pues por estas cosas vendrá la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia. No tengáis, pues, parte alguna con ellos (Efe 5)
No perdáis de vista a los que causen divisiones y escándalos contra la doctrina que aprendisteis, y apartaos de ellos; porque estos no sirven a Cristo nuestro Señor; y con sus palabras dulces y agradables engañan los corazones de los sencillos (Rom 16)
No sigas la senda de los impíos, no vayas por el camino de los malos. Evítale, no vayas tras él, apártate de él y pasa lejos. Ellos no duermen si no hicieren el mal, el sueño les falta si no han hecho caer a alguno. Porque comen el pan del crimen, y beben el vino de la violencia (Prov 4)
Ya es suficiente que hayáis empleado el tiempo pasado en vivir a lo pagano, en vicios, malos deseos, borracheras y banquetes ruidosos, comiendo y bebiendo con exceso y adorando ídolos abominables. Extrañados ahora de que ya no os mezcláis con ellos en ese desbordamiento de inmoralidad, os insultan (I Ped 4)
En los últimos días vendrán momentos difíciles. Pues los hombres serán egoístas, amigos del dinero, altivos, orgullosos, blasfemos, rebeldes a los padres, ingratos, impíos, desnaturalizados, desleales, calumniadores, incontinentes, inhumanos, enemigos de todo lo bueno, traidores, temerarios, obcecados, más amigos de los placeres que de Dios, los cuales tienen una apariencia de piedad, pero en realidad están lejos de ella. Apártate de ellos (II Tim 3)
Cuidado al Elegir Amistades
El hombre se asocia a su semejante (Eclo 12)
Apártate de tus enemigos, y con tus amigos sé precavido (Eclo 5)
El que frecuenta los libertinos es la vergüenza de su padre (Prov 27)
No descubras tu corazón a cualquiera, no te arrebate tu felicidad (Eclo 8)
Que sean muchos tus amigos pero uno entre mil tu consejero (Eclo 6)
Aquel día Herodes y Pilato se hicieron amigos; pues antes eran enemigos (Luc 23)
Hay amigos que llevan a la ruina, pero hay amigos más afectos que un hermano (Prov 18)
Anda con los sabios y te harás sabio; el que frecuenta los necios, será como ellos (Prov 13)
¿Cómo se podrán juntar el lobo y el cordero? Lo mismo sería unir al impío y al justo (Eclo 13)
Más vale ser humilde de espíritu con los pequeños, que partir el botín con los soberbios (Prov 16)
No se puede conocer el amigo en la prosperidad ni en la adversidad se puede esconder el enemigo (Eclo 12)
El encantador mordido por la serpiente, así es quien se acompaña del pecador y se mezcla con sus pecados (Eclo 12)
Toda planta que no ha plantado Mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejad a los fariseos. Son ciegos, guías de ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo (Mat 15)
Hay amigos compañeros de mesa pero no te son fieles en el día de la tribulación. Mientras van bien las cosas será otro tú...Pero si eres humillado, se volverá contra ti, y evitará tu mirada (Eclo 6)
Si tienes un amigo comienza por probarle y no te confíes presto a él. Porque hay amigos de ocasión, que no te son fiables en el día de la tribulación. Y hay amigos que se truecan en enemigos (Eclo 6)
Hay amigos que sólo son de nombre. ¿No es una pena mortal cuando un compañero o amigo se torna enemigo?...En tiempo de alegría se alegra, pero al tiempo de aflicción se vuelve en contra (Eclo 37)
Los impíos dicen entre sí: acechemos al justo, pues nos fastidia, y se opone a nuestras obras...Es un reproche de nuestros pensamientos, y aun el verlo nos es molesto. Porque su vida no se parece en nada a la de los otros, y muy distintos sus caminos...Se aparta de nuestros caminos como de impureza...Se gloría de tener a Dios por Padre. Veamos si sus palabras son verdaderas, y probemos cómo se las arregla en su suerte final. Porque si el justo realmente es hijo de Dios, El le protegerá, y le librará de las manos de sus adversarios. Probémosle con ultrajes y tormento, veamos su dulzura y probemos su paciencia (Sabi 2)
La verdadera amistad
«En aquel tiempo, Jesús entro en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres». La aldea es Betania y la casa es la de Lázaro y sus dos hermanas. En ella a Jesús le gustaba detenerse y descansar cuando desarrollaba su ministerio cerca de Jerusalén.
A María le parecía increíble tener al Maestro, por una vez, todo para ella, poder escuchar en silencio las palabras de vida eterna que Él decía hasta en los momentos de descanso. Así que ella se acurrucaba a sus pies para escucharle, como se acostumbra todavía en Oriente. No es difícil imaginar el tono, entre resentido y bromista, con el que Marta, pasando ante los dos, le dice a Jesús (¡pero también para que lo oiga su hermana!: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude».
