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"Porque Dios traera toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastes 12:14

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“La nueva adoración corrompida”

Saxofones, clarinetes, timbales y polleras “evangélicas”  

Por
Vicente Mercado Santamaría
 

 
Barranquilla, Colombia   


 

Vicente Mercado Santamaría escribe:  

“¿TAN  NECIOS  SOIS? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?” (Gálatas 3:3) 

 

“Amada Iglesia: 

Casi siempre me siento a escribir cuando no soporto el fuego en mis entrañas que me pone a punto de explotar, ya sea de gozo o lo contrario, de indignación. No escribo por programa de calendario, por insinuación o mandato de hombres y mucho menos por interés económico. Como dice el cántico, escribo solo por amor. Y tengo que hacer un esfuerzo para no apresurarme a escribir lo que me gusta o me interesa, pues siempre mi oración ha sido que me sea dado el mensaje de parte de Dios, que sea su Palabra y no la mía. 

Perdónenme esta confesión personal a manera de preámbulo y explicación, pero me senté a escribir retumbándome todavía en mis oídos los trombones, saxofones, clarinetes, trompetas y tumbadoras de la alegre rumba de una medio-salsa-caribeña cristiana, con el “salmista” haciendo pases de baile salsero y media vueltas, el pianista golpeando las teclas con el son cubano y el baterista en un frenesí de redobles al tambor. 

Al pie de la tarima o púlpito, bailaban la mezcla de salsa y ballet, unas jovencitas con trusas de franela, zapatillas de ballet y disfraces de bailarinas, mientras agitaban coquetamente, pues eso era lo que parecían sus sonrisas y movimientos sensuales, unas cintas de colores

Bien podría uno sentirse en un salón de baile de carnaval, si no fuera por la letra, dirigida al “Señor”, sin decir o nombrar, cuál señor.  La emoción de la carne que producía ese espectáculo musical, tentaría a cualquier inconverso a sacar a bailar su pareja.

Era un baile o cántico del grupo musical de la iglesia pastoreada por el “apóstol” Ronny Chávez, en Costa Rica. 


Rony Chávez.
www.ronychavez.org 
 

En días pasados, escuchábamos a este mismo líder decir en una predicación (parece que en Lima, Perú), a manera de inesperada y sorprendente confesión, que últimamente le estaba pidiendo al Señor (al Señor Jesucristo), que le diera algo nuevo y diferente, pues ya estaba cansado de tanto volar a diferentes países en primera clase de aviones, de tanto alojarse en lujosos hoteles, de tantos contratos y ofrendas, de tantos estadios llenos, de tantos milagros, tantos seguidores, tantas atenciones, tantos lujos, casas, carros, clubes, etc., que ahora quería hacer un alto y tener verdaderos encuentros personales con Dios, verdaderas y profundas revelaciones divinas, pues tanta actividad religiosa no le permitía esa anhelada intimidad con Dios…. (¿ ?)     

¿Será esa la causa de tanto "meneíto" rumbero en los púlpitos? …Y el Espíritu Santo observando de lejos lo que hacen y cómo comercian y se entretienen con el nombre de Jesucristo, y dentro de su Iglesia.  

¿Hasta dónde hemos llegado y hasta dónde llegarán con esa mundanalidad y carnalidad en la Iglesia?

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. DIOS ES ESPÍRITU;  Y LOS QUE LE ADORAN, EN ESPÍRITU Y EN VERDAD ES NECESARIO QUE ADOREN” (Juan 4:23-24).

En la época de nuestro Señor Jesucristo y sus apóstoles, como también de Pablo y sus colaboradores, había grupos musicales, danzarinas, teatros, circos, palacios opulentos, etc. Y a ellos nunca se les vio acompañados en sus giras evangélicas con cantantes, orquestas o danzarinas. Nunca presentaron un concierto o un espectáculo.    

Y no era por vivir en otra época, sin tanta técnica, pues la diversión del mundo y de la carne siempre ha existido, desde el comienzo de la Iglesia.     

¿SE IMAGINAN A LOS APÓSTOLES HACIENDO UNOS ESPECTÁCULOS MUNDANOS Y BAILES CARNALES COMO LOS QUE VEMOS HOY?       

