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"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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Milagros y Señales

Posted on 18. Sep, 2009 by admin in Doctrina

Cuando hablamos de milagros y señales inmediatamente surge una controversia porque nos encontramos con dos posiciones totalmente radicales y opuestas; por un lado hay un grupo de cristianos que niegan rotundamente que Dios en estos tiempos siga haciendo milagros y por otro lado  hay un grupo de cristianos que entiende que la ausencia de milagros y señales en la vida de los creyentes se debe a que la persona no esta viviendo en el Espíritu, ya que dicen ellos que de algún modo el cristiano se reconoce por haber tenido una “experiencia de poder”.

Lo interesante de este tema es que ambas posiciones presentan citas bíblicas para respaldar sus creencias. Sin embargo en la Biblia no encontramos nada que nos indique que los milagros en algún momento del tiempo cesarían, por lo tanto hay que ser muy cuidadosos al opinar sobre algo que la Biblia no dice. Lo cierto es que ha habido momentos de la iglesia en los cuales el péndulo se ha movido de un extremo al otro.  

Es por eso, que debemos recordar una vez más, que lo que la Biblia no respalda los creyentes no debemos ni si quiera considerarlo, ya que Dios es soberano, y lo que el hizo ayer, lo puede hacer hoy; o cuando el determine que sea necesario.

Pero para hacer un análisis objetivo acerca de los milagros necesitamos ver desde el inicio que es lo que la Biblia enseña sobre los mismos.

En Marcos 16 tenemos que Jesús después de su resurrección se junta con sus once apóstoles y les asegura que a todos los que crean en El, ”les acompañaran ciertas manifestaciones milagrosas, como es el echar fuera demonios, tomaran serpientes en las manos, y aunque beban cosas mortíferas, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos y estos sanaran”. (Marcos 16:17-18) es decir que si Jesús dice que los milagros serian señales que acompañarían a los creyentes nosotros no debemos cuestionar Su Palabra, y vemos como DIOS y el mismo Cristo los mostró durante su ministerio terrenal; y no hay duda que lo sigue mostrando hoy (Mateo 8:28-34; 9:32-34; Marcos 1:23-28; Lucas 13:10-13).

Esto es tan cierto porque hoy en día hay muchos milagros que pueden ser comprobados, como por ejemplo esposos que han orado por una enfermedad determinada del esposo(a) y Dios en su gracia produjo la sanidad, de forma tal que incluso los mismos médicos no tiene explicación. Y otras veces han sido respuesta a oraciones de grupos de creyentes que de común acuerdo han clamado al Señor por un milagro. Recordemos que nuestro  Dios es el mismo de ayer, hoy y siempre.  Sin embargo no podemos ignorar, que hoy en día; en el tema de los milagros  hay mucho emocionalismo  y a veces hay cosas llamadas milagros que en realidad no lo son. Por eso antes de afirmar categóricamente que un milagro verdaderamente ha ocurrido; necesitamos evaluarlo objetivamente porque cuando Dios hace un milagro, este es verdaderamente comprobable y no requiere de la manipulación o esfuerzo humano.

¿Son todos los milagros hechos por Dios?

Los que vivimos de este lado del mundo (en occidente) tendemos a atribuirle todos los milagros mayormente a Dios, a saber al Dios de la Biblia, pero ocurre que entre los musulmanes, hindues, africanos,  se producen “milagros” que ellos los atribuyen a sus dioses o a sus curanderos que obran con el poder de los dioses que ellos adoran.  Esto lo podemos ver en la misma Palabra de Dios, como los magos de Faraón pudieron duplicar (imitar) algunos de los milagros que Dios hizo por medio de Moisés. 

Si citamos las palabras de Cristo, entenderemos el por que de estas cosas. Dice Jesús en Mateo 7:21-23 “no todo el que dice Señor, señor entrara en el reino de los cielos. Muchos dirán en aquel día: ¿Señor Señor, No profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?”. Entonces les declare: Jamás os conocí; APARTAOS DE MI,  LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD”.

Como podemos ver claramente, Cristo no negó que se hicieron milagros, pero lo que él sí, no admite; es que lo hayan hecho con su poder, aunque esos milagreros si pretendieron haberlo hecho con el poder de Cristo. Lo que acabamos de escudriñar claramente nos dice que hay dos fuentes de poder, para hacer milagros. La de Dios y la de Satanás.