Fue en este momento cuando Jesús pronunció una palabra que por sí sola constituye un pequeño evangelio: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será arrebatada».
La tradición ha visto en las dos hermanas el símbolo, respectivamente, de la vida activa y de la vida contemplativa; la liturgia, con la elección de la primera lectura (Abraham, que acoge a los tres ángeles en la encina de Mambré), muestra que ve en el episodio un ejemplo de hospitalidad. Considero, sin embargo, que el tema más evidente es el de la amistad: «Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro» se lee en el Evangelio (Jn 11,5); cuando le dan la noticia de la muerte de Lázaro, dice a los discípulos: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle» (Jn 11,11). Ante el dolor de las dos hermanas, rompe a llorar Él también, tanto que los presentes exclaman: «¡Mirad cómo le amaba!» (Jn 11,36). Es muy bello y consolador saber que Jesús ha conocido y cultivado ese sentimiento tan precioso para los hombres que es la amistad.
De la amistad se debe decir lo que San Agustín afirmaba del tiempo: «Sé qué es el tiempo, pero si alguien me pide que se lo explique, ya no lo sé». En otras palabras, es más fácil intuir qué es la amistad que explicarlo con palabras. Es una atracción recíproca y un entendimiento profundo entre dos personas, pero no basada en el sexo, como lo es el amor conyugal. Es la unión de dos almas, no de dos cuerpos. En este sentido, los antiguos decían que la amistad es tener «una sola alma en dos cuerpos». Puede constituir un vínculo más fuerte que el parentesco. Éste consiste en tener la misma sangre en las venas; la amistad en tener los mismos gustos, ideales, intereses.
Es esencial para la amistad que se funde en una búsqueda común de lo bueno y de lo honesto. Lo que existe entre personas que se unen para hacer el mal no es amistad, sino complicidad, es «asociarse para delinquir», como se dice judicialmente.
La amistad es diferente también del amor al prójimo. Éste debe abrazar a todos, incluso a quien no te quiere, también al enemigo, mientras que la amistad exige reciprocidad, esto es, que el otro corresponda a tu amor.
La amistad se alimenta de confianza, o sea, del hecho de que yo confío a otro aquello que es más íntimo y personal en mis pensamientos y experiencias. A veces digo a los jóvenes: ¿queréis descubrir quiénes son vuestros verdaderos amigos y hacer una graduación entre ellos? Intentad recordar cuáles son las experiencias más secretas de vuestra vida, positivas o negativas; observad a quiénes las habéis confiado: esos son vuestros verdaderos amigos. Y si hay algo de vuestra vida tan íntimo que lo habéis revelado a una sola persona, esa es vuestro mayor amigo o amiga.
La Biblia está llena de elogios a la amistad: «El amigo fiel es seguro refugio; el que le encuentra, ha encontrado un tesoro» (Si 6, 14 ss). La prueba de la verdadera amistad es la fidelidad. «Se acabaron los dineros, se acabaron los amigos», dice un popular refrán. No es auténtica amistad la que decae a la primera dificultad del amigo. El verdadero amigo se ve en la prueba. La historia está llena de casos de grandes amistades inmortalizadas por la literatura; y también la historia de la santidad conoce ejemplos de amistades famosas.
Un problema delicado acerca de la amistad es si ésta es posible también una vez que se está casado. No está dicho que se deba cortar tajantemente con todas las amistades cultivadas antes del matrimonio, pero ciertamente se requiere una reorganización, so pena de dificultades y crisis en la pareja.
Las amistades más seguras son las que se cultivan juntos, como pareja. Entre las amistades cultivada separadamente, aquellas con personas del propio sexo crearán menos problemas que las de sexo distinto. Frecuentemente en estos casos es castigada la presunción, el hecho de creerse por encima de toda sospecha y de todo peligro. Películas con títulos del tipo: «La mujer de mi mejor amigo» hablan del tema... Pero aparte de este hecho extremo, se crean problemas prácticos serios. El amigo no puede tener más importancia que el cónyuge. No se puede salir todas las noches con los amigos dejando al otro (¡con mayor frecuencia a la otra, a la esposa!) solo en casa.
También para las personas consagradas las amistades más seguras son las compartidas con el resto de la comunidad. Hablando de Lázaro, Jesús no dice «mi amigo Lázaro», sino «nuestro amigo Lázaro». Lázaro y sus hermanas se habían hecho amigos también de los apóstoles, según el célebre principio «los amigos de mis amigos son mis amigos». Así eran las grandes amistades entre algunos santos, por ejemplo, entre Francisco de Asís y Clara. Francisco es hermano y padre de todas las religiosas; Clara es la hermana y la madre de todos los frailes.