El líder falso siempre está hambriento del poder y el control sobre los demás. Y muchas veces usan la sutileza engañosa y diabólica de que Dios les ha hablado por medio de revalación. La Biblia nos advierte de éstos falsos: "No cambien fácilmente de manera de pensar ni se dejen asustar por nadie que diga haber tenido una revelación del Espíritu" (2 Tesalonicenses 2.2, DHH). Por supuesto, estas escrituras hablan de los días finales y de la venida de nuestro Señor; pero la enseñanza principal se aplica a toda nuestra vida. En el momento en que alguien dice: "Dios me dijo" o, "Dios me reveló", todo el mundo queda en suspenso, esperando recibir las instrucciones de Dios. Y aunque creo de todo corazón y con todas mis fuerzas que Dios habla y se revela en nuestros días; también creo que hay personas que "usan" esas tácticas para manipular y controlar a los demás.
En mi vida yo he tenido "encuentros" con "supuestos profetas", que me han querido manipular y controlar, porque "Dios les ha revelado algo". Pero a ellos se les ha olvidado que el Espíritu Santo nos guía y nos da testimonio personal, o sea, nos da testimonio individualmente de Su perfecta voluntad. Es interesante cómo éstas personas "se creen que son expertos en la voluntad de Dios para la vida personal de uno". Una vez me visitó a mi oficina un hombre con una "revelación" o "mensaje divino", según decía él. Para ese entonces yo le estaba orando a Dios por una decisión muy importante que debía tomar; y después de un tiempo "se aparece ese profeta", diciéndome que "tuviera cuidado con lo que iba a hacer", y que "yo podía confiar en él, porque Dios lo había enviado a ayudarme". Mientras él me "revelaba" su mensaje "profético", en mi interior yo era avisado de parte de Dios que no le confiara nada a este individuo. Amados hermanos, Dios no se equivoca; Dios es un Dios de orden. Más tarde pude ver las evidencias de la falsedad de este individuo, que sólo tenía una agenda personal y egoísta.
Los días en que vivimos son muy peligrosos y cruciales. No podemos "seguir ciegamente" a los hombres, aunque éstos afirmen que "hablan con la autoridad de Dios". La Biblia nos amonesta sobre esto: "Amados míos, no crean nada por el simple hecho de que les afirmen que es mensaje de Dios. Póngalo a prueba primero, porque en este mundo hay muchos maestros falsos" (1 Juan 4.1, LBD). La Biblia Dios Habla Hoy lo expone así: "Queridos hermanos, no crean ustedes a todos los que dicen estar inspirados por Dios, sino póngalos a prueba, a ver si el espíritu que hay en ellos es de Dios o no". Esta amonestación bíblica es bien seria. La Iglesia sigue a Cristo y no a los hombres. El verdadero liderazgo espiritual comprende esta verdad y la acepta porque ellos también son seguidores de Cristo. Todo aquel que tiene problemas con esto o que se siente amenazado cuando la Iglesia "pone las cosas a prueba" (como nos enseña la Palabra), es porque "son líderes falsos", o que van por ese rumbo.
La Biblia nos dice que los cristianos de Berea (Hechos 17.10-12), tenían buenos sentimientos, o sea, eran nobles de corazón. Ellos recibieron el mensaje y las instrucciones de Pablo con alegría, y día tras día acudían a la Palabra de Dios para asegurarse que se les estaba enseñando la verdad. Estoy seguro que el apóstol no se sentía molesto ni amenazado; todo lo contrario: los hermanos de Berea aceptaban el liderazgo y ministerio de Pablo, porque éste se conformaba a la Palabra de Dios. Así debe ser hoy. Y los líderes no deben sentirse ofendidos cuando "probamos sus palabras y motivos" con la Palabra de Dios.
Al único que se puede seguir con confianza absoluta es Jesucristo. Cristo no nos desvía del camino ni de la verdad. Él es nuestro fiel Guía. Cuando confiamos en Él con todo el corazón y con todas nuestras fuerzas, vivimos victoriosamente. Muchos líderes usan su posición espiritual para controlar o dominar a los demás (a sabiendas o no); cuando las opiniones de los demás son ignoradas o pasadas por alto, atropellando así los sentimientos de otras personas. Algunos líderes religiosos, inseguros de sí mismos, abusan del poder que tienen para reforzar su posición. El uso del poder en esta manera es lo que llamamos abuso espiritual, ya que no se considera el bienestar de vida, emociones y sentimientos de los demás en la congregación. Lamentablemente esto ocurre con mucha frecuencia en el pueblo de Dios. Una vez más, no todo el tiempo es intencional, pero sucede.
Otra forma en que se manifiesta el abuso espiritual es cuando se emplea la espiritualidad para obligar a las personas a que vivan según cierto "critero" o "norma" espiritual, que muchas veces muy poco o nada tiene que ver con la vida espiritual de la persona. Por ejemplo: "Si quieres estar bien con Dios tienes que hacer esto o aquello..." Cuando estos líderes encuentran cierta resistencia a sus demandas, comienzan a emplear este tipo de espiritualidad, y lo que realmente están haciendo es atropellar a los demás con sus actitudes y palabras.
Para ser justo en mi análisis, es necesario aclarar que no todos los desacuerdos entre el líder y la congregación constituye abuso espiritual. Los desacuerdos, hasta cierto punto son necesarios en el pueblo de Dios; y la diversidad de opiniones siempre es saludable cuando se "mira con buenos ojos". El abuso consiste cuando devalúamos la espiritualidad de la otra persona simplemente porque tiene diferentes opiniones. Cada líder cristiano tiene la responsabilidad de guiar al pueblo; y parte de ese trabajo es corregir y muchas veces confrontar ciertas situaciones. Eso no es abuso, pues ellos darán cuenta a Dios en cuanto al llamado que han recibido. La congregación tiene que comprender que el líder tiene un trabajo y ministerio que cumplir, y no se lo debe impedir. La congregación no debe afligir o estorbar al líder; debe ayudarlo en su trabajo para que todos puedan beneficiarse de las bendiciones de Dios. Muchas congregaciones no crecen ni prosperan por la guerra que hay entre laicos y liderazgo.
Es bien crucial mantener el respeto mutuo entre líder y congregación. A la fuerza no se consigue nada. En los momentos tensos (como los hay en todo lugar), es bien importante que haya sabiduría en la congregación, especialmente en el liderazgo. Cuando el liderazgo está descontrolado e inseguro, sin darse cuenta abusan del poder y acuden a tácticas no muy cristianas para reforzar su posición. El líder abusivo comete un gran error cuando piensa que puede salirse con la suyas y que la congregación es ignorante. ¡No, es tiempo de despertar de ese sueño! La iglesia que es guiada por el Espíritu Santo sabe quiénes son sus líderes y los conoce. Y cuando la congregación se somete a Dios primeramente, no tiene ningún problema seguir la dirección de sus líderes que andan en la verdad y en el amor. POR: JOSE VIERA |