Por lo tanto de lo que hasta aquí hemos visto, necesitamos preguntarnos ¿Por qué Dios hace milagros en algunas ocasiones y en otras no? Parecería ser que Dios es selectivo con los milagros, de ahí que esto de los milagros es un arma de doble filo, tenemos por ejemplo el caso de personas que son sanadas o libradas de algo grande por medio de un milagro y de paso esta persona es llevada a la conversión a causa de ese milagro, pero por otro lado, otros que viendo y comprobando estas experiencias cuestionan a Dios preguntándose ¿por qué a esta persona Dios la sano y no me ha sanado a mi?

Aquí entramos en la Soberanía de Dios; algo que los maestros del evangelio de poder ignoran porque ellos creen que pueden controlar o manipular a Dios, pero recordemos una y otra vez que Dios opera sus milagros “soberanamente”, el tiene un propósito con cada milagro como también lo tiene cuando deja de hacerlos.

El hecho de que Dios favorezca a unos y a otros no a través de los milagros, no quiere decir que Dios sea mas misericordioso con unos que con otros, o que Dios responda a la fe de uno más que a la fe de otro, sino que cada persona ha sido creada con un propósito así lo afirma la Biblia y cada enfermedad también es permitida por Dios con un propósito.  Aquí necesitamos aclarar que Satanás no sorprende a Dios, ya que si algo malo ocurre es porque Dios lo permite y no porque el diablo sea más poderoso que Dios. Preguntémonos ¿Como puede ser posible que una criatura (Lucifer) tenga el mismo o tanto poder como el Creador mismo? ¡Cuidado!, atribuirle a Satanás los mismos poderes que Dios es una herejía. Lo que realmente ocurre es que nosotros no siempre entenderemos los propósitos de Dios ni el por qué ocurren las cosas. Pero lo que si podemos entender y saber es que hay algunas cosas que Dios si nos ha revelado en Su Palabra.

Por ejemplo en la Biblia encontramos el registro de por lo menos tres grandes etapas de tiempo de grandes milagros;

1) En el tiempo de Moisés (1500 a.C.);

2) En el tiempo de Elías y Eliseo (1100-1200 a.C.)

3) En el tiempo de Cristo y los apóstoles.

Entre un periodo y otro vemos una reducción significativa de estas señales y prodigios.  Lo cual tampoco quiere decir que hoy no ocurran; pero que no hay duda que hoy ocurre lo mismo, así es como es el obrar de Dios, bíblicamente comprobado.  Pero el hecho de que estos periodos hayan existido tiene su explicación; a saber el propósito numero uno de los milagros es autentificar el mensaje o al mensajero y esto lo vemos claramente explicado en el libro del Éxodo cuando Dios está tratando de enviar a Moisés de regreso a Egipto para liberar a su pueblo, Moisés tuvo miedo de que el pueblo no lo reconociera como un enviado y esta es la pregunta que Moisés le hace a Dios en Éxodo 3:15: ..” ¿Y si no me creen? ¿Y si no escuchan mi voz?

Moisés continua diciendo: Porque quizás digan:” No se te ha aparecido el Señor “. Y el Señor le dijo: ¿Que tienes en la mano? y el respondió una vara. Entonces el dijo échala en tierra .Y el la echo en tierra y se convirtió en una serpiente; y Moisés huyo de ella. Pero el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano y tómala por la cola. Y el extendió la mano, la tomo, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y Jacob”. Como podemos ver claramente Dios le informa a Moisés que cuando ellos vean las señales y prodigios, eso lo autentificaría como su enviado.

El mismo patrón lo vemos en el Nuevo Testamento, cuando por causa de la incredulidad tan grande del hombre, Jesús tuvo que autentificar su mensaje con milagros y prodigios. Esto está muy claro cuando en Juan 10:37-38 el dice:”Si no hago las obras de mi padre, no me creáis; pero si las hago, aunque  a mi no me creáis, creed las obras; para que sepáis y entendáis que el Padre esta en mi y yo en el Padre.  Si observamos bien esta frase “a mi no me creáis, creed las obras”… lo que nos está diciendo es que las obras lo autentificaban como el Mesías en medio de la incredulidad de su pueblo.

Pero por otro lado en el caso de Juan el Bautista este, no necesitó autentificarse con señales y prodigios, porque el pueblo le reconoció como profeta y solo aquellos profetas que eran rechazados necesitaban ser confirmados. Mateo 14:5 dice.”Y aunque Herodes quería matarle, tenía miedo al pueblo, porque consideraban a Juan como un profeta”. Personas que han sido aceptadas como enviadas por Dios, no necesitan de milagros para autentificarse.

Sin embargo no debemos dejar de pasar por alto otro detalle… que es el de personas que tienen enseñanzas que no van de acuerdo a la palabra de Dios. Ellos podrán hacer milagros, pero está claro que no son de parte de Dios, ya que la palabra (la Biblia) es la que autentifica o no al predicador. Pablo dijo muy claramente, que si alguien o incluso un ángel del cielo venia y predicaba un evangelio diferentes era maldito (Gálatas 1:8).

Solo a modo de un ejemplo pensemos en un misionero que se encuentra en la jungla, y quiere predicarle a un indio tratándole de explicarle que nuestro Dios es el verdadero y que es mas poderoso que los de ellos, su reacción inicial seria  “demuéstramelo”. Si trata de explicarle que eso lo dice la Biblia le dirá ¿y eso que es? , pues un libro, ¿y que es un libro?..Una colección de páginas con frases y oraciones. ¿Y que son oraciones y frases?, bueno….grupo de palabras.

¿Y que son palabras?… estructuras compuestas de letras, al final desiste pues se da cuenta que este indio no tiene ni idea de lo que es un lenguaje por tanto esperar que la palabra lo autentifiquen es poco probable. Es entonces cuando Dios usa estas señales milagrosas para autentificar a su enviado en situaciones como estas donde hay un choque de poder.

Ejemplo de una situación parecida lo vemos en el Antiguo Testamento, en 1 de Reyes 18 donde podemos leer como el profeta Elías se tuvo que enfrentar a 450 profetas de Baal, un dios de los pueblos paganos. Y como el pueblo de Dios vacilo entre seguir al profeta de Dios o a los profetas de Baal.  Elías clamo al Señor, y este por un acto milagroso lo autentifico delante de su pueblo. (1 de Reyes 18:1-39) es decir que cuando Dios considera que debe autentificar a un enviado, a causa de un encuentro de poder, el se manifiesta según su voluntad soberana.

La causa más común que hoy dia se presenta y por la cual Dios autentifica su verdad es que en la actualidad lo que tenemos a la vuelta de cualquier esquina es la verdadera lucha por LA VERDAD y los ataques más severos vienen de los centros educativos que quieren educar a los jóvenes sin el concepto de Dios; es decir apartados de la ley de Dios. Pero claro, si; muy de acuerdo a la filosofía del mundo. Es por eso que en medio de estas circunstancias Dios ha levantado grandes defensores de la fe.

Pero hoy existen circunstancias como las del caso del indio de la jungla y en otros lugares una lucha similar a la que tuvo Cristo, donde todavía la lucha primaria es por causa del poder, muy parecida a la de Elías con los 450 profetas de Baal. El encuentro de Elías no fue una lucha por la verdad, si no un encuentro de poder y a través de ese encuentro se establecería quien era el verdadero Dios. Obviamente en último caso hay siempre una lucha por la verdad, pero esa lucha se dio; en el caso de Elías, después de un encuentro de poder.

El escritor Antonio Cruz en el libro El Cristiano en la Aldea Global nos dice “frente a esta sed contemporánea de señales, milagros y curaciones es bueno recordar las palabras de Cristo relatadas en el evangelio de Mateo 12:38-40” Preguntémonos ¿por qué Cristo hizo un vinculo con la maldad con las demandas de señales de los religiosos y la profecía de la resurrección de El mismo?

Esto se relaciona porque Jesús sabia que los judíos no necesitaban mas señales ni prodigios, ellos las tuvieron de mas, ellos lo que querían era presenciar esta actuaciones como el que va a un circo. Lo mismo que ocurre hoy dia con aquellos que no viven el estándar cristiano de la Palabra de Dios, pero siempre quieren ver más y mas señales y prodigios. Como vemos El Apuntaba al mas grande de todos los milagros que sería su resurrección pero que el sabia que ni en ese, ellos creerían.  

Cuando Pablo le escribe a los Corintios les dice: porque en verdad los griegos piden sabiduría y los judíos señales, pero nosotros predicamos a Cristo y a Cristo Crucificado”

Eso hoy en día no es diferente. Hay un grupo de personas, siempre detrás de una nueva señal, y si no la ven no están conformes con su fe, o no creen que el predicador tiene la unción y otros quieren una palabra de sabiduría, una filosofía nueva o algo similar. Pablo dice: es muy sencillo; el evangelio es lo que Cristo hizo en la cruz por el hombre… y eso era lo que él iba a predicar, las señales lo tenían sin cuidado; no tenia interés en ellas aunque las practicó, pero el conocía la historia del pueblo judío, de 40 años de milagros día con día en el desierto, pero lamentablemente con casi nada o muy poca transformación en sus vidas, hoy no es diferente.

Los milagros no fueron diseñados para transformar vidas sino para autentificar el mensaje o al mensajero. Esto lo vemos en los evangelios donde se narra de personas que a partir de un milagro creyeron en Jesús, pero a partir de esa creencia es que empieza un proceso de transformación de la persona, pero Dios no hace milagros a cada momento para que esta persona siga siendo transformada. Uno puede creer por causa de un milagro, pero la trasformación la produce el Espíritu Santo desde adentro hacia afuera por medio de la Palabra de Dios.

El Señor Jesús lo dejo claramente enseñado en el evangelio de Juan: “Padre, santifícalos en tu verdad, tú palabra es verdad”… ese es el instrumento de santificación: la palabra de Dios, y Romanos 5:3-4 dice lo siguiente: “y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza”. Si observamos nos damos cuenta que lo que produce el carácter probado son las tribulaciones,  sin embargo el que anda detrás de las manifestaciones milagrosas no quiere las tribulaciones en su vida, el movimiento de la súper-fe o el evangelio de poder dice que las tribulaciones no son para los cristianos y sin embargo Pablo dice que él se gloriaba en las tribulaciones por el crecimiento que produce en el cristiano.

Vemos entonces que así como el milagro autentifica al mensajero, la palabra aplicada en el momento de la tribulación es que produce nuestra santificación y transformación.

Con relación al movimiento de poder o como algunos lo han llamado el movimiento de la súper-fe, este movimiento proclama la teología que dice que el cristiano puede experimentar los milagros si tiene la fe correcta para recibirlo. En otras palabras, aquellos que están en dificultades y que no experimentan el milagro que les permita salir de ellas, es porque no tienen la fe suficiente para recibir el milagro, o no tienen la fe que se apropia de las promesas bíblicas que les ayudarían a salir de esa situación. 

Lo lamentable de todo esto es, que ellos toman textos bíblicos y los combinan con corrientes y pensamientos importados de filosofías orientales donde se enseña que hay poder en la mente, en la actitud y en las palabras, con lo cual una persona puede producir y crear la realidad que necesita, de esta forma pretenden que la fe se vea, como una fuerza que puede ser activada cuando confiesas palabras positivas o en el caso de la prosperidad económica, se activa ofrendando, diezmando o donando dinero. Es decir puede ser “manejada” para producir un milagro físico o un milagro financiero.

Cuando se trate de un milagro físico solo hay que mover los brazos, las piernas, lo que sea. Y se respaldan del caso cuando Jesús vio al hombre con una mano lisiada y le dijo ¡estírala! y quedo sana.

En el caso del milagro financiero solo tienes que dar, para ellos eso activa la fe, libera nuestra fe, es decir cada vez que deposito un “diezmo” o una ofrenda la persona debe decir: Gracias por mi cosecha, pero debe decirse audiblemente…”!Gracias por mi cosecha!”, el hecho de hacerlo audiblemente es por que este movimiento entiende que en la confesión positiva audible, hay poder; y esto si nos fijamos detenidamente, suena más a la Nueva Era que a Cristianismo. Lo cual no es más que el resultado del neopaganismo de nuestros días.

En contraste con dicho engañó necesitamos tener presente en primer lugar que todo lo que Dios hace tiene el propósito de revelarlo a Él, para lograr que las personas se acerquen mas a Él, por lo tanto; para que un milagro sea considerado como tal y que sobre todo viene de parte de Dios, tiene necesariamente que revelar a ese Dios poderoso y misericordioso, que desea atraer a esa persona hacia El.

Pero hoy es muy triste ver como en ocasiones esos milagros en vez de lograr que la persona tenga un mayor encuentro con Dios, lo que hacen es volcarse en adoración a una estatua o a una persona que representa una “divinidad” que no es Dios, a pesar de que el 2do mandamiento en Éxodo 20 dice: no te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que esta arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No lo adoraras ni los servirás porque yo, el señor tu Dios, soy Dios celoso… Éxodo 20:4-5. En un solo mandamiento Dios prohíbe la construcción de esas estatuas y prohíbe el arrodillarse y adorarlas.

Finalmente recordemos que los milagros pueden ser hechos en el poder del enemigo y ese tipo de milagros lejos de acercar más a la persona a Dios, para adorarlo y amarlo, lo que hacen es exaltar el ego humano y deificar a un simple mortal exaltando a la criatura antes que al Creador.