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados;  solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne… Digo, pues: ANDAD  EN  EL  ESPÍRITU, Y NO SATISFAGÁIS LOS DESEOS DE LA CARNE” (Gálatas 5:13 y 16) 

Para rebasar la copa, después de lo anterior, tuve que ver a la sensual Lizzie Lizzie (no sabemos si es nombre artístico o “ministerial” de esa cantante), que bailaba y coreaba picarescamente un merengue rumbero, con guiños de ojos, meneos seductores de caderas, con ojos sombreados de escarcha brillante, a la mejor manera del carnaval, acompañada de un grupo de rumberos bailarines de merengue que hacían sus pasos de charanga con sus parejas, todos ataviados con ropas de cabaret.     

En esos mismos púlpitos y canal televisivo hemos visto a otro bailarín de cabaret “cristiano”, llamado Miguelito (tampoco sabemos si es nombre artístico), haciendo sus pases de salsa y diciendo que "¡así predica el Evangelio de Jesucristo!” 

Cualquier discoteca encendería el baile de sus borrachos con esa música. La  diferencia es que la letra tenía una leve o disimulada alusión al Evangelio, incoherente, contradictoria y paradójicamente.

Esta rumba carnavalesca la exhibieron en el show de “Expolit 2009” y transmitida por el canal “Enlace juvenil”

Para los que se enojan con estas denuncias o reprensiones, y para mostrar que no estoy calumniando o difamando gratuitamente, con gran vergüenza e indignación de cristiano, pueden ver el video de una parranda de la cantante mencionada que “ministró” esa música en un púlpito de Expolit2009 y Enlace Juvenil: 

http://www.youtube.com/watch?v=w5g9sFCTL-s    

(Por favor, no lo vean todo, pues con solo el inicio ya verán la inmundicia mundana que han introducido en la adoración de los púlpitos.)  

Esto es una descarada falta de respeto al Evangelio y a Cristo, pretender adorarlo en la carne lujuriosa y no en el Espíritu. Es una profanación, una afrenta y una vileza.

¿Y los verdaderos cristianos vamos a permanecer impasibles e indiferentes al sacrilegio y al “perrateo”?  

“Perrateo” le dicen vulgarmente en mi tierra a: “Perder categoría. Rebajarse a una persona o a un lugar, la moda. Envilecerse, adquirir vicios, costumbres y hábitos repudiables. Chacota, burla o alegría ruidosa, saboteo”. 

Es decir, ese “perrateo” es una vil profanación carnal y hasta diabólica, de las cosas santas, por no tener temor de Dios alguno, creyendo que el Evangelio o el Cristianismo es un juego, una diversión, un espectáculo y un negocio.

¿Hasta dónde y hasta cuándo hemos de sufrir y soportar lo que hacen con el nombre de Cristo y dentro de nuestra Iglesia?   

“Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque TU PUEBLO QUE SACASTE DE LA TIERRA DE EGIPTO SE HA CORROMPIDO. …Voz de cantar oigo yo. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte” (Éxodo 32:7, 18b-19).

Como todos sabemos, Egipto es tipo o prototipo del mundo que nos rodea, gobernado por Satanás, y el Pueblo de Dios hoy es nuestra Iglesia de Jesucristo. Gran parte de nuestra Iglesia (los lobos disfrazados y la cizaña), habiendo sido rescatados del mundo, se han corrompido, adorando sus becerros de oro suplantadores, en la carne y no en el espíritu.  

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová FUEGO EXTRAÑO, QUE ÉL NUNCA LES MANDÓ. Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová” (Levítico 10:1-2) 

Nadab y Abiú, no eran cualesquiera; eran servidores o ministros autorizados –con credenciales- del Antiguo Pacto y con buena intención decidieron adorar a Dios a su manera, alegremente y sin temor alguno, -tal vez algo más moderno para su época- envileciendo y profanando la Palabra dada por Dios, y fueron muertos en el acto. 

Levantémonos y enfrentemos o reprendamos a toda esa caterva de la Iglesia falsa y apóstata, la cual se ha extendido con su dinero, cual cizaña entre el trigo santo. 

Si no han sido fulminados por fuego de Dios en el mismo púlpito, como lo fueron Nadab y Abiú, es porque estamos en el tiempo de la gracia y de la paciencia de Dios, quien espera que se arrepientan para que no se condenen eternamente. 

Perdónenme también que en esta ocasión solo haya expresado este dolorido grito de indignación y celo. Se cela y defiende lo que se ama. Ustedes son mis hermanos, mi familia, mi Iglesia de Cristo.  

 

Dios les bendiga o les continúe bendiciendo. Vicente Mercado Santamaría